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SÁLVESE QUIEN PUEDA!

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Todos los días, un promedio de ocho mil latinoamericanos abandonan el catolicismo y se vinculan a otros credos o Nuevos Movimientos Religiosos (NMR), que anualmente crecen en un 11 por ciento. Además, mientras a principios del siglo XX había cincuenta mil no católicos en Latinoamérica, hoy hay cuarenta millones y para el año 2000 se estima que la cifra ascenderá a 140 millones. Estos datos, publicados por H. Zanuso en su libro Iglesias y sectas en América Latina y retomados por Francisco Sampedro en Sectas y otras doctrinas en la actualidad, publicado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), dejan ver a las claras que en los últimos años la religión católica ha perdido terreno frente a los NMR.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Colombia es, según muchos investigadores, uno de los países más abiertos a la influencia.

Según un estudio realizado durante dos años por la Conferencia Episcopal Colombiana, en 1990 existían en el país 62 movimientos religiosos cristianos, 17 no cristianos y 10 prácticas seudo-religiosas.

Todos se ubican preferencialmente en las zonas populares de las grandes ciudades y en las zonas de violencia.

En Bogotá, por ejemplo, hay cerca de 300 nuevos movimientos que cuentan con el consentimiento de la Ley. Más del 60 por ciento operan en el sur. En Cali la cifra supera los 200, en Medellín se acercan a los 400, en Pereira a los veinte, en Santander 29, en Sucre ocho y en Bolívar siete.

En sus fachadas figuran nombres tan curiosos como La Voz de la Piedra Angular, en Valledupar; Asociación Cristiana del Círculo Consciente de la Humanidad Solar, Neiva; Asociación del Santuario Gnóstico Hércules, Cali; Iglesia Tabernáculo Cristiano Salem, Bucaramanga; Iglesia Baptista, Pereira; Metodistas Wesleyanos, Barranquilla, y Asociación Caballeros del Santo Sepulcro, Bogotá.

La mayoría vive de las contribuciones voluntarias de sus miembros. Sin embargo, algunos se financian con actividades como bazares, fiestas, rifas y festivales; libros y revistas; cultivos en granjas como la Aremasain, en La Guajira, y dinero recibido a través de Fondos de Educación Regional provenientes del Estado.

Otros reciben dinero del exterior, como los evangélicos, a quienes les llega una partida de Estados Unidos. Algunos exigen a sus miembros la entrega de sus bienes para poder ingresar a la confraternidad. Los Niños de Dios o Familia del Amor, por ejemplo. Otros tienen fábricas, como los Hare Krishna, y algunos cobran por sus enseñanzas.

Pero por qué esta avalancha de sectas? Qué reflejan? Las causas del cambio de religión o credo son muy diversas y complejas. Las hay de origen sociológico, necesidad de ser tenido en cuenta; antropológico, el paso del campo a la ciudad; económico, la pobreza; religioso, necesidad de un Dios que ayude, y hasta político. Hay que considerarlas en su totalidad para tratar de comprender el fenómeno.

Como resultado del intenso proceso de urbanización que tuvo el país desde la década del 50, se desarticuló la cultura popular tradicional, dice el antropólogo Maurico Aderve. La parroquia comenzó a perder terremo y capacidad de convocatoria de un individuo cada vez más anónimo y aislado Por ejemplo, se habla de desestructuración social, debida principalmente a la migración hacia las ciudades, la desigual distribución de tierras, la pobreza y la violencia. El paso del campesino a la ciudad lo hace más vulnerable ante situaciones como el acceso a una nueva religión, que además surge como alternativa de solución de sus problemas. Tierra abonada Estamos en una sociedad en crisis, con unos sujetos en crisis y dispuestos a recibir cualquier oferta confesional. No importa, en principio, de dónde venga , dice Aderve.

Eso se evidencia en el perfil de los miembros de estos movimientos: personas que buscan solución a sus problemas materiales o económicos. Para otros es la tabla de salvación ante problemas como la drogadicción o el alcoholismo o para recibir consejos sobre el matrimonio y la familia.

Por ejemplo, la Iglesia Carismática Tabernáculo de la Fe, de corte evangélico, le da dinero a algunas viudas que no tienen nada y a aquéllos que estan más necesitados; claro que el dinero o el mercado se entrega si han dado buen testimonio (aquéllos que llevan una vida acorde con los principios de la religión).

Otros ofrecimientos son: conversión, salvación, armonía, paz, reconciliación, espontaneidad, participación, creatividad... una gama de soluciones para que la gente se sienta identificada, partícipe y creativa.

Es aquí donde, para algunos investigadores del tema, está la clave. Estas sectas han adquirido una fuerza muy grande, especialmente por la posibilidad que le dan a las personas de sentirse activas dentro del grupo , dice el sacerdote jesuita Joaquín Sánchez, decano académico de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana.

