LO QUE SE HEREDA NO SE ESPÍA

LO QUE SE HEREDA NO SE ESPÍA

Todos han dicho que el dinero pagado por los rusos y en menor proporción el amor a su marido, fueron las razones para que una intelectual colombiana, María del Rosario Casas, esté en poder de las autoridades norteamericanas acusada de espionaje. Pero lo que los colombianos y el mundo no saben es que el peligroso oficio del que se acusa a esta culta mujer, de profundo ancestro tolimense, trasciende el dinero, el amor y sus pasiones literarias y tiene raíces ancestrales: es la bisnieta de un General colombiano, quien también fue espía antes de ser jefe miliar y gobernador del departamento del Tolima.

07 de marzo 1994 , 12:00 a.m.

La verdadera historia del caso María del Rosario se remonta a la mitad del siglo pasado, cuando su bisabuelo, Manuel Casabianca Wersares, nació a bordo de un barco que de Venezuela navegaba hacia Nueva Orleans, a donde su padre, lejando pariente de Napoleón Bonaparte, quería llegar para contribuir a las luchas libertarias de Norteamérica.

Por el delicado estado de su madre, la familia es dejada en la Guajira y luego se traslada a Cúcuta, donde Manuel crece y se enrola en las tropas conservadoras del General Leonardo Canal. Es apresado y enviado a Bogotá en 1860. Cuando está en libertad conoce al patricio conservador tolimense Francisco Caicedo Jurado, quien lo lleva a trabajar en sus propiedades de Purificación.

Se queda definitivamente en el Tolima, pues contrajo matrimonio con la chaparraluna Laura Castro. Tolima 7 días, semanario que circula en ese departamento, realizó una interesante investigación y autorizó su publicación a Portafolio Espía por el Magdalena Después de la guerra civil de 1877, Casabianca ejerció el oficio de inspector de navegación fluvial del río Magdalena en los barcos del empresario cubano Francisco J. Cisneros. Pero detrás del cargo, hacía amistad con comerciantes y viajeros, de quienes recibía información sobre los movimientos de los liberales.

Desde un café, ubicado debajo de un puente en Honda, buscaba a su contacto, quien enviaba de inmediato la información a Bogotá para conjurar oportunamente la acción de los contrarios liberales. En ese oficio duró varios años.

En 1885, Casabianca es llamado por el Presidente Núñez, ascendido a general de división y nombrado jefe militar y civil del Tolima. ?Sabía Núñez de las andanzas de Casabianca y por ello lo premió?.

Luego el Presidente José Manuel Marroquín lo nombró comandante del ejército colombiano. Sabía Marroquín de los trabajos de Casabianca?.

Después de dejar el importante cargo, Casabianca continuó por la ruta del espionaje. Con unos conocidos en Cúcuta, donde había pasado su infancia, organizó un grupo de espionaje para seguir los movimientos del General Rafael Uribe Uribe, algún tiempo antes de la Guerra de los Mil Días.

Socialmente, Casabianca era muy importante. Un hijo suyo, Abel, fue gobernador del Tolima. Su hija Lola se casó en Bogotá con un ciudadano de origen francés, Alberto Dupuy, con quién construyó una de las familias más respetables de la capital.

Muchos años más tarde, Cecilia, una de las hijas del matrimonio Dupuy- Casabianca, contrajo matrimonio con un consagrado matemático ibaguereño: Pablo Casas Santofimio, profesor universitario, secretario general del Liberalismo, senador de la República, rector de la U. del Tolima y co-fundador del periódico El Cronista.

Lazos con Esquivel María del Rosario Casas Dupuy fue agregada cultural en la embajada de Colombia en México, en donde muchos años antes, un tío abuelo suyo, Carlos Casabianca Castro, también había servido.

Pero hay otra relación interesante en la vida de María del Rosario. Su tío abuelo se casó con María Esquivel y formó un tronco mexicano de la familia del General, del cual desciende la novelista Laura Esquivel, autora de la novela de moda Como agua para chocolate .

Ambas expertas en literatura, Laura y María del Rosario, en el laberinto de sus múltiples diálogos debieron tener presente el recuerdo del general Manuel Casabianca, espía del siglo pasado que seguramente marcó la vida de su bisnieta.

Espionaje: dinero, amor o herencia?

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