HAY QUE PREVENIR EL SIDA POR CUALQUIER VÍA

HAY QUE PREVENIR EL SIDA POR CUALQUIER VÍA

Como todavía no se ha encontrado cura para el Sida, lo más importante es la prevención y la concientización de todas las personas que rodean al deporte.(VER GRAFICA CASOS DE SIDA NOTIFICADOS Y ESTIMADOS EN ADULTOS Y NIÑOS A NIVEL MUNDIAL DESDE PRINCIPIOS DE LA EPIDEMIA HASTA NOVIEMBRE DE 1997)

23 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

El deportista que realiza ejercicios en los gimnasios de cualquier ciudad de Colombia debe ser el primero en denunciar la presencia de una lesión sangrante, retirándose de la sala de maquinas o del terreno de juego hasta que ha sido protegida con un vendaje o se haya garantizado que no puede haber contaminación alguna.

Además, el personal de las instalaciones debe lavar especialmente la ropa que se puede manchar con sangre. Los profesionales de la salud no tienen que hacer más que tomar todas las medidas de prevención que conocen de forma permanente. El uso de guantes antisépticos, vendajes protectores o sistemas de reanimación con barreras suficientes es imprescindible.

El papel de estos profesionales, además, consiste en concientizar a todas las personas que forman el equipo de la necesidad de prevenir cualquier posible contagio. Deben aprovechar momentos especiales, como los viajes o las concentraciones, para inculcar una mentalidad y concientización adecuadas.

Los hábitos Las vías de transmisión del virus del sida en los deportistas son muchas, desde la sexual hasta las heridas que implican un contacto entre fluidos corporales. Los deportistas son personas sexualmente más activas.

Son personas atractivas, de mentalidad muy abierta y que viajan mucho, por lo que deben poner todas las precauciones para no resultar infectados.

La posibilidad de transmisión por heridas sangrantes es real a pesar de que no se haya descrito todavía ningún caso.

Un estudio de la Liga Nacional de Fútbol Americano en Estados Unidos ha realizado un estudio que revela que a lo largo de un encuentro se pueden producir entre tres y cuatro lesiones en las que la sangre está presente.

Otros hábitos de los deportistas, como el hecho de compartir objetos de uso personal -las maquinas de afeitar son el ejemplo más claro- son también peligrosos, puesto que elevan el riesgo de transmisión. En el caso de los deportistas que se inyectan sustancias dopantes el peligro es todavía más elevado, puesto que esta es una práctica que nunca está supervisada por médicos.

Moderación El deporte moderado beneficia al sistema inmunológico, por lo que resulta hasta recomendable para las personas que han desarrollado la enfermedad del sida. Sin embargo, el ejercicio físico muy intenso y de competición puede reducir las defensas del individuo. Esa es la razón por las que las personas con sida no deberían practicarlo al menos estando deteriorado su sistema inmunológico.

En cualquier caso, la decisión de dejar la competencia o los entrenamientos de alta intensidad es una cuestión personal. En los últimos años se ha generado un debate sobre la necesidad o no de establecer test obligatorios para comprobar si los deportistas que participan en competencias tienen o no esta enfermedad.

No parece tener sentido, ya que habría que establecer la frecuencia con la que se harían. Si un deportista se sometiera a un test de este tipo, a los tres meses podría estar contaminado, por lo que la primera información ya no sería válida.

Además, estas pruebas plantean serios problemas éticos y legales.

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