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PROPUESTA SOBRE EL SALARIO MÍNIMO

PROPUESTA SOBRE EL SALARIO MÍNIMO

Como es recurrente, a finales de cada año, empieza la puja entre los representantes del gobierno, de los empresarios y de los trabajadores, acerca de cuál debe ser el incremento del salario mínimo para el año venidero.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Como es recurrente, a finales de cada año, empieza la puja entre los representantes del gobierno, de los empresarios y de los trabajadores, acerca de cuál debe ser el incremento del salario mínimo para el año venidero.

Por eso, es de rigor que en Colombia se haga un debate sobre este tema, donde se formulen propuestas más aterrizadas a la problemática salarial. Por ejemplo, por qué no pensar en establecer un incremento del salario mínimo incluyendo la inflación proyectada para el siguiente año, más algunos puntos adicionales por concepto de incrementos en la productividad de cada sector y por pérdida social o castigo, entendida esta última como la diferencia absoluta de la tasa de desempleo de un año con respecto al año anterior.

Esta propuesta parece más razonable y beneficia a todos los actores involucrados en el contexto, se estaría comprometiendo al gobierno a bajar la inflación, sin aumentar el desempleo; los empresarios estarían obligados a contribuir con el aumento del empleo y la productividad; y los trabajadores se verían comprometidos a capacitarse cada vez más, con el objeto de ser más productivos y secuencialmente obtener mejores ingresos.

La propuesta se autorregula y evitaría los desequilibrios o asimetrías en la información y en el sistema. En el caso de que el gobierno cumpla con la inflación propuesta, pero dispare el desempleo, como viene ocurriendo actualmente, tendría