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SANTIAGO ECHEVERRI

SANTIAGO ECHEVERRI

Definitivamente es de la generación de los medios audiovisuales. Todo lo concibe en imágenes y sonidos. Y cómo no, si prácticamente su niñera y compañera de juegos fue la televisión. Es el menor de tres hijos y sus dos hermanos le llevan 12 y 10 años. Así que se convirtió en el hermanito menor , ese que no se lleva a ninguna parte. Pero su nuevo amigo resultó lo suficientemente entretenido como para compartir todo su tiempo libre con él. Más si de esa caja mágica salían películas de terror y misterio, dosis que fue duplicando con la ayuda de otro gran compañero: el betamax.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de marzo 1992 , 12:00 a. m.

Bajo esa influencia, lo menos que podía era estudiar ingeniería de sistemas, pero solo para poder hacer animación digital, lo más cercano a la televisión.

Pero fue tan de buenas que la Universidad Nacional abrió la escuela de cine y televisión. Y allá fue a dar. Ya está por graduarse y cada vez se encarreta más. Por eso quiere ir a Europa y hacer una especialización.

Mientras tanto, sigue aquí tratando de hacer videos. Unas veces le da por los documentales y otras por el video-arte. En cualquiera de los dos casos pretende capturar con su cámara todo ese mundo subterráneo de Bogotá: los travestidos, los drogadictos, el sexo prohibido, la violencia, el sida, todos, de alguna forma, un encuentro con la muerte.

Es que a este bogotano de 22 años lo seduce un poco el ambiente de lo macabro, lo misterioso y lo desconocido. Y para saciar su curiosidad se acerca a ellos con la inmunidad que le da la cámara.

Precisamente, sobre el sida realizó su video-arte Asfixia, que participará en la Primera Muestra Franco-Colombiana de Video-arte que comienza hoy y concluye el 31, organizada por la embajada de Francia, el Museo de Arte Moderno, la Biblioteca Luis Angel Arango y la Alianza Colombo-Francesa.

Bastante narcisista, amplió el espejo donde admira su vanidad: le encanta pararse frente a su cámara. De ahí que sea el actor de todos sus videos.

Como todo lo que tenga un velo de misterio atrae a Santiago Echeverri, el esoterismo, el espiritismo y la percepción extrasensorial lo inquietan de vez en cuando. Y en eso lo acolitan sus papás, una sicóloga y un siquiatra.

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