INFARTO, MÁS CERCA DE LOS QUE PARECE

INFARTO, MÁS CERCA DE LOS QUE PARECE

Definitivamente, a los colombianos nos cuesta trabajo entrar a la era de la prevención. Y, a pesar de que se han hecho esfuerzos, seguimos jugando con armas tan o más mortales que las mismas armas de fuego.

12 de agosto 1998 , 12:00 a. m.

Así lo dan a entender las cifras que arrojan investigaciones adelantadas por la Liga Colombiana contra la Enfermedad Coronaria: los especialistas estudiaron durante cuatro años a 30.000 personas adultas, habitantes de 14 ciudades distintas.

Y los resultados son asombrosos: se encontró hipertensión arterial en un 16 por ciento de las personas estudiadas; obesidad, en el 25 por ciento; niveles altos de colesterol, en un 39 por ciento, y glicemia elevada en un 33 por ciento.

Pero, como si esto no fuera de por sí bastante preocupante, lo que más extraña es la confirmación de hábitos de vida muy poco saludables: 19 por ciento de tabaquismo, 47 por ciento con una vida sedentaria, y 62 por ciento con consumo semanal de bebidas alcohólicas. Todos los ingredientes para predisponer, cuando no precipitar, los accidentes cardíacos, las enfermedades coronarias y, por supuesto, el infarto.

El estudio -apoyado por laboratorios Sanofi- da a conocer un detalle bastante peculiar: a pesar de saber acerca de los factores predisponentes a las enfermedades cardiovasculares, los colombianos no son muy amigos de consultar al médico. O sea, que ni asumen hábitos saludables para su corazón, ni tampoco se presentan a la consulta de un especialista para ver - aunque fuera por curiosidad!- cómo andan de salud.

Y esto, por supuesto, permite comprender por qué las enfermedades cardiovasculares siguen ocupando un lugar prominente en las causas de mortalidad de la población colombiana de todas las edades. Las únicas causas capaces de desplazarlas en los últimos años del primer lugar, para remitirlas al segundo, son las muertes por violencia y accidentes.

De ciudad en ciudad Estos son algunos de los datos que arroja la investigación: Pasto es la ciudad en donde se encuentra el mayor número de hipertensos. Le siguen ciudades de la costa, entre las cuales Barranquilla, Santa Marta y Cartagena. Contrariamente a lo que se podría suponer, Bogotá y Tunja, a pesar de su altura sobre el nivel del mar, registran menos hipertensos. Las acompaña Valledupar.

Pasto igualmente es la ciudad en donde el colesterol ocupa el primer lugar en incidencia. Le siguen Bucaramanga y Santa Marta. Las cifras, en cambio, son relativamente menos preocupantes en Valledupar, Manizales y Cartagena En Santa Marta se encuentra la mayor cantidad de obesos, y le siguen Bogotá y Cali. En Barranquilla, Valledupar y Tunja, el sobrepeso exagerado se encuentra en menores proporciones.

El tabaquismo: aunque la incidencia ha disminuido en los últimos años, el hábito de fumar sigue siendo muy elevado. Y en este punto, Pasto también lleva la delantera, seguido por Tunja y Medellín. En cuanto al alcohol, y sabiendo que el 62 por ciento de los adultos consultados reconoció consumirlo todas las semanas, se encontró que en Manizales se encuentra el número más elevado de bebedores, seguida por Medellín y Pasto. En estas tres ciudades, el consumo más frecuente es de aguardiente. En Bucaramanga, en donde también los adultos suelen tomar con frecuencia bebidas alcohólicas, se prefiere la cerveza. El whisky es consumido en Cali, Valledupar y Barranquilla. A este respecto, y a pesar de que la investigación solo se relacionó con los adultos, es de anotar la inmensa incidencia del consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes y estudiantes universitarios, a edades cada vez más tempranas.

Acerca de la vida sedentaria y quizá debido a las altas temperaturas, los habitantes de la costa son quienes menos ejercicios practican de manera regular. La rutina de actividades físicas, en cambio, es mucho más frecuente en Medellín y Pereira.

Precisamente es en Pereira en donde los adultos tienen una mayor conciencia acerca de la necesidad de consultar con los médicos de manera oportuna.

También son cuidadosos a este respecto los habitantes de Cartagena y Cali.

Los más despreocupados, en cambio, se encuentran en Bucaramanga, Manizales, Valledupar y Tunja.

Voz de alerta Bien es sabido que en la incidencia de la mayoría de las enfermedades concuerda la presencia de factores que no se pueden corregir, como lo son la herencia, el sexo, la edad y la raza, y factores modificables.

Precisamente es a estos últimos a los que se refiere el presidente de la Liga Colombiana contra la Enfermedad Coronaria, el doctor Luis Moya Jiménez. Es muy posible prevenir una gran mayoría de accidentes cardiovasculares y coronarios, pero para ello, las personas deben tomar conciencia de la importancia de prevenir.

La prevención se relaciona con varios aspectos. Tomemos el caso de la obesidad, considerada como uno de los principales factores de riesgo del infarto. En el sobrepeso excesivo, intervienen múltiples ingredientes: por una parte, el bagaje genético, y por otra, los hábitos de vida.

Cuando existe la predisposición a la obesidad heredada de los padres, estos deben inculcar en sus hijos, desde pequeños, el hábito del ejercicio rutinario y constante, y cuidar -casi con severidad- de su dieta alimenticia. Es cierto que la tendencia a la obesidad difícilmente se corrige, pero es posible, mediante la prevención, evitar que se presente.

Un segundo ejemplo es igualmente ilustrativo: la predisposición familiar al infarto. Científicamente se ha comprobado que el riesgo de sufrir de un infarto es mucho mayor cuando ha habido casos del mismo en la familia. De hecho, la herencia es uno de los factores de riesgo que no se pueden modificar.

Pero, a pesar de ello, quien lleve en su bagaje genético la susceptibilidad al infarto, debe asumir una vida saludable, con alimentación equilibrada y sana, rutina de ejercicios, eliminando el tabaquismo y el exceso de alcohol. A la par, debe recordar de someterse a un chequeo permanente de otros factores de riesgo como son la hipertensión arterial, los niveles de colesterol y glicemia. Y, a partir de los 30 años, someterse a chequeos periódicos con un cardiólogo.

Prevención Alejar el riesgo de un infarto y otros accidentes cardiovasculares incluye: Llevar una vida saludable Ejercicios de rutina, por lo menos 4 veces a la semana.

Alimentación sana y completa Cuidar del sobrepeso y, con mayor razón, de la obesidad Dominar el estrés Tener un tiempo adecuado para la expansión.

Dialogar y tratar de no dejarse dominar por la depresión.

Preparar, en el momento oportunola pensión. Esto incluye contar con los ahorros necesarios para una tranquilidad económica, y programar las actividades que se realizarán a ese momento para mantenerse ocupado y útil.

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