FORTALECIMIENTO

Hemos sido siempre partidarios de la búsqueda de una solución negociada al conflicto que desangra a nuestro país. Pero para que dicha negociación produzca frutos benéficos para todos los colombianos, debe reflejar bien el respaldo con el que cuenta cada una de las partes. Debe por lo tanto considerar las fuerzas - políticas, militares, sociales - que acompañan a los protagonistas del enfrentamiento.

11 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Así pues, es de vital importancia que las Fuerzas Militares - que son el brazo armado del Estado - cuenten en el proceso de paz, con una capacidad operativa que esté a la altura de su obligación constitucional. Desafortunadamente los tristes acontecimientos de tiempos recientes evidencian una alarmante debilidad por parte del ejército y de la policía. En esas condiciones empezar a negociar la paz le daría una amplia desventaja a las instituciones oficiales.

Por lo tanto tiene el Presidente Pastrana, su Ministro de Defensa y la nueva cúpula militar, la imperiosa obligación de fortalecer el aparato de guerra del Estado. Fortalecimiento que tiene como objetivo no prolongar los combates sino darle al Estado una posición negociadora acorde con sus posibilidades y obligaciones.

Sería muy conveniente para el proceso de paz y para el ánimo nacional, que el ejército le diera golpes certeros y contundes a los alzados en armas en los próximos meses. De esta manera se rescataría la moral de las tropas y la confianza de la sociedad. Y se le darían al gobierno buenas cartas para sentarse a dialogar con los insurgentes.

Hay mucho por hacer - mejorar la inteligencia, dotar con buenos equipos a nuestros soldados, refinar las operaciones, administrar más eficazmente los recursos. Bienvenido el apoyo económico y en entrenamiento por parte de los EE.UU. y otro países que quieran colaborarnos en esta ardua tarea. Pero el grueso del esfuerzo lo tienen que hacer las mismas fuerzas militares bajo la guía de un hombre inteligente y con autoridad en todo sentido como lo es Rodrigo Lloreda.

Si no logramos fortalecer al ejército es muy probable que no haya negociación de la paz - una guerrilla tan fuerte y en alza no tendría porqué pactar.

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