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REVOLCÓN EN LA POLICÍA

REVOLCÓN EN LA POLICÍA

La Policía Nacional atraviesa una dura prueba que tiene conmovida a la nación entera, en virtud de un hecho execrable, monstruoso, bestial y horroroso que rebasa todos los límites, como lo es el asesinato a sangre fría, dentro de una de sus instalaciones, de la niña de nueve años Sandra Catalina Vásquez, el cual en su etapa de investigación inicial imputa y compromete a un crecido número de sus integrantes y obliga a preguntarse si, corrompida la sal, es hora de pensar en todo un revolcón y en una tarea de profilaxia dentro de nuestro Cuerpo Policial, que de un tiempo para acá se ha venido a menos y dejado de ser el orgullo para sus compatriotas de contar con la mejor policía de América . Y esa imputación indubitable que pesa sobre algunos de sus miembros, no puede la institución minimizarla diciendo que solamente no se cometen delitos en una sociedad, para nosotros inaccesible, que es aquella de los Angeles, Arcángeles y Serafines que están en torno del trono del Señor.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Por el contrario, llegó la hora de demostrar, a la manera de un desafío y en forma prioritaria, que el cuerpo policivo está por encima de los delitos y que cualquiera de sus funcionarios que, en un momento dado, llegue a incurrir en uno de ellos, atentando contra el prestigio y logros institucionales, sin miramientos ni contemplaciones, será expulsado y abiertas las compuertas de la investigación, puesto a la disposición de la Fiscalía General de la Nación, sin dilación alguna, para su castigo rápido y ejemplar.

Si a lo que antecede, como hecho singular, añadimos la depuración centenaria y constante de policías en todos los grados que plausiblemete vienen realizando los mandos institucionales, lo cual da la sensación de que se demanda un mayor control para evitar la infiltración a sus filas de personas indeseables, podemos llegar a pensar que algo grave debe estar pasando en nuestra querida Policía Nacional que exige ciertamente y en esto temo no equivocarme un revolcón total de quienes, además de gozar de muchos privilegios, tienen también la responsabilidad, como jefes, de todo lo bueno y lo malo que suceda en el organismo puesto bajo su mando y dirección.

La sociedad espera que el manto de la impunidad no caiga sobre los asesinos de Sandra Catalina, para quien imploramos paz en su tumba.

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