YERROS DE UNA CONSTITUCIÓN

YERROS DE UNA CONSTITUCIÓN

Este 4 de julio cumple siete años de haberse acogido el texto constitucional que rige a Colombia, en cuya redacción participaron 70 constituyentes con voto y cuatro con voz, entre ellos los boyacenses Jaime Castro, Ayda Abella Esquivel, Luis Guillermo Nieto Roa y Germán Rojas. A ese día se le conoce como el de la Constitución.

03 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Si bien la centenaria Carta de 1886 recibió su primera enmienda ocho años después de haberse acogido, a la de 1991 se le pretendió reformar por más de 120 proyectos en los primeros tres años. Sin embargo, la nueva Carta ha debido ajustarse a situaciones sui generis por cinco actos legislativos.

El gobierno Samper pretendió hacer la gran reforma , considerada entonces una primera arremetida a fondo contra la Constitución de 1991, en la que se presagiaba como una reforma revanchista.

Para nadie es secreto que la Constitución Política de 1991 contiene un buen puñado de yerros y entuertos, situaciones que causan desconcierto y zozobra entre un buen número de ciudadanos, porque se dieron privilegios a algunos y se crearon desigualdades para otros.

Se advierten como tales: la subordinación del Defensor del Pueblo a la autoridad del Procurador General de la Nación, atando la función principalísima del ombusman de defensa de derechos humanos a una misión auxiliar de esta agencia gubernamental; cuando se entiende que en un estado social de derecho como el nuestro, estas materias deben tener un manejo autónomo e independiente, máxime que se trata del manejo de situaciones de guerra y de paz.

Fue también una equivocación haber desarrollado un Sistema Político desigual, pues éste no da las mismas posibilidades a las entidades territoriales para que tengan representación en el Senado; y al Congreso aún no tienen acceso algunas minorías de la nacionalidad colombiana. Al parecer, esta es una de las tareas que emprenderá el nuevo gobierno que quiere remozar esta materia, para el que se anunció como coordinador al ex fiscal Valdivieso.

A pesar de algunos de los yerros anotados; la de 1991 es una Constitución que es necesario ir acomodando mediante ajustes indispensables, pues es el reflejo de las situaciones sociales que vive un Estado; sólo que ahora el constituyente primario va a jugar un papel protagónico, pues tendrá el auténtico control político sobre las materias que se pretendan, para disminuir sus derechos o para incluir materias superfluas o que den un robustecimiento a los grandes vicios de la democracia aun vigentes en sistemas políticos débiles como el nuestro, en los cuales todos debemos cumplir una función constitucional pedagógica.

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