RODRIGO PARDO

A no tan simple vista parece un estudiante de primer semestre de la Universidad de los Andes, algo timido y retraido, al que solo le faltan las gafas para tener prototipo de nino genio: bajito y de ojos saltones. Y en realidad es un hombre de suerte, silencioso, metodico y analitico. Un economista con posgrados en el exterior de politica internacional, de esos que no son poetas ni de un solo verso, y que, en su caso, enamoro hace siete anos a su esposa, Ines Elvira (celosa a veces de su oficina por la cantidad de tiempo que ahi pasa), con unos sonetos que prefiere no recordar.

06 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

En el Gimnasio Moderno, donde estudio bachillerato, gano medallas o ?copas al esfuerzo . Era un adolescente futbolista, amigo de la musica de protesta de Bob Dylan, Pablo Milanes y Joan Manuel Serrat.

Anduvo por la Universidad de los Andes en bluyin y tenis y con mochila indigena, defendiendo derechos humanos y haciendo de izquierdista.

Hoy tiene colgados los guayos del deporte y los de esa inclinacion politica. Y pertenece al Establecimiento. Viste buenos trajes de pano ingles, zapatos importados y corbatas de seda. Entro a la nomina oficial durante el gobierno del presidente Virgilio Barco, de quien fue su asesor en asuntos internacionales y de prensa.

Tambien fue asesor del ex candidato presidencial Ernesto Samper y del presidente Cesar Gaviria Trujillo. A este lo conocio echando carreta y tomando tinto en las tertulias que organizaba Mario Latorre. De eso hace ya unos ocho anos.

Rodrigo Pardo es un animal politico que vive en funcion de la politica, pero desde el angulo academico. No va a la plaza publica, aunque aspira al Senado. Y mirando por ahi las cosas, piensa mas en la politica moderna: a traves de los medios de comunicacion.

Por ahora, a los 32 anos, algo cerebral y liberal de avanzada, es el nuevo viceministro de Relaciones Exteriores.

Como ?raton de biblioteca --los libros son su pasion-- prefiere el ultimo de Richard Nixon y unos cuantos tratados de politica internacional a una novela de Garcia Marquez.

Cuando entra en confianza maneja diversidad de temas y les pone ?picante a las palabras. Y luego de dos tragos o despues de las 10 de la noche, se le sale el Garcia-Pena y entra a la bohemia. Vienen los vallenatos, el ?mamagallismo y el reirse de la vida en compania de sus amigos. Sin ser un bebedor social ni, mucho menos, anfitrion de cocteles.

Dizque por amor a la ecologia come de todo, menos vegetales. Mal ejemplo para sus dos hijos, especialmente para Daniel, al que de por si ya llama ?El Travieso . Por ellos quisiera disponer de mayor tiempo y ser, aun mas, papa alcahuete.

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