SI NO FUNCIONA, QUE SE DESMONTE

SI NO FUNCIONA, QUE SE DESMONTE

Las ciudades grandes latinoamericanas tienen problemas de congestión vial y de contaminación ambiental generados por vehículos, debido a la tendencia de los ciudadanos a privilegiar el transporte particular. Así lo demuestra el que Ciudad de México, Sao Pablo, Santiago y Caracas hayan restringido la circulación de vehículos.

14 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Pero las diferencias entre estas ciudades y Bogotá son notorias: nuestra infraestructura vial no crece a la velocidad que ha crecido el parque automotor, es grande la indisciplina social en el acatamiento de las medidas de tráfico, y la capacidad institucional de las entidades que gerencian el transporte está lejos de ser eficiente.

La discusión sobre la congestión vial de Bogotá está superada por los hechos. Más de 600 mil automotores circulan a diario por la capital y buena parte de ellos viene de otros municipios. Es de tal magnitud el problema que los bogotanos jocosamente decimos que ya no hay hora pico porque las 24 horas son horas pico.

La medida de restringir de circulación de los vehículos es plausible porque reclama la solidaridad de los propietarios de vehículo particular. Será una oportunidad para que los bogotanos demos ejemplo de disciplina social. Pero, aunque es necesario experimentar primero la medida, si después de cuatro meses de aplicación no muestra los resultados esperados, debe desmontarse.

La Cámara de Comercio ha realizado un análisis que nos ilustra sobre las implicaciones de la restricción.

En primer lugar, disminuirá en el 40 por ciento el trancón en las horas de restricción es probable, que los automovilistas afectados desplacen su viaje temprano en la mañana y tarde en la noche. Es decir trancón empezará más temprano y terminará más tarde.

En segundo lugar, la experiencia de la aplicación de este tipo de medida en otras partes, enseña que en los primeros meses la medida es exitosa pero en el mediano plazo, cuando se vuelven permanente, tienen un efecto contrario: los hogares de ingresos altos recuperan la movilidad perdida comprando un carro adicional. Ojalá no ocurra esto en Bogotá porque la congestión vial y la contaminación empeorarían.

En tercer lugar, es obvio que la eficacia de la medida dependerá del control eficiente y drástico de las autoridades policivas y de la voluntad de los bogotanos por acatarla. Sin esas dos condiciones, la medida está destinada al fracaso.

Por último, el Alcalde Peñalosa y su administración deben ser conscientes de que para solucionar a fondo la congestión vial de la ciudad, se necesitan medidas complementarias: más y mejores vías, planeación del tránsito, nuevas medidas que desestimulen el uso del carro como un buen transporte público y el cobro al uso de vías y de parqueo en toda la ciudad.

Los ciudadanos debemos apostarle al experimento del Alcalde pero estar alertas sobre sus resultados. Si no son positivos que el Alcalde cumpla su palabra: la desmonte el 18 de diciembre.

*Presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.