LUIS CARLOS MEYER: RETORNO FRUSTRADO

LUIS CARLOS MEYER: RETORNO FRUSTRADO

En este artista de Barranquilla se han conjugado en perfecto equilibrio el intérprete vivaz y el compositor inspirado.

12 de agosto 1998 , 12:00 a.m.

Meyer fue de los primeros artistas que divulgó por la zona andina -Medellín y Bogotá- la música costeña del Atlántico colombiano, ya fuera con sus propias obras: El hijo de mi mujer, Trópico, El caramelito, Compay Chipuco y la más célebre, Micaela, o cantando los temas de José Barros (El gallo tuerto), Rafael Escalona (La historia), o las rumbas criollas de Milciades Garavito (Ingrata mujer), quien tenía su propia orquesta, con la cual grabó Meyer sus primeros discos y seguramente también estuvo animando los salones de baile del Hotel Regina y del Hotel Granada, donde uno de los más entusiastas bailadores de la época era Jorge Eliécer Gaitán.

Meyer internacional El inquieto artista anduvo triunfante por países como Panamá, Venezuela, Cuba y México, donde se radicó en un tiempo feliz a partir de 1943, cuando grabó una serie de discos con la Orquesta Panamericana, la de Rafael de Paz y la suya misma, y logró la participación en películas del momento.

Después siguió el apogeo por los Estados Unidos, a partir de 1958, cuando tocó y cantó con la Orquesta de Xavier Cugat. Siguió por varios estados y por el Canadá, con su propia agrupación, y además del arte que derrochaba, también los trajes costosos, los autos, las joyas y su vivienda lujosa eran otro derroche que acababa su fortuna. Con los años y para rematar la desgracia, lo invadieron las enfermedades que actualmente lo tienen postrado.

Después de trasegar por varios hospitales, Meyer se encuentra en el ancianato Laconia del Bronx, en Nueva York, desde 1992. En ese lugar, sus enfermeras y amigas, Elba Medina, puertorriqueña, y Julia Gutiérrez, peruana, se percataron de la importancia del personaje que hacía sus relatos y nostalgias. Buscaron un cariñoso y cálido emisario en Javier Castaño, de la redacción del diario La Prensa, de Nueva York, el vocero más impor tante de los latinoamericanos en esa ciudad. De allí en adelante fue Castaño la persona que coordinó todas las actividades para el retorno de Meyer a su país.

El homenaje en Barranquilla En el teatro Amira de la Rosa, ocupado parcialmente por los admiradores de Meyer y sin la asistencia del vicepresidente de la república, el gobernador del departamento y el alcalde de la ciudad, se inició el acto con las palabras de Alfredo de la Espriella, viejo amigo del artista, y también con la intervención del ministro de Cultura, Ramiro Osorio Fonseca, en nombre del ministerio que patrocinó el acto y que le ofrendó una condecoración al maestro.

Luego de los himnos correspondientes, inició el gran concierto homenaje la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Confamiliar del Atlántico, dirigida por el profesor Edison Amado, y que, al interpretar con fuerza expresiva, conmovió hasta las lágrimas y rompió por momentos el letargo que vive el compositor.

Después se inició el concierto a cargo de los músicos profesionales, entre los cuales se destacaron Armando Galán, Juancho Cuao, Fernando Reina, y los cantantes Fausto Chatela y Elizabeth Caraballo. El director y arreglista Eduardo Valencia y su hermano Victoriano Valencia, cumplieron a cabalidad, así como los presentadores Marco T.

Barros y Mariano Candela, que se lucieron al ilustrar adecuadamente con un interesante libreto y animar sin estridencias ni egoísmos. Todo el acto fue grabado por Telecaribe y estamos a la espera de su divulgación nacional.

El retorno forzado Quizás el alboroto formado con el regreso de Meyer haya dejado la contribución más perenne en un libro de lujo del Ministerio de Cultura, con su resumen biográfico y con algunas de las obras más famosas, con su partitura correspondiente, que serán re partidos por 500 municipios de todo el país, esperando que haya músicos que las revivan para el gusto popular.

Una crisis de salud, los afectos y el cumplimiento solo parcial del Ministerio de Cultura y la negativa del Seguro Social a buscar una fórmula para aceptarlo en las condiciones que está, decidieron al artista y a sus tres acompañantes a retornar a Nueva York antes de que perdiera sus derechos de los cuales goza en esa ciudad. Faltaron voluntad y decisión política para acogerlo en sus últimos días , me confió desengañado Javier Castaño, el principal artífice de este increíble periplo de tragicomedia en la historia musical de Colombia.

Así, Meyer solo estuvo en Barranquilla cinco días y ahora en Nueva York, lejos de Colombia, espera que los sinceros amigos que le han dado la vida le cierren sus ojos a la hora final.

*Fuentes: Javier Castaño, Rafael Bassi, Mariano Candela, Laurean Puerta.

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