PENSIONES DE AEROCÓNDOR ESTÁN A PUNTO DE ATERRIZAR

PENSIONES DE AEROCÓNDOR ESTÁN A PUNTO DE ATERRIZAR

Doscientos colombianos están repitiendo en carne propia la historia del coronel de la novela de García Márquez, al que nunca le llegó la pensión a pesar de esperarla por más de cincuenta años.

20 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

La historia comenzó en noviembre de 1955 cuando se creó Aerocóndor, una aerolínea que sirvió los principales destinos nacionales e internacionales y que le compitió a la ya por entonces poderosa Avianca.

Los malos manejos, la acumulación de problemas administrativos y dos accidentes aéreos llevaron a finales de los setenta a la compañía a una crisis financiera en la que llegó a deber 3.000 millones de pesos de la época.

La aerolínea se vino definitivamente a pique el 16 de junio de 1980 cuando se declaró la quiebra de la empresa y se cerraron por completo sus operaciones.

En ese momento, 1.450 trabajadores quedaron cesantes y a la espera del pago de sus prestaciones y de sus garantías pensionales.

Hoy, 18 años y tres meses después, menos de 1000 de ellos sobreviven y 200 ya están en posibilidad de obtener pensión.

Todos se niegan a perder la esperanza y se resisten a creer que no recibirán la pensión que se ganaron por varios años de trabajo en la aerolínea y por haber cumplido la edad de jubilación.

Sin embargo, a diferencia del coronel de García Márquez, no se han quedado esperando sentados a que el sobre con la pensión les llegue.

Por iniciativa de Guillermo Huartos, quien se retiró como supervisor de tráfico y ventas de la empresa, los empleados sobrevivientes (la mayoría de ellos abuelos) decidieron unir fuerzas y revivir el Sindicato de Aerovías Cóndor de Colombia (Sintraerocóndor) creado en 1962 para reclamar sus derechos adquiridos.

Desde hace unos años iniciaron toda clase de acciones legales para obtener sus prestaciones y pensiones en una deuda laboral que está avaluada en 7.109 millones de pesos, según lo determinó el juzgado Primero de Bogotá en marzo de 1997.

Pero y de dónde saldrá la plata para pagar esa deuda? El proceso de la quiebra ha sido lento, tortuoso y lleno de controversias.

Huartos dice que la síndica del proceso, Luz Marina Vargas de Agudelo, y el juez Primero Civil del Circuito de Barranquilla, Luis Arellana Donado, quienes tiene en sus manos el caso desde 1983, han sido negligentes y han actuado de manera dilatoria pues han obstaculizado los diferentes intentos de los trabajadores para hacerse a los bienes.

Desde un comienzo, el objetivo del sindicato era comprar los bienes con la deuda que la empresa tiene con ellos.

Una vez logren esos bienes, avaluados en 4.500 millones de pesos, pedirían que con ellos se le pague al Seguro Social los aportes que Aerocóndor debió hacer durante todos estos años para que el ISS posteriormente les cancele sus prestaciones y pensiones.

Para la venta de los bienes, ya se cumplió una primera fase (con la subasta de los hangares de Barranquilla) y quedan por rematar los bienes más valiosos que son 30 apartamentos del Hotel Real Cartagena, más conocido hoy como Decamerón, y dos oficinas ubicadas en el edificio Banco de Londres, en el Paseo Bolívar, de Barranquilla.

Según Huartos, la síndica del proceso dice tener apenas 200 millones correspondientes al producido de los 14 años que lleva administrando los bienes, pese a que los apartamentos del Hotel Decamerón deberían haber pagado arriendo durante todo ese tiempo pues nunca han dejado de pertenecer a Aerocóndor.

En la primera fase de la subasta a los trabajadores no les permitieron hacer postura, es decir participar porque tanto la síndica como el juez de la quiebra les dijeron que el apoderado del sindicato no tenía personería jurídica.

El apoderado solicitó la nulidad del remate y la magistrada Lilian Pajar de Silvestre, del tribunal Superior de Familia en Barranquilla, falló en contra del sindicato.

Huartos dice que por esa decisión Sintraerocóndor pidió iniciar investigación disciplinaria de la magistrada ante el Consejo de la Judicatura.

Igualmente, el sindicato inicio procesos de investigación ante la justicia contra el juez y la síndica.

En el segundo remate, correspondiente a los apartamentos y las oficinas, el avalúo se estima en 2.100 millones de pesos.

Sin embargo, aún si los trabajadores participaran y se hicieron a la propiedad de los bienes, no tendrían garantía de que pagando la deuda al Seguro Social éste les cancelaría sus prestaciones, La razón es que en noviembre del año pasado el presidente del ISS, Carlos Wolff Isaza, le hizo llegar a la síndica una carta en la que da a entender que no va a admitir el pago de los aportes sino hasta 1983 y que no se compromete con lo que haya sucedido en adelante, es decir de 1983 a 1994.

El sindicato dice que el Seguro está desconociendo una sentencia que ordena pagar hasta 1994 las prestaciones y toda la seguridad social de la empresa Aerocóndor.

Los trabajadores temen que la síndica acepte las razones del Seguro y los deje sin esos dineros.

Por eso, interpusieron una acción de cumplimiento contra el ISS.

En ella, Huartos denuncia que el Instituto de Seguros Sociales esta violando la sentencia del Honorable Tribunal Superior de Barranquilla del 9 de diciembre de 1996, porque se negó a recibir dichos aportes con lo que causa grave perjuicio a los extrabajadores de Aerocóndor, que en su mayor parte tienen más de 50 años y esperan del estado una protección para terminar sus vidas con un ingreso que al menos les permita el sustento diario como es el de su pensión.

Al negarse el ISS a recibir los aportes del periodo entre 1983 y 1994 esta dejando a los trabajadores de Aerocóndor, que han esperado durante casi 19 años, que se les reconozca y pague las prestaciones sociales y seguridad social adeudadas por la compañía quebrada, sin el derecho a su vida ya que a sus edades, al quedar sin protección para su vejez, se verán abocados a morir de hambre por alta de ese mínimo ingreso vital que sería la pensión de jubilación que obtendrían...

En fin, las esperanzas están fundadas en el próximo viernes 26 cuando se cumpla el segundo remate.

Los trabajadores aspiran a que no se repita el diálogo final entre el coronel y su esposa, en la novela de García Márquez.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.