PÁNICO Y DESOLACIÓN EN MIRAFLORES

PÁNICO Y DESOLACIÓN EN MIRAFLORES

El horror de la guerra se tomó a Miraflores (Guaviare). De las bases del Ejército y la Policía Antinarcóticos solo quedaron escombros. Otras cinco casas cercanas a las bases militares también fueron destruidas.

07 de agosto 1998 , 12:00 a.m.

El feroz ataque de por lo menos 500 guerrilleros de las Farc deja un balance parcial de 35 miembros de las Fuerzas Militares muertos, al menos 25 heridos y cien desaparecidos.

La incursión de los alzados en armas se inició el lunes a las cuatro y treinta de la tarde y fue repelida por 120 hombres del Batallón Joaquín París y de la Armada Nacional y 70 de agentes de la Policía Antinarcóticos.

Desde esa tarde, durante la noche y el siguiente día, las explosiones se escuchaban por todas partes relató uno de los diez mil habitantes de Miraflores. Una población de tradición cocalera, ubicada al sur del departamento del Guaviare, bañada por el río Vaupés, entre espesa selva.

Según Irineo Martínez, Secretario de Gobierno del departamento de Guaviare, desde el lunes unos 500 subversivos rodearon el pueblo y luego procedieron a atacar la base militar, el cuartel de policía y un pequeño puesto de avanzada de la Armada Nacional.

De acuerdo a las primeras informaciones recibidas por Martínez, habían varios heridos incluidos civiles heridos, ya que el alcalde de Miraflores, José Beltrán Poveda, se comunicó con él para solicitar la presencia de la Cruz Roja, pero no alcanzó a precisar más. Por su parte, el director seccional de la Cruz Roja en el Meta, Woflgang Tourbaum, quien se desplazó a San José del Guaviare, desde el martes en una aeronave con medicamentos y personal paramédico.

Según el informe que la policía entregó a las autoridades civiles del Guaviare, los insurgentes atacaron con toda clase de armamento pesado como rockets, granadas y morteros el puesto de policía, el cual quedó destruido en un 50 por ciento. En la incursión los guerrilleros también utilizaron dinamita y petardos de bajo poder.

El Secretario de Gobierno del Guaviare pidió a los hospitales de San José y Villavicencio, declararse en alerta para recibir a los heridos en estos enfrentamientos.

Entre tanto, Freddy Hernán Posada, director de núcleo educativo numero 10, con jurisdicción en Miraflores, quien se encuentra en San José, desde donde se comunicó por radioteléfono con algunos profesores de la localidad, manifestó que le habían informado que el colegio fue bombardeado y que los estudiantes y profesores salieron del casco urbano hacia la zona rural, con muchos pobladores del pueblo que buscan protegerse de los enfrentamientos. El funcionario dijo que el colegio tiene unos 650 estudiantes.

Por su parte, el general Jaime Humberto Cortés Parada, comandante de la Cuarta División del Ejército, con sede en Villavicencio, informó que unidades del Ejército, la Fuerza Aérea Colombiana y la Policía Nacional, apoyan desde tempranas horas de ayer a las unidades apostadas en Miraflores. Con aviones OV 10 de la FAC y helicópteros artillados del Ejército y la policía se combatía a los insurgentes para tomar el control del área. Los refuerzos fueron enviados desde la base aérea de Apiay en Villavicencio y San José del Guaviare.

Según uno de lo habitantes de Miraflores el enfrentamiento se prolongó por espacio de 26 horas al termino del cual la guerrilla copó las unidades de las Fuerzas Militares, quienes recibieron refuerzos tardíos por las dificultades de comunicación y por el mal estado del tiempo que impidieron la presencia de apoyos oportunos.

El miércoles los alzados en armas se apoderaron de la población e impidieron el ingreso de miembros de las Fuerzas Armadas que siguieron en contra ofensiva para retomar el control de la zona.

Ese día únicamente pudo entrar la población una comisión de la Cruz Roja Colombia, después que les informaran hacía las siete de la mañana, a través de un radio teléfono, que habían varios heridos. El presidente seccional de la Cruz Roja en el Meta, Wolfgant Tourbaum, aseguró que la guerrilla le dio permiso ingresar a la población para evacuar a los heridos. Al llegar a la población encontraron las bases militares del Ejército y la Policía Antinarcóticos arrasadas, así como otros cinco casas ubicadas en zonas cercanas a las sedes militares.

Así mismo, encontraron a 11 miembros de las Fuerzas Armadas muertos, 17 personas heridas, 14 uniformados entre soldados y agentes y dos civiles. No había más presencia de uniformados en la zona, auncuando un número indeterminado de guerrilleros continuaba en el casco urbano de Miraflores.

En la avioneta de la Cruz Roja y en otra aero nave particular que se encontraba cerca a la zona sacaron a nueve heridos hasta San José del Guaviare a doce de los heridos.

Ayer, cuando los socorristas de la Cruz Roja salieron de la población, aún no había llegado Ejército a Miraflores. Sin embargo, horas más tarde las Fuerzas Militares reasumieron el control de la población y se reportó que nueve uniformados habían sido transportados al Batallón Joaquín París, en San José, y el número de heridos era de 24, mientras que un civil fue sepultado en Miraflores.

Precisamente ayer, se cumplieron tres años de otra cruenta toma perpetrada por las Farc, en la cual fue semidestruido el pueblo y asesinados varios uniformados.

Identidades de los heridos Hasta el cierre de la presente edición las Fuerzas Militares no había dado a conocer los nombres y el número de los uniformados muertos, heridos y secuestrados por los guerrilleros de las Farc.

Sin embargo, se conoció una comunicación de Jorge Briceño, Mono Jojoy en la que daba cuenta de 30 uniformados muertos, 50 heridos y 100 secuestrados.

LLANO 7 días conoció los nombres de los uniformados y civiles heridos que fueron llevados inicialmente al Hospital de San José del Guaviare, algunos de los cuales fueron transportados a centros asistenciales de Bogotá.

Ellos son: los patrulleros de la Policía Antinarcóticos, Elmer Zambone Bueno y Juan Jorge López Solano, y los auxiliares Jeison Vergara González, Giraldo González.

El capitán del Batallón Joaquín París, William Rubio Moreno, el cabo Carlos Armando Hernández y los soldados Luis escalante Rodríguez, Ferney Guzmán, Adolfo Villarraga, Jorge López Ortega.

También resultaron heridos los uniformados Juan Carlos Ramos Rojas, Alvaro Castro Ramírez Carlos Andrés Castillo y Carlos Alberto Morales, de quienes no se precisó si hacían parte del Ejército o la Policía.

Y los civiles Rubén Vergara técnico de radio del Servicio de Salud, y Elizabeth Quimbaya, funcionaria del hospital, también resultaron heridos.

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