SOBRE LOS LIBERALES DISIDENTES

SOBRE LOS LIBERALES DISIDENTES

Parece que el fenómeno de El Niño no solamente ha hecho estragos en nuestra economía. También ha afectado, según evidentes señales, la política y, en forma especial, a los disidentes, a quienes se les han secado las ideas.

31 de enero 1998 , 12:00 a. m.

Los doctores De la Calle, Parejo y Giraldo, en estas calamidades y angustias, ya solo beben en las aguas residuales del odio para hacer oposición al Gobierno y al candidato del liberalismo, Horacio Serpa Uribe, pero, como en esas desoladoras escenas que han mostrado la televisión y la prensa escrita, veremos sus esqueletos políticos en las próximas elecciones. Nada ni nadie los podrá salvar.

Lo propio ocurrirá con los doctores Valdivieso y Lleras de la Fuente, aspirantes a la Presidencia de la República.

El doctor Valdivieso acaba de recibir ejemplar lección del general de tres soles Rosso José Serrano, al no dejarse tentar este eminente colombiano por la política cuando se negó a abandonar su meritoria misión en la Dirección de la Policía Nacional. Si esta hubiese sido la conducta del ex fiscal seguramente habría mantenido el prestigio de que gozó, pero, hoy por hoy, el haber utilizado el cargo como trampolín electoral lo ha disminuido ante sus compatriotas, tal como lo registran en forma más que elocuente las encuestas de opinión.

El doctor Lleras de la Fuente, por su parte, no ha tenido rubor alguno para colocar hitos morales en las fronteras de la política, al considerar que este gobierno no era corrupto mientras ejerció la representación personal de nuestro Presidente de la República ante el de Estados Unidos de Norteamérica, señor Clinton, y que solamente después de haber renunciado a esa privilegiada posición, tuvo percepción clara de las falencias éticas que hoy encuentra en su nominador y en el propio Establecimiento que lo honró con tan ponderoso encargo.

De ahí que expresáramos en nuestro discurso ante los convencionistas del Partido Liberal, el pasado 25 de enero, prestándole un poco de humor al propio doctor Lleras de la Fuente, que a él no lo iluminó el Espíritu Santo en su peregrinar por los templos bogotanos en busca del divino apoyo, como tampoco se convertirá en candidato popular por desayunar con caldo de papas al lado de perfumadas marchantas en la plaza de mercado de Corabastos, según revelaciones del agudo cronista de El Espectador Carlos Murcia.

Ciertamente, solo la ocurrencia del fenómeno de El Niño puede explicar graciosamente que se haga tal forma de oposición sin la conveniente sindéresis que exige la actual coyuntura política.

Los disidentes liberales no han querido desarmar la palabra ni deponer el odio, y decidieron apartarse del oportuno consejo que dio a la dirigencia nacional el ex presidente Lemos Simmonds al posesionarse ante la Corte Suprema de Justicia. Por ello, el pueblo que como lo intuyó Gaitán es superior a sus dirigentes prefiere guiarse por la brújula de la convivencia que oriente a los colombianos y que está en manos de Horacio Serpa Uribe.

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