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EL EXPRESIONISMO DESGARRADOR DE OROZCO

EL EXPRESIONISMO DESGARRADOR DE OROZCO

La exposición de José Clemente Orozco muestra la obra del pintor mexicano realizada entre 1910 y 1948. Al comienzo de su carrera, cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Bellas Artes de su país, era considerado como un caricaturista por sus dibujos al carbón que revelaban un trazo directo en los que sobresalía su sentido de humor negro.

Poco tiempo después de salir de la universidad, y gracias a los encargos que le hacían y a la cantidad de trabajo que tenía, pudo conseguir un estudio. En esta época (1913) uno de sus motivos más sobresalientes de su pintura fueron las prostitutas que venían al estudio para posar frente al artista. En estas obras ya hay rasgos de ese expresionismo desgarrador que va a caracterizar su legado artístico.

Orozco vivió varias veces en Estados Unidos. Durante su segunda estadía a partir de 1927 y hasta 1934 en Nueva York, su pintura entra de lleno en otra temática que incluye el paisaje, la gente de la urbe y los espectáculos del lugar. Sin embargo, no olvida nunca su interés por México y continúa dibujando aspectos de la Revolución. También se dedica a hacer litografías con estos motivos.

Los magueyos que aparecen en su obra tempranamente siempre están relacionados con la Revolución Mexicana, pero lejos de ser representaciones naturalistas son más bien interpretaciones simbólicas de raigambre expresionista... Metafóricos también son los cortes que hieren la planta y a la vez traen luz a una masa de color sombrío que impone sus arabescos ante un fondo de suaves ocres y rosas... , como los define la crítica Raquel Tibol.

Aunque Orozco no pintó demasiados retratos sí hizo algunos como el de su madre Rosa Flores de Orozco (1921), el de Eva Palmer (1928) y el de Alicia Echeverría. Entre 1940 y 1942 pintó varios retratos de los críticos de arte Luis Cardoza y Justino Fernández, quienes admiraban profundamente su sentido estético. El pintor mexicano es recordado más que todo por los murales que pintó. Uno de los primeros, realizado en 1934, se refiere a la crisis mundial del momento. Entre 1935 y 1939 llevó a cabo su gran obra monumental El tríptico de Guadalajara que hoy en día se conoce como Paraninfo de la Universidad, Palacio de Gobierno y Hospicio Cabañas. En 1938 se dedicó a pintar la cúpula, el anillo, las pechinas, ocho pequeñas bóvedas, catorce paneles y algunos fragmentos de la antigua capital del Hospicio Cabañas. Actualmente, este lugar es el Centro Cultural Cabañas.

Su obra El conquistador produjo polémica en México, porque en ella un indio era pisoteado por un conquistador. Hubo mala interpretación porque muchos pensaron que se estaba exaltando al español, pero Orozco aclaró el asunto afirmando categóricamente: Estoy absolutamente seguro de que ningún pintor mexicano, antiguo o moderno, ha respetado al indígena en sus obras como lo he hecho yo. Muchas de mis obras murales y cuadros de caballete son una verdadera glorificación de la raza indígena... Orozco siempre fue fiel tanto a la realidad como a la historia de su país, y su legado representa un punto de vista muy valioso para percibir al México de su época. Aun si su estética es diferente a la del espectador.

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