BUCARAMANGA QUEDÓ JOAO

BUCARAMANGA QUEDÓ JOAO

Atlético Bucaramanga tocó, llegó, abrió el juego por las puntas, los laterales se desdoblaron, pero volvió a pecar una vez más en la definición. Con más voluntad que técnica. Por eso perdió 2-1 frente a Bolívar, de Bolivia, en el partido de ida de la segunda ronda de la Copa Libertadores Toyota de América.

16 de abril 1998 , 12:00 a.m.

Y el visitante mostró todo lo contrario: un esquema defensivo, pero cuando se acercó al área rival no perdonó. Y gracias a su goleador Sergio Joao. Dos parpadeos de la defensa local y el moreno, con frialdad de asesino, liquidó dos veces.

El local tenía en claro varios factores para el juego: que el 60 por ciento de los titulares del Bolívar son la base de la selección de su país, que el calor de la ciudad era favorable y que las tribunas del Alfonso López no se llenarían. Las tres cosas sucedieron.

Pero lo que el local no tuvo en cuenta fue la habilidad de Joao para marcar, quien ya venía precedido con 6 goles en la ronda inicial de esta Copa Libertadores de América. Con los de anoche llegó a ocho.

Los dos golpes bajos sucedieron en momentos claves: cuando comenzaba el partido y, luego, cuando los búcaros se venían encima y el equipo boliviano se agotaba en la parte física.

El primero, a los 8 minutos. Un pase de Luis Cristaldo (en su selección es lateral izquierdo, pero anoche lo hizo como volante armador) dejó solo a Joao, quien definió cruzado a la salida del arquero José Fernando Castañeda para el 1-0.

Y después, cuando mejor jugaba el local y se veía llegar el empate, apareció de nuevo la llave Cristaldo-Joao de la primera anotación. Iban 40 minutos. El remate del número 10 rebotó en una pierna defensiva y el balón le cayó, como sin querer, de nuevo al brasileño. El remate calcado a la mano derecha de Castañeda para el segundo.

Ya Bucaramanga había caído en cuenta de que no podía intentar entrar por la mitad. Los defensas Rimba y Sandy estaban en su salsa, reventando los balones que aterrizaban en cada ataque.

Entonces, apareció el lateral izquierdo Cheo Romero, que se juntó por su sector con el africano Flavién. Pero El Fantasma Ballesteros y Henry Vásquez, los delanteros, no atinaban.

Para el segundo tiempo, el técnico Carlos Mario Hoyos arriesgó y envió al campo al delantero Freddy Guirán por el volante Nelson Gómez. La idea era acompañar a Ballesteros y a Vásquez.

Y volvió el festival de centros al área boliviana. Pero con mala puntería o en las manos del arquero Darío Rojas.

Guirán, que se había tirado al área minutos antes, fue derribado por el portero visitante. Tejada señaló el punto penalti. Lo cobró Misil Restrepo, suavecito y por todo el centro. Rojas ya había escogido el palo derecho. Fue el 2-1.

Bucaramanga subió sus líneas. De nuevo, el ataque desordenado y los remates tímidos, propios de un equipo que pagó la primiparada en esta Copa.

Bolívar pudo aumentar. El juez peruano Alberto Tejada no pitó una falta de Casquete sobre el visitante Richard Cueto. Y luego, la pesadilla brasileña (léase Joao), dejó mano a mano a Gottardi, pero al delantero se le adelantó la pelota y ante el achique de Castañeda disparó por fuera.

Terminó el juego con Bucaramanga encima, pero sin gol. Tal vez no es mala idea que el técnico Carlos Mario Hoyos pida a Joao.

La oportunidad de local se perdió. Ahora, a rezar en las alturas de La Paz.

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