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LA BANDA SE TIENE A CUALQUIER COSTO

LA BANDA SE TIENE A CUALQUIER COSTO

Que el Banco de la República haga repos (préstamos a los bancos) al 80 por ciento efectivo anual debería tenernos a todos con los pelos de punta. Ese dinero que reciben los bancos lo deben retornar un día después con sus respectivos intereses. Pero si las cosas no mejoran todo será en vano porque lo que reintegran al Emisor por la mañana lo deben volver a solicitar en la subasta del mediodía.

Vale la pena aclarar que dichos repos forman parte de la política monetaria del emisor por lo cual sus tasas no caen bajo la jurisdicción de lo que diga la Superintendencia Bancaria acerca del tope de tasa de usura. Por esa razón, también las operaciones de tesorería entre los bancos estaban ayer en el 48,5 por ciento nominal diario vencido, equivalente al 62,4 efectivo anual que sí es la tasa de trastienda.

Pero el mensaje no podría ser más claro: no habrá devaluación y punto. Parece ser una razón que nadie acepta, pero quienes no escuchan la voz de advertencia lo pagarán carísimo. Las cosas parecen ser así: los intermediarios del mercado cambiario (básicamente bancos y corporaciones) han amasado una importante posición propia en divisas esperando que la banda ceda por el techo para protegerse de la eventualidad de una devaluación masiva. Así las cosas, se han gastado los pesos y ahora están ilíquidos y captan del público a tasas superiores al 40 por ciento efectivo anual.

Dentro de unos pocos días retornaríamos a los horribles días de créditos comerciales al 50 y 60 por ciento, con lo cual nos tendríamos que despedir definitivamente de la anunciada recuperación económica. Si es que alguna vez la hubo.

Lo que está sucediendo en la economía colombiana, y especialmente en el sector financiero, es el resultado obvio del esquema en que se involucró el Estado colombiano ya hace algunos años, de crecer y gastar más allá de sus capacidades.

A la nuestra ahora frágil economía le está sucediendo lo mismo que a un hogar que gasta 110 pesos cada mes, cuando sus ingresos normales son de 100 pesos. Los diez pesos faltan en las finanzas públicas (cinco por ciento del PIB) y en las cuentas externas (otro cinco por ciento). Es posible sostener esta situación por un breve tiempo, gastando los ahorros, usando la tarjeta de crédito o acudiendo al banquero amigo. Pero llega un momento (y ya hemos llegado) en que la situación se hace insostenible. O reducimos los gastos o aumentamos los ingresos.

Como no es previsible que suceda ninguna de las dos antes del 7 de Agosto, porque simplemente no hay voluntad para ello, la junta directiva del Banco de la República tendrá que cumplir el papel que le manda la ley: mantener la salud de la moneda, cueste lo que cueste. No importa que ello implique que algunos establecimientos pierdan enormes cantidades de dinero por haber especulado en contra del único instrumento de la política económica que tiene credibilidad hoy: la banda cambiaria.

Lo que preocupa de este hecho es que la dieta a la cual nos están sometiendo todas las partes interesadas en esta puja se parece a aquella a la cual se sometió una persona que pesaba 200 kilos: después del proceso terminó pesando 50 kilos ... con cajón y todo.

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