La iglesia se ha fijado más en cuestiones de masa y no en el individuo. Eso lo aprovechan las sectas que enfatizan en el contacto personal. Es que como nos creíamos mayoría, nunca pensamos que otro podría irrumpir en esa hegemonía , dice el sacerdote Iván Darío Giraldo, director del Departamento de Catequesis y Doctrina de la Conferencia Episcopal Colombiana.

Pero la proliferación de sectas no es algo nuevo. Viene desde comienzos de los cincuenta, pero a partir de los años sesenta comenzó su mayor difusión.

La mayoría tiene su origen en Estados Unidos: Ciencia Cristiana, Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (Mormones), Los Testigos de Jehová, Los Niños de Dios...

Pero también los hay en otros países y con igual arraigo. La Iglesia de la Unificación del Cristianismo Mundial (Moon), de Corea del norte; Rosacruces, de Egipto, entre otras.

Incluso, varias han nacido en Latinoamérica: el Instituto Arica o Puerta Abierta, en Chile, y la Misión Rama y los Extraterrestres, en Perú.

Pero son las extranjeras las de mayor acogida en Colombia y en Latinoamérica en general. Y, al parecer, no es mera casualidad.

El sacerdote Giraldo cree que se trata de una estrategia elaborada por todas las confesiones religiosas, norteamericanas sobre todo, para, según ellos, evangelizar el continente americano; una meta que se proponen alcanzar en el año 2000 a través de un programa llamado amanecer .

De existir este plan, algunos factores que contribuirían a su expansión dice el antropólogo Horacio Calle serían la fácil permeabilidad del latinoamericano, los deseos de mejorar sus condiciones de vida y de ser escuchados, su escasa educación y la necesidad de adorar a un dios .

Así las cosas, en Colombia el terreno está abonado para que los nuevos grupos religiosos se extiendan con la misma facilidad con la que el incienso se esparce por las frías paredes de los templos. Culto por decreto Aunque el tema religioso ha estado presente en las 18 constituciones de Colombia, desde la de Cundinamarca de 1811 hasta la Política de Colombia de 1991, solo en esta última el Estado reconoce a toda persona el derecho fundamental de profesar su religión y de difundirla en forma individual o colectiva.

El decreto reglamentario del artículo 19 de la Constitución, plantea en su artículo primero que el Estado garantizará la diversidad de las creencias religiosas, las cuales no constituirán motivo de discriminación. No podrán alegarse motivos religiosos para impedir a nadie el ejercicio de cualquier trabajo o actividad civil o el desempeño de cargos o funciones públicas .

El proyecto pretende facultar a toda persona para que practique actos de oración y culto, reciba sepultura digna, contraiga matrimonio y establezca una familia conforme a su religión y a las normas propias que ésta le imponga. También para que imparta y reciba enseñanza e información religiosa de toda índole.

Por su parte, las confesiones religiosas podrán establecer lugares de culto, ejercer libremente su propio ministerio, usar sin restricciones sus libros y publicaciones, difundir su propio credo y recibir igual tratamiento por parte del Estado.

También se permitirá adquirir, enajenar y administrar libremente bienes muebles e inmuebles; ser propietario del patrimonio artístico y cultural que haya creado; solicitar y recibir donaciones, y acceder a los medios de comunicación. Y cómo son? Los NMR se podrían clasificar así: seudocristianos, de tipo filosófico o esotérico, de tipo oriental y espiritistas y satánicos.

Los seudocristianos son los que utilizan La Biblia y tienen relación con el cristianismo, pero se apartan de los aspectos esenciales de éste. Creen que Cristo es el profeta, pero no es Dios; que la Virgen María es madre de Jesucristo, pero no es virgen; que no existe la Santísima Trinidad; agregan otras revelaciones y profetas, etc. Aquí se pueden incluir, entre otros, los Mormones, Testigos de Jehová, Niños de Dios e Iglesia de la Unificación.

Los movimientos de tipo filosófico o esotérico son los que intentan revelar conocimientos ocultos a aquéllos que se integran a ellos. La mayoría de estos grupos tienen sus raíces en la sociedad Teosófica que se fundó en Nueva York en 1875. Combinan ideologías, filosofías y elementos religiosos diversos. Aquí se pueden incluir a los Rosacruces, Gnósticos, Teósofos, Nueva Acrópolis...

Los grupos orientales utilizan algunas formas de yoga y promueven costumbres de Oriente. Se distinguen por su forma de vestir, comer, actuar y comportarse. Algunos de estos movimientos son los Hare Krishna y la misión de la Luz Divina.

En el grupo de sectas espiritistas y satánicas se incluyen personas que pretenden comunicarse con los espíritus de los muertos o que hacen pactos con Satán. Sus prácticas son las más ocultas.

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