VÁMOS A ACEPTARNOS COMO SOMOS

VÁMOS A ACEPTARNOS COMO SOMOS

Adelaida Nieto, directora de la Dirección de Infancia y Juventud del Ministerio de la Cultura, cree que los adultos colombianos no consideran ciudadanos a los niños hasta que tienen su cédula, por eso siempre los ven como el futuro del país y no como el presente.

20 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Ella quiere cambiar esa idea y por eso tiene para ellos programas culturales de danza, audiovisuales, teatro y música. En esos programas hay una consigna entre las personas que preparan a los niños y es enseñarles a que se acepten como son y que acepten a los demás en el empaque en el que vienen. Esto es con sus defectos y sus cualidades.

Precisamente, ese es el octavo punto del Decálogo del Buen Trato que hoy explica María Isabel González, Coordinadora del Comité Técnico del Convenio del Buen Trato.

Este es un proyecto que hace tres años crearon la Asociación Afecto, la Casa Editorial EL TIEMPO y las fundaciones Fes, Restrepo Barco y Rafael Pombo, con el propósito de promover una cultura de buen trato en favor de la niñez colombiana.

Una de las acciones para conseguir esta meta es divulgar el Decálogo del Buen Trato, que el ángel Alejo cada semana cuenta a niños y grandes.

Para reflexionar La no aceptación del otro como es dice María Isabel González es sin duda la mayor causa de rompimiento de grandes relaciones y un impedimento importante para el establecimiento de otras tantas que podrían resultar muy provechosas para el crecimiento y bienestar de las personas.

Por esta razón, el octavo punto del decálogo del buen trato, nos pide aceptar al otro en el empaque en que viene, porque él es el resultado de la voluntad de una artista que admiramos .

La mayoría de nosotros asegura que, en su vida diaria, acepta a los demás tal y como son. Piense en los siguientes conceptos y verifique si usted realmente pertenece a ese grupo: 1. Los rasgos físicos de una persona nos permiten predecir su comportamiento y de acuerdo con ellos sabemos si podemos confiar en ellas o no. No en vano se dice: Negro que no la hace a la entrada, la hace a la salida , rubia que no molesta es teñida , las personas que hablan mucho, no saben nada , no se puede confiar en las personas muy silenciosas o cabellos largos ideas cortas .

Con expresiones como las anteriores, se pretende justificar el hecho de que se descarte o rechace definitivamente a una persona por su apariencia física. Con absoluta seguridad nos hemos privado de experiencias maravillosas por prejuicios sin sentido como estos.

2. Si mi esposa no fuera tan malgeniada, hablara menos, tuviera más orden y fuera más simpática, sería perfecta , dice un señor. Si mi marido fuera más sociable, menos incumplido y menos rígido, no tan exigente y más colaborador, yo sería feliz , dice la señora.

Estas quejas son frecuentes en las conversaciones diarias y podrían parecernos tontas o triviales si no demostraran con cuánto ahínco ciframos nuestra felicidad en las características que creemos debe tener el otro, como si viviésemos comparando nuestra realidad con una pintura, tratando de que se parezca a ella.

Esta comparación permanente en la cual nos ocupamos, nos impide ver objetivamente esa realidad que nos pertenece y nos convierte en seres eternamente insatisfechos.

3. Cuando me case, voy a encargarme de que Jorge no se tome un trago. Voy a acostumbrarlo para que duerma menos y madrugue más y me voy a encargar de que no vuelva a jugar con sus amigotes todos los sábados por la tarde .

Si la persona no se acepta cómo es. Cuál es el objeto de compartir la vida con ella? Si la relación de pareja o cualquier otro tipo de relación, se establece con el objeto de lograr cambios en el otro, tal vez se tenga trabajo para toda la vida, pero entonces no será posible quejarse por la infelicidad que produce tan infructuosa e innecesaria labor.

4. No resisto a las personas débiles y flojas, la terquedad de algunos me saca de quicio y la lentitud y la pereza me enferman. Por nada del mundo voy a permitir que un hijo mío, muestre estas características! Si examinamos el trasfondo de todo esto tan solo encontramos rótulos que se aplican a las personas que poseen características que no admitimos porque son diferentes a las nuestras o que tememos porque se nos parecen.

Algunas personas poseen temperamentos más fuertes que otras. Algunas son más rápidas, otras más lentas y sin embargo no podemos decir con certeza qué es lo bueno y qué es lo malo, porque ello depende de la adaptación que se logre con las características que cada uno posee y del uso que se haga de ellas.

Ningún ser humano puede ser considerado como una propiedad cuyas características se acomodan a los deseos de otro. Esta es una consideración crucial en todos los casos anteriores porque si se desea establecer una muy buena relación con otro, ella debe basarse en el respeto por la individualidad que suma para que en compañía podamos crecer.

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