PLAN DE CHOQUE PARA LA VIVIENDA

PLAN DE CHOQUE PARA LA VIVIENDA

Alarmado por la parálisis en la que se encuentra sumido el sector de la construcción, que ha disparado las cifras del desempleo hasta tasas nunca vistas antes, el gobierno tiene listo un plan de choque que contempla la reactivación y el incremento de los subsidios para la vivienda de interés social, medidas para facilitar la reducción del costo de los créditos y del suelo urbano.

18 de septiembre 1998 , 12:00 a.m.

Las iniciativas, recogidas en un documento Conpes que será presentado la próxima semana, retoman básicamente un paquete de propuestas de Camacol y otros gremios como la Asociación Bancaria en días pasados, y contemplan decisiones de choque , corto y mediano plazo.

Adicionalmente, la próxima semana se reunirá lo que el ministro de Desarrollo, Fernando Araújo, ha llamado un Congresito : allí tres comisiones analizarán el tema de la financiación, la situación de las empresas constructoras (muchas de ellas al borde de la quiebra) y el plan de reordenamiento territorial porque tal como están las cosas hoy, los costos de la tierra están fuera del alcance de muchos empresarios. Y por ende de los compradores.

En general, el documento Conpes busca recoger el camino ya andado y devolverle al sector un papel clave en la reactivación de la economía.

Qué se propone En materia de recursos, aunque la propuesta de los constructores buscaba la ejecución de un presupuesto directo de 150.000 millones de pesos con destino a la construcción de 30 mil unidades de vivienda, el gobierno anunciará la ejecución de 64 mil millones de pesos que se sumarían a los recursos de las Cajas de Compensación (80 mil millones), los municipios (120 mil millones principalmente a través de tierras), rentas propias (90 mil millones) y la participación de la ley 60. Con esto, se recaudarían 260 mil millones para dedicarlos a la vivienda de interés social.

También sería acogida una propuesta con el fin de que los créditos hipotecarios se ajusten anualmente conforme el aumento del salario mínimo y a plazos variables. Aunque eso es posible hoy, sólo dos corporaciones han adoptado esa modalidad de crédito.

Otras iniciativas como la que propone disminuir el costo de intermediación financiera, eliminando el encaje de los depósitos a término, estarían siendo contempladas. Esa sola medida indicaría un aumento de la liquidez por un monto aproximado de un billón de pesos y podría contribuir a la reducción de las tasas de interés si se lleva a cabo el ajuste fiscal propuesto por el gobierno.

Adicionalmente, se propone la reducción de los costos notariales, ampliar el seguro de desempleo a todo el sistema hipotecario (con algunas limitaciones) e incentivar la compra y venta de vivienda mediante sistema de titularización y un mercado secundario de hipotecas.

Sobre la reducción de los costos notariales tanto constructores como banqueros han propuesto disminuir los impuestos de timbre, o de beneficencia y registro que encarecen la compra y venta de inmuebles tanto nuevos como usados (Algo de eso ya figura en el texto de la reforma tributaria propuesta al Congreso).

Y aunque la decisión depende del Banco de la República, el gobierno también insistirá en la modificación de la fórmula de cálculo de la corrección monetaria, con el fin de que el alza de los intereses no se traslade de inmediato a los deudores hipotecarios.

Actualmente, según Camacol, el país tiene un déficit cercano a 1,2 millones de viviendas y una demanda creciente: si se quisiera disminuir el faltante en un 50 por ciento habría que construir 2,5 millones de unidades, de las cuales 1,7 millones serían de interés social.

CAEN UTILIDADES DE LAS CAV La caía de las utilidades y el deterioro de la cartera de las corporaciones de ahorro y vivienda son el reflejo de la situación que vive el sector de la construcción.

Mientras en los primeros siete meses del año pasado las siete corporaciones (Colpatria, Concasa, Granahorrar, Ahorramás, Las Villas, Colmena y Conavi) tuvieron utilidades por 93 mil millones de pesos, en el mismo período del presente año solo fueron de 4.500 millones de pesos.

Asimismo, el nivel de cartera morosa pasó de 9,1 a 9,7. Según datos oficiales, a julio pasado, los casos más preocupantes de cartera morosa son los de Concasa (15,3 por ciento) y Ahorramás (12,5 por ciento).

De las siete corporaciones, cuatro tuvieron utilidades (Granahorrar, Las Villas, Colmena y Conavi), en tanto que las otras tres arrojaron pérdidas (Colpatria, Concasa y Ahorramás).

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