CLAVE 1953 PRIMERA PARTICIPACION COLOMBIANA EN EL CICLISMO FRANCES

CLAVE 1953 PRIMERA PARTICIPACION COLOMBIANA EN EL CICLISMO FRANCES

Era el día de la Virgen y pese a que irían a necesitar mucho de ella, es muy probable que ninguno de nuestros ciclistas se le encomendara. La experiencia de tres vueltas a Colombia les había inflado de tal manera el ego , que estaban dispuestos a llevarse de regreso a la tierrita los mejores trofeos. En Colombia la expectativa era inmensa. El ciclismo había alcanzado en tres años arrolladora popularidad. En 1951 el periódico EL TIEMPO de Bogotá, patrocinó la Primera Vuelta a Colombia con tanto éxito, que para la segunda era necesario contar, por lo menos, con un corredor extranjero. Y si éste era galo, mejor, ya que Francia era entonces escenario del mejor ciclismo del mundo.

06 de enero 1992 , 12:00 a.m.

José Beyaert, francés, llegó en 1952 para la Segunda Vuelta y barrió con todos los premios y los honores. Para los 1.659 kilómetros, corridos en trece etapas, empleó un tiempo de 71 horas y 4 minutos y aventajó por más de seis minutos a Humberto Varisco, de Cundinamarca, sub campeón en la general.

Para la Tercera Vuelta, el interés popular iba creciendo. Se aumentó la distancia a 1.923 kilómetros y el número de etapas se incrementó en tres. El ciclismo había aportado al pueblo nuevos héroes y como el espectáculo pintaba de maravilla, EL TIEMPO perdió su patrocinio por disposición del Gobierno.

Esta vuelta arrancó el 19 de Febrero de 1953 de la Plaza de Bolívar. La primera etapa parecía una confirmación de las óptimas condiciones de El Zipa Efraín Forero ganador de la Primera Vuelta, quien virtualmente voló de Bogotá a Honda. Sin embargo, promediando la carrera, las esperanzas cundinamarquesas se esfumaron. Los nueve ciclistas antioqueños aplicaron lo que en la jerga de la época se conoció como la licuadora y molieron las esperanzas de sus competidores.

Al finalizar la vuelta en el Velódromo Primero de Mayo de Bogotá, el ciclismo tiene un nuevo héroe para rato, Ramón Hoyos Vallejo, muchacho flaco, de 1,67 metros de altura, nacido en la localidad de El Cascajo, municipio de Marinilla (Antioquia), que barrió con todo, incluyendo los generosos premios donados por entusiastas aficionados y patrocinadores. El Constellation , como fue apodado, cargó para Marinilla quinientas acciones de Coltejer; tres vestidos de paño con chaleco; $ 10.000.00 en efectivo; dos radios de mesa; cinco estilógrafos; cinco relojes de pulso; un lote en el barrio Tunjuelito de Bogotá y otro en el barrio Las Violetas de Medellín; 100 acciones de la Cooperativa El Hogar a un peso cada una; un auto; y una casita, obsequio de Coltejer.

La gente se enloqueció con el ciclismo. Cuando Hoyos entraba a Bogotá con una diferencia acumulada de una hora y 16 minutos sobre su inmediato rival, el francés Beyaert que corría por el Valle, la pasión de los gamines por su ídolo El Zipa Forero pudo más que la decencia y para purgar la ira recibieron a piedra al nuevo campeón.

Ante semejante demostración de poderío ciclístico, los periodistas de Antioquia perdieron el sentido de las proporciones. Se imaginaban al campeón de Marinilla coronado de arepas en París: Francia era la meta.

José Beyaert escribió a sus paisanos impresionado por los efectos de la panela en el ciclismo y alabando la raza especial de los ruteros, que se estaban dando silvestres en la tierra colombiana.

Ahí fue Troya. Qué de alabanzas. Qué de sueños. El siguiente paso... la CONQUISTA DE FRANCIA .

Comoquiera que en este año se celebraban los 50 años de la máxima prueba del ciclismo mundial, el Tour de France, el veintejulierismo se nos subió al zarzo y pregonamos nuestra intención de volver ropa de trabajo al profesional Fausto Coppi, consagrado campeón el año anterior.

Pero la invitación no era a la Vuelta de profesionales, sino claramente a la Route de France , importante prueba pero de aficionados. La noticia nos sonó como afrenta nacional. Pese a la frustración, se organizó el equipo.

Las casillas fueron ocupadas por lo mejor de lo mejor. La flamante Asociación Colombiana de Ciclismo incluyó, por Antioquia, a Ramón Hoyos, Héctor Meza y Fabio León; por Cundinamarca, a El Zipa Forero y Mario Montaño; por el Valle, a Oscar Oyola. El director técnico no podía ser otro que José Beyaert.

Cuando el día de la Virgen partió la primera etapa de la Route , más que invocaciones, nuestros muchachos necesitaban entrenamiento y disciplina. Ese imborrable día no solo llegaron de últimos sino, lo más vergonzozo, que arribaron fuera del límite de tiempo. Los organizadores, en acto de gallardía, les permitieron salir para la segunda etapa. Los nuestros volvieron a llegar cuando estaban barriendo el escenario. Para estimular a los jóvenes suramericanos se les permitió volver a partir para la tercera, pero ya el nivel de vergenza no daba para tanto y el equipo se retiró con pena y sin probar la gloria.

La amarga lección no dio mucho para escribir, solo demostró que para la época a nuestros aguerridos escarabajos les sobraba panela y les faltaba mucho, pero mucho trote, en sus caballitos de acero .

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