VIVIANE MORALES CONTRA LOS INMORALES

VIVIANE MORALES CONTRA LOS INMORALES

Hay que atravesar la telaraña que cubre el nuevo edificio del Congreso tejida con los hilos del país político, sus puestos, sus cartas de recomendación, su gente en los pasillos que trabaja o que simplemente está en ellos para llegar a la oficina de Viviane Morales. Es la 414 y tiene el tamaño y la funcionalidad de una caja de sardinas. Ahora que Viviane está esperando su segundo hijo tiene una niña llamada Gabriela debe moverse con cuidado por esos 12 metros cuadrados para no perturbar al habitante de su barriguita de seis meses.

14 de marzo 1993 , 12:00 a.m.

Sí. Esta no parece la oficina de una Representante a la Cámara. No solo por ese tamaño de jacuzzi. Se oye música clásica y en la mesita auxiliar, ordenada como todo el lugar, hay un libro dorado. Es La Biblia (Dios habla hoy). No tiene archivo A-Z de gente en busca de puesto.

Viviane está aquí porque quienes ella llama el pueblo evangélico de Colombia le pusieron 17.500 votos en Bogotá sin maquinaria, sin empleos que repartir, y con solo tres meses de campaña , y la sacaron como Representante a la Cámara por el Movimiento Unión Cristiana.

Eso y otras dos cosas la convierten en un ser extraño en estos terrenos. Es joven (tiene 30 años) y bonita, aunque un poco tímida. Y es mujer. En un Parlamento, donde los hombres son mayoría, y el machismo también, eso es algo extraño. Pero más extrañas son las razones por las que Viviane está aquí. La religión, primer lugar El país está muy mal y no podemos quedarnos con los brazos cruzados , dice sin moverse mucho de su asiento, vestida con una bata verde enteriza (lo de la bata por el niño y lo del asiento porque si se mueve se estrella contra la pared, la mesita auxiliar: mejor dicho: porque no puede moverse).

En todo caso, resume así las razones que llevaron a una integrante de un Movimiento Cristiano a meterse a la política. Es que por convicción es unitaria. No comulga con la cultura imperante donde se piensa una cosa, se hace otra y se dice otra, y donde la religiosidad va por un lado y la práctica vital por otro.

Tiene una noción de la moral como una visión ética y con principios de la vida. Una noción donde los inmorales son aquéllos en cuyas acciones hay fraudes o engaños.

Considera que la pérdida de valores de la sociedad colombiana requiere una acción de todos. De su pueblo evangélico, por ejemplo, que no le halló sentido a encerrarse en sus rutinas religiosas, mientras el entorno se podría. Y decidió que también había un trabajo legislativo que hacer. Y otro estilo de política.

Viviane ha marchado en los dos sentidos. Tiene como brújula las opiniones de quienes la apoyaron, y que ella calcula en un millón 500 mil personas (y a los que la ley colombiana trata como informales de la religión, pues tienen que asociarse como Corporaciones y Fundaciones). Y trabaja en lo que cree.

Ha presentado los proyectos sobre Libertad Religiosa, que está en trámite en el Senado de la República; el que crea el recurso de inconstitucionalidad judicial, y reglamenta la acción de tutela como mecanismo transitorio; y el que establece el estatuto para la capital de la república (a la que Viviane, como mucha gente, quiere seguir llamando Bogotá y quitarle el Santa Fe de anhelos coloniales).

Una forma de entender quién es Viviane Morales y comprender la unidad de su proceder es su posición frente a la Ley de Educación General. La Representante del Movimiento Unión Cristiana dejó constancia que en el proyecto, el Gobierno se olvidaba del ser humano al que va dirigida la educación y el tipo de persona que buscan formar el Estado y la sociedad a través de un sistema educativo.

Y el proyecto mencionaba en último lugar la formación de valores éticos, religiosos y morales (eso se olvida cuando toca empacar seres humanos útiles, prácticos, productivos y rentables). Los diez mandamientos Quién es esta mujer cuyo proyecto central tiene la gran repercusión de romper el monopolio de la Iglesia Católica? Hay muchas formas de verla a través de sus ideas. Para muchos, libertad religiosa es la puerta por la que entrarán al país los cultos satánicos (esos que están de moda). Viviane no lo cree así. Tiene como columna vertebral de su propuesta el derecho del ser humano a escoger su religión. Y a practicarla. Piensa que los denominados cultos satánicos no podrían obtener reconocimiento del Estado.

Pero, sobre todo, considera que la Libertad Religiosa es una muestra de tolerancia por las elecciones autónomas de los ciudadanos. Viviane fue una católica, de hogar y de formación, que también desertó de una iglesia que predicaba una cosa y hacía otra.

Hubo un suceso que la marcó en ese sentido. Tenía 17 años cuando encontró a un niño en la calle. Estaba perdido. Necesitaba abrigo. Entonces pensó que el mejor sitio para llevarlo era la parroquia ( dejad que los niños vengan a mí , dijo el Cristo). Lo llevó allá. Y el párroco que hoy es un personaje muy conocido no lo dejó entrar. Son ladrones. Siempre echan el mismo cuento .

Para Viviane, la imagen del ídolo se derrumbó. La abuelita era evangélica, y Viviane le pidió que la llevara a su culto, a ver si allá los seres humanos sí eran uno solo y hacían lo que decían. Encontró un sitio humilde, donde el pastor era casado, vivía con principios y los fieles no tenían otra verdad que la de La Biblia y los mandamientos de Dios. Se quedó.

Y nada la ha separado de su rumbo. Su creencia ha resistido el paso del racionalismo que lo tiene y de sus años de vida en Colombia y en Francia (es graduada en Derecho Público en París, con una beca otorgada por buena estudiante de la Universidad del Rosario la misma del Alcalde Jaime Castro).

A esa oficina de pescado empacado llega con la única guía de los mandamientos. De cumplirlos, claro, aunque a veces deba luchar con las tentaciones. No matar. No robar. No mentir. No utilizar en vano el nombre de Dios (eso que se dice en Colombia a la hora de las grandes mentiras: mire, por diosito lindo que... ).

Son las leyes de Dios. Antiguas e inquebrantables. Principios que Moisés comunicó a su pueblo: Apréndanlos bien y pónganlos en práctica , les dijo.

Viviane entendió el mensaje.

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