PIONEROS DE SUEÑOS

PIONEROS DE SUEÑOS

Es noviembre 8 de 1958, en el restaurante Gran Vatel de la carrera 5 con calle 18, en Bogotá, está citada una reunión Llanera. Es medio día y uno a uno van llegando Hernando Vargas Rubiano, Manuel Sarmiento, Pablo Salas, Francisco Torres León, Francisco Tafur, Hernando Groot, Hernando Cala, Gabriel López, Ernesto Jara Castro, Hernando Durán Dussan y otros más.

28 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

La idea es concretar la fundación de un ente para impulsar el desarrollo de la región, promovida por el Presidente Alfonso Lopéz Pumarejo, quien decía a sus amigos mirando esta tierra, desde el avión, aquella conocida frase: El Llano es un bello lote para hacer un gran país .

Sin tanta complicación, en papelería del restaurante se elabora un documento a mano y con letra clara ( será de Vargas Rubiano?) qué dice: Los abajo firmantes, reunidos por iniciativa del ex presidente Alfonso López Pumarejo, quien por motivos de salud, se excusó de asistir a este primer almuerzo de trabajo al cual asiste como invitado especial el Ministro de Obras Públicas, doctor Virgilio Barco Vargas, deciden fundar hoy la Sociedad Amigos del Llano, con el objetivo primordial de promover una mejor vía que una adecuadamente la capital de la República con la Tierra de promisión , como denominó José Eustasio Rivera a la Colombia desconocida .

Ese día entregan al ministro Barco una primera alternativa de variante entre Bogotá y Cáqueza, quien la acoge con gran interés. Han transcurrido 40 años desde entonces, algunos de sus promotores felizmente permanecen hoy con nosotros, otros ya no están, pero han quedado en la historia regional como pioneros de sueños llaneros que hoy empiezan a cristalizarse.

Después de tres décadas la Sociedad se convierte en la Corporación Llanos de Colombia y se mantiene el mismo objetivo de gestionar la vía al Llano y contribuir al crecimiento económico y social de la región.

Una lección de estos llanoadictos es su capacidad visionaria, su persistencia inagotable y su disponibilidad a trabajar por amor a la tierra y sin mezquindades. Tal vez la riqueza, la belleza y la feracidad de la tierra plana los embrujó y los inspiró. Han sido cuatro décadas de traga llanera, de la buena, por supuesto.

Las posibilidades de la región siguen latentes y se han ampliado y sus necesidades han crecido a la par. Entre estas un liderazgo público y privado capaz de mirar a la región más allá de la nariz de los pequeños intereses particulares e inmiscuido en la construcción de sueños y realidades.

*Investigador

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