CARTA A JUAN

O una de dos, Juan: o no sabes en qué te metieron, o sabiéndolo aceptaste el reto. Porque tu ministerio es el más ambicioso; a diferencia de los demás, abarca el cielo, la tierra y lo que está debajo de la tierra. El cielo, porque está contaminado; la tierra, porque se convierte en un desierto; el subsuelo, por aquello de las explotaciones mineras, y el mar, porque se convierte en una cloaca. Lo tuyo comprende desde La Guajira hasta el Amazonas y desde el Orinoco hasta el Pacífico. Tu ministerio lo es todo en Colombia.

13 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Al tiempo que te felicito, quiero darte mis consejitos, gratis. Hace 50 años comencé a recorrer y a sudar este país. Me cabe todo en la cabeza, lo domino, lo abarco completamente, inmodestias pendejas aparte. Te hablaré sólo de lo que estimo primordial, por razones de espacio y de síntesis. La primera prioridad prioritaria de Colombia es el agua. Por ello, el cuidado de los páramos y bosques de cordillera es fundamental. Cuestión de agua o muerte. Te advierto que hay que solucionar el problema de colonos y campesinos de los páramos; o reubicarlos, o educarlos. Qué es más fácil? La selva del Chocó es vital para nosotros y para el mundo. Y la selva son las plantas, los animales, los ríos y los seres humanos que allí viven. Se impone nueva administración en los Parques Nacionales. Gente nueva, que sepa que son parques de la nación y que, por lo tanto, no se los puede administrar como fincas personales o particulares; una gerencia que invierta más en los parques mismos que en aparatosas oficinas; una administración con menos protagonismo personal y más efectividad, porque la verdad es que nuestros Parques Nacionales están cada vez peor.

La educación, Juan, te la recomiendo mucho. Hay que educar a este pueblo, a nosotros. En cada colombiano parece anidar un depredador. El tema de la biodiversidad nos trasnocha a muchos colombianos. Sabemos que intereses extranjeros tienen la mira puesta en nuestras riquezas genéticas, con verdadera ansia mercantil. El asunto es delicado. Podríamos hablar de negociar teniendo en cuenta nuestra nacionalidad, nuestros intereses, nuestras potencialidades y evitando el saqueo y componendas lesivas para nuestro futuro.

Los cultivos ilícitos. Vaya problema! Exterminan la selva por partida doble: por la tala del bosque y por los venenos que arrojan a los ríos, además de la descomposición social que conllevan. Me opongo a las fumigaciones y siempre alabé la valiente actitud de Verano de la Rosa al negar su aprobación al tebutiurón. La amapola aniquila nuestros bosques de cordillera, y la coca, la selva amazónica. La solución del problema debe buscarse de manera más amplia: con colaboración de todo el Estado y con ayuda internacional inteligente y respetuosa de nuestra nacionalidad. Un detalle final: que tus funcionarios trabajen más y viatiquen menos, que amen más la Tierra que su bolsillo. Te deseo suerte; en tus empeños estamos todos implicados; es el futuro de nuestra Tierra y de nuestros hijos. Y que conste en el acta: no estoy lagarteando puesto. Amo a Colombia por encima de todas las cosas. Amén.

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