LA OTRA VÍCTIMA: JAIME VILLARREAL SIEMPRE EN SU SALSA

LA OTRA VÍCTIMA: JAIME VILLARREAL SIEMPRE EN SU SALSA

En la sala de velación Los Olivos, estaba la salsa en pleno. Miembros de los Reales Brass, Alpha 8, Clase, Café y Petróleo, Los Tupamaros, Arpa y Son, Barrabás y sus Estrellas, Chucho Nuncira, entre otros, expresaban su dolor por el fallecimiento, el jueves a las 8:30 de la noche, de Jaime Fernando Villareal Carreño, una las personas que viajaban en la buseta que se incendió el martes, matando a otras 9 personas. Esa misma noche en que murió Fernando, en el Bar Ramón Antigua, pusieron en el podio una silla vacía con un bongó (instrumento de percusión) y una campana encima. Ese era el puesto que cada noche ocupaba Fernando junto al Jamboré, agrupación con la que trabajaba hace siete años. Anoche, la silla vacía seguía vacía.

12 de marzo 1994 , 12:00 a.m.

Y es que este joven pastuso de 26 años, mecido por la salsa desde su nacimiento, se había ganado la estima de todos. Esto es una reunión excepcional decía uno de los músicos de Reales Brass al ver reunido a todo el combo salsero en pleno.

Todo por la música A los 4 años Jaime Fernando Villarreal ya había conformado un combo con sus tres hermanos (Alvaro, Carlos, y Germán); se llamaban los Happy Boys , y se presentaban en la Gobernación de Pasto, en la Polícia, y así. El se dormía tocando las maracas , cuenta Gladys, la única mujer de cinco hermanos, todos percusionistas, de los cuales Jaime era el menor.

A los catorce, decidió venir a buscar fortuna en la capital. Ya Germán y Carlos, habían abierto la brecha. El comenzó tocando con los Brysntons, luego con el grupo de Lucho Santana. En una oportunidad memorable, tocó las tumbas en la Orquesta de Lucho Bermúdez y luego trabajó tres años con el Grupo Clase. Pero por todo grupo de renombre paso alguna vez.

Por el amor de una cachaca , decidió dejar el Grupo Clase. Cuenta su hermana, que muy recién casado, estaba prevista una de sus giras internacionales y él prefirió quedarse junto a su esposa Alba Tulia Peñaraza, con quien tuvo dos hijos cachacos: Andrés de dos años y Kevin de tres.

Sin embargo, su verdadera pasión era la música. En la carrera hacía la muerte de ese martes, Jaime Fernando Villarreal iba a dejar un cassette para grabar donde un amigo. Los familiares cuentan, que antes de que comenzara a apagarse su vida, el jueves a mediodía, decía insistentemente a sus compañeros hermano, como hacemos para el camello, fresco que yo no duró aquí más de 15 o veinte días . La silla en Ramón Antigua lo sigue esperando.

Su muerte se produjo el jueves a las 8:30 de la noche en el hospital Regional Simón Bolívar y a la una de la mañana fue trasladado a Medicina Legal. El noventa y cinco por ciento de su cuerpo tenía quemaduras de tercer grado. El médico le explicó a uno de sus compañeros que sólo le funcionaba un pulmón, el corazón y el cerebro. La contradicción entre su cuerpo desfigurado y su mente lúcida hacían aún más difícil asumir su estado. Ver uno a un carbón sin poderse mover pero con los cinco sentidos , explica Raúl Umaña, ex bajista del Grupo Niche y actual director del Grupo Libertad.

Hoy se llevarán a cabo las exequias de Jaime en la Iglesia del Sagrado Corazón, y su combo salsero no descarta la posibilidad de tocar una serenata allí en su honor, para que su funeral lleve la misma música que siempre animó su vida.

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