DERECHOS FUNDAMENTALES PARA TODOS CIUDADANOS

DERECHOS FUNDAMENTALES PARA TODOS CIUDADANOS

A diferencia de lo ocurrido desde el 20 de julio de 1810, cuando Colombia entró al proceso del constitucionalismo moderno iniciado con la Constitución escrita de Estados Unidos de 1787, la Carta Política de 1991 consagró una serie de derechos fundamentales para los colombianos.

05 de julio 1998 , 12:00 a. m.

Y no sólo eso. A través de la acción de tutela les confirió a los ciudadanos un mecanismo para hacer respetar, en forma concreta y real, sus derechos y libertades, y dio vía libre a la Corte Constitucional, organismo inspirado en los tribunales de su misma naturaleza en el Viejo Continente.

Desde entonces, los derechos a la vida, el trabajo, la salud, la educación, la intimidad, la información, la honra, el libre desarrollo de la personalidad, la asociación sindical y petición, entre otros, tuvieron protagonistas de carne y hueso.

Si la Constitución de Colombia reconoce una amplia gama de derechos fundamentales obedece al deseo de renovar la sociedad , advierte Angela Figuerelo Burreza, vicedecana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca y catedrática invitada a Bogotá por la Universidad Externado de Colombia.

Para Manuel José Cepeda, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes y uno de los promotores de la Carta de 1991: Los derechos son ahora fundamentales no porque lo diga un texto académico, sino porque así lo pensamos, sentimos y exigimos .

Según la Corte Constitucional, entre 1992 y 1997 los ciudadanos presentaron 155.721 acciones de tutela. De ellas, la Corte seleccionó, en ese período, 4.960 con el fin de fijar las directrices para el amparo de los derechos de los ciudadanos por parte de jueces, tribunales y cortes.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de los Andes de 1995, que refleja el impacto real de la acción, los usuarios más frecuentes de la tutela son los trabajadores; los derechos más protegidos son el de petición, el debido proceso y el trabajo y Bogotá, Medellín y Cali son los escenarios favoritos para su utilización.

Defensa a la dignidad JOSE GREGORIO HERNANDEZ G.

Magistrado de la Corte Constitucional La defensa de la dignidad humana y la efectividad de los derechos de la persona son características esenciales de la Constitución de 1991 y ha sido básicamente a través de la jurisprudencia de la Corte Constitucional que la letra de las normas correspondientes tanto de la Carta como de tratados internacionales en la materia se ha venido convirtiendo en realidad.

Varios mecanismos han contribuido a ese logro, que por sí mismo justifica el proceso institucional de 1991, pero entre ellas debe destacarse la acción de tutela y por supuesto la de constitucionalidad, cristalizadas ambas en numerosos fallos de la Corte y de otros tribunales.

No ha sido fácil, desde luego, pues la tarea de la Corte ha implicado afectar intereses que se acomodaban mejor en un esquema jurídico formalista, pero el pueblo colombiano en reiteradas ocasiones y por distintas vías ha mostrado su respaldo a las nuevas instituciones. El sistema jurídico se ha enriquecido y ha desarrollado derechos como la libertad en sus diversas manifestaciones, la igualdad, la intimidad y la participación ciudadana, todos los cuales en muchos casos no pasaban de ser enunciados teóricos inalcanzables en la práctica para el ciudadano corriente .

Se ha mostrado liderazgo JAIME BETANCUR CUARTAS Ex presidente del Consejo de Estado Sobre el avance en el respeto a los derechos fundamentales desde la Constitución de 1991 es necesario distinguir situaciones. En lo judicial es innegable que en muchísimos y complejos casos los derechos han sido protegidos merced por ejemplo de la acción de tutela, con creación de fecunda jurisprudencia que es orgullo de la juridicidad nacional, en especial sobre el alcance del desarrollo de la persona humana en sus derechos y deberes. Se ha mostrado verdadero liderazgo en esta materia.

También otras instituciones constitucionales como la Fiscalía General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación han estado atentas para intervenir en busca del respeto de los derechos humanos, aunque no siempre afortunadas en su logros.

Pero hay que lamentar y reconocer que los derechos fundamentales no han tenido cabal vigencia en la vida general del país, porque a pesar de la Constitución, han venido en aumento por razón de las diversas formas de violencia y la falta de justicia social, el cruel irrespeto a la vida y a la dignidad de la persona en muchas de sus expresiones como internacionalmente se ha señalado.

Me parece que el respeto a los derechos no se obtiene con expedición de normas sino con un cambio de mentalidad social a base de educación y de corrección de desigualdades. Creo así que la Constitución de 1991 no ha conseguido hasta ahora el respeto de los referidos derechos .

Beneficio para la gente MANUEL JOSE CEPEDA ESPINOSA Decano de Derecho de la U. de los Andes Aunque la doble vuelta para la elección presidencial ha mostrado su potencial y las reglas electorales han permitido la expresión libre, masiva y decisiva del voto de opinión, sin duda la innovación con el mayor impacto sigue siendo la Carta de Derechos, gracias a la tutela, a la Corte Constitucional y a los más de 160 mil colombianos que los invocaron ante la justicia.

Los derechos son de todos, no porque sean teóricamente universales sino porque en cada rincón de Colombia alguien se ha levantado con la Constitución en la mano para detener la arbitrariedad. Y ha ganado.

Los derechos son eficaces, no porque deban serlo sino porque con la paciencia del labriego han sembrado semillas de dignidad, libertad e igualdad en todas las esferas de la vida pública y privada de nuestro país, llegando inclusive hasta el lecho de muerte.

Los derechos son muchos, no porque la Constitución sea larga sino porque cientos de miles de colombianos han logrado hacerlos suyos.

Y mientras esta transformación se lleva a cabo ante la sorpresa de quienes los descalificaban como pura retórica, la administración de justicia se ha hecho más fuerte y más cercana al ciudadano, la Constitución ha descendido de su cumbre para vivir en la realidad y muchos conflictos se han resuelto pacíficamente con argumentos, no con atropellos.

En una sociedad que no respeta valores ni límites, los derechos, al señalar quien tiene la razón, han sido un norte y un camino de tolerancia y respeto mutuo. Han tendido manos de paz, pero no lograrán jamás hacer la paz. No es su culpa. Esa es tarea de la política. Han dignificado al ser humano, pero no pararán la violación de los derechos humanos. Tampoco es su culpa. Esa es responsabilidad de los que viven de la guerra. Pero los derechos son destellos de luz en una noche oscura. Y muestran donde está el horizonte si queremos ver la aurora.

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