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EL SAN ALEJO DE LA JUSTICIA

EL SAN ALEJO DE LA JUSTICIA

Eso es una estafa . Una qué? Sí, una estafa. Es que ese bloque de bronce que usted ve ahí, cuando está bien brillado parece oro puro; por eso es que le digo que es una estafa. Con ese pedazo de metal le quitaron un poco de plata a un hombre que se dejó creer que eso era oro .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

El bloque de bronce ahora es utilizado para sostener los libros que reposan sobre el escritorio de un fiscal de Bogotá.

Y aun cuando es considerado un estorbo, ese elemento no podrá ser destruido o echado a la basura. Sencillamente porque hace parte de una investigación.

El caso del bloque de bronce es apenas uno de los miles de artículos que permanecen por años en los despachos judiciales. Por qué? Porque no existe un mecanismo jurídico que permita la destrucción de los objetos inservibles o la reutilización o donación de aquellos que aún tienen vida útil.

La causa de que esto suceda radica en que cualquier artefacto se convierte en parte de una investigación como cuerpo del delito o prueba contundente contra un sindicado. Así, no puede desaparecer, incluso después de que el proceso haya finalizado con una sentencia.

De cierta manera, los funcionarios no solo se sienten invadidos por esos extraños huéspedes. También están maniatados.

Dependiendo de la especialidad de la Fiscalía y de los casos que manejen los juzgados, las partes de los procesos cambian de características. No se trata solo de elementos parecidos al bloque de bronce.

Por ejemplo, las oficinas de las unidades de delitos contra la vida y de los juzgados penales del Circuito están llenas de las más extrañas armas: una tijera para cortar metal con la que le causaron lesiones a un hombre, un machete que tres años después de haber sido utilizado en un homicidio permanece afilado, cuchillos de todos los tamaños, garrotes e incluso varillas.

Hay otros elementos que, aunque tienen algún valor o son reutilizables, les traen malos recuerdos a los parientes de las víctimas. En las oficinas de jueces y fiscales, hay numerosas bicicletas de personas que han sido atropelladas, pero que sus familiares no quieren volver a ver.

Con las prendas de las víctimas sucede algo parecido: sin importar las condiciones en las que son recibidas algunas veces con perforaciones, deben ser guardadas hasta cuando haya certeza de que el concepto de Medicina Legal sobre estas no será objetado. Todo lo ocupan En otros despachos judiciales, parece que todos los funcionarios están preparados diariamente para salir de viaje. Pero no. Se trata de decenas de maletas de doble fondo decomisadas a traficantes de drogas sorprendidos por las autoridades cuando pretendían salir del país.

En los delitos económicos, las partes de la investigación son más voluminosas, pero la situación es la misma.

Qué pasaría si a usted lo atracan y le quitan la chaqueta de cuero que tiene en el momento del robo y, tiempo después, las autoridades encuentran al responsable y le decomisan la chaqueta? Usted la reclamaría? No sería mejor olvidarse del asunto a recordarlo cada vez que se la coloque? Esa sería, tal vez, la mejor solución.

Esa es la decisión que adoptan muchas de las víctimas de dichos casos. Por esa razón, el funcionario que realiza las averiguaciones debe guardar esas prendas de manera indefinida.

Los cuartos de almacén y archivo de los despachos donde cursan procesos por hurtos y fraudes siempre están llenos de elementos similares: televisores, cabezotes nuevos de máquinas de coser, grabadoras, casetes piratas y hasta licuadoras.

Uno de los casos más curiosos es el de una investigación que realiza un Juzgado Penal del Circuito. Una enorme lata verde ocupa buena parte del despacho judicial. Y no se puede desechar porque tiene inscrito el número de serie de un automotor.

Con esa parte del carro, el investigador halló responsable a un hombre que estaba acusado del hurto de un automotor.

Aquí tengo dijo un fiscal de investigaciones previas tres mil películas chiviadas que, por supuesto, nadie reclamará. Entonces, ahí se quedarán mientras inicio la investigación y le envío el proceso con todos los elementos a un fiscal de delitos contra el patrimonio; entonces, la oficina de él será la que quedará llena .

Esa es la otra cara del asunto: los elementos, junto con los procesos, pasan de un lugar a otro hasta cuando el caso se cierra definitivamente. Es ahí donde se quedan para siempre.

Primero llegan a la unidad de investigaciones previas y permanentes, donde semanas después se inicia el proceso formal y se envía todo a la unidad de Fiscalía competente para conocer del caso.

Esta investiga los hechos y se encarga de calificar el sumario. Si hay méritos suficientes, llama a juicio a los implicados y envía el proceso a un Juzgado Penal del Circuito, donde se dicta la sentencia final.

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