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DELITOS SEXUALES A TRAVÉS DE INTERNET

DELITOS SEXUALES A TRAVÉS DE INTERNET

Hola. Quisiera denunciar que he encontrado gente en las salas de conversación de Internet que me hace propuestas sexuales .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de julio 1998 , 12:00 a. m.

El mensaje venía firmado por una muchacha de 15 años que quiso utilizar la red mundial de computadores como un medio para hacer amigos.

En su intento, conoció muchos jóvenes en las mismas circunstancias, con los que entabló amistad y hoy día comparte experiencias a través del correo electrónico. Con algunos, incluso, se reúne de vez en cuando.

Infortunadamente, en su incursión por la red también se topó con seres inescrupulosos que quisieron sacar ventaja de la situación para obtener beneficios sexuales.

En este caso en particular, la prudencia superó a la curiosidad, y la niña salió invicta de su primer enfrentamiento con la dura realidad.

En cambio, otras que como ella han recibido mensajes electrónicos o propuestas a través de cuartos de conversación, han sido engañadas e involucradas en redes de prostitución infantil, o se han convertido en víctimas de abusos físicos o psicológicos.

Como suele suceder en estos casos, las miradas inquisidoras cayeron sobre Internet. El problema es que así como la red mundial de computadores puede considerarse como una fuente inagotable de cultura, también puede ser empleada como medio para cometer delitos.

El del abuso infantil, desafortunadamente, figura entre los más comunes alrededor del mundo, pero no es culpa de la red.

Tiempo de prevenir En Colombia, las estadísticas con respecto al uso de Internet como medio para cometer delitos sexuales todavía no son alarmantes. Esto significa que el país se encuentra en posición de adelantar campañas preventivas, como la que en la actualidad lidera la Unidad de Delitos Electrónicos e Informáticos del DAS, en colaboración con el FBI (ver cuadro).

Por supuesto, la labor de las autoridades no tiene sentido si los usuarios de la red no participan en la denuncia de los hechos. Es aquí donde la vigilancia de los padres y la educación en los hogares y escuelas adquiere mayor importancia.

Engañar a un niño a través de la red mundial es muy fácil. A los cuartos de conversación pueden entrar proxenetas, pedófilos o corruptores, y adelantar su labor delictiva encubiertos con la identidad de otro menor.

Por otra parte, la red mundial de computadores tiene la particularidad de desinhibir a la gente y permitirle expresar sus estados de ánimo sin restricciones. Un niño triste, que no reciba la atención suficiente de los padres o que carezca de afecto, puede ser una víctima potencial fácil de identificar.

El resto es, literalmente, cosa de niños: palabras dulces, falsas promesas, actitudes que le permitan al delincuente ganarse la confianza del menor y obtener de él información que facilite su labor.

Y, al final, una cita, una llamada, un mensaje que termine por convertir a un pequeño ávido de afecto en una víctima de las aberraciones de los mayores.

Prevención y prudencia Así como la manera de evitar que los niños tengan acceso a publicaciones pornográficas no es acabar con los puestos de revistas, prohibirles que naveguen por Internet no va a extinguir los delitos sexuales. Por el contrario, podría cerrarles las puertas a una gran cantidad de material benéfico para su desarrollo.

De hecho, la prohibición los llevaría a buscar alternativas para satisfacer su curiosidad. Por eso, es importante que los padres se sienten con sus hijos frente al computador y les muestren que, así como en la red mundial pueden tener acceso a bibliotecas, museos y actividades culturales, pueden toparse con otro tipo de información.

Si de llegar a una página pornográfica se trata, quizás es mejor que los menores se enteren por sus padres que por desconocidos en línea o por amigos en la calle.

La cruda realidad a la que pudo enfrentarse sin inconvenientes la niña del ejemplo inicial no se puede tapar con un dedo, ni se puede cambiar de la noche a la mañana.

Lo que sí se puede hacer es trabajar para que los niños sean cada vez menos vulnerables, un aspecto en el que el afecto y el apoyo de la familia tienen mucho que ver.

De los padres y los educadores depende que cada vez sean menos los menores a los que la curiosidad les pueda menos que la prudencia.

Señales de alerta Es posible que su hijo o algún menor de edad con el que tenga contacto haya sido víctima de abuso sexual y usted no lo sepa.

Si advierte en ellos alguna o varias de las siguientes conductas, es posible que se enfrente a un caso concreto: Cambios en la personalidad (se puede volver tímido, agresivo o propenso a rabietas).

Miedo a ser dejado solo o con un acompañante ocasional.

Disminución en el rendimiento escolar, falta de interés en sus actividades favoritas o pertenencias.

Temor a los extraños.

Pérdida de expresiones emotivas.

Depresión, aislamiento, cambios en el apetito, pesadillas, insomnio o regresiones como mojar la cama o chuparse el dedo.

Temor irracional a una persona o lugar específico.

Tendencia a las agresiones físicas.

Cambios severos en su estado de ánimo.

Preocupación con la muerte o expresiones suicidas.

Si observa alguno de los síntomas anteriores, no dude en consultar ayuda profesional.

Casos de casos Entre los ciudadanos estadounidenses que han sido sorprendidos ejerciendo prácticas ilegales en contra de menores de edad a través de Internet se puede encontrar de todo: El ex alcalde de una ciudad estadounidense y su esposa, que fueron sentenciados a 50 años de prisión después de ser declarados culpables de abusar de los dos hijos de la mujer. Los investigadores dicen que la pareja mantenía relaciones sexuales con los dos quinceañeros, fotografiaba los actos y distribuía las fotos y videos, al mismo tiempo que coleccionaba miles de imágenes de pornografía infantil en su computador.

Un entrenador de las ligas menores de béisbol que distribuía pornografía infantil. Fue arrestado cuando se dirigía a cumplir una cita con una niña de 13 años que cortejó a través de Internet. La niña resultó ser un agente de la policía encubierto dentro de una operación.

Un hombre de 37 años que declaraba ser psicólogo infantil y concertó una cita con un niño de 13 años. En este caso, el niño resultó ser una mujer que también trabajaba encubierta para la policía.

Un hombre de 47 años que tuvo que pagar 10 años de cárcel y 250 mil dólares de multa por persuadir a una niña de 13 años (parece ser la edad preferida) para que le enviara por correo electrónico fotografías suyas con contenido sexual explícito y videos de la misma categoría.

Desde enero de este año, las autoridades estadounidenses han arrestado un pastor, al director del coro de una iglesia, un pediatra y un ex líder de una unidad de la policía contra la pornografía infantil.

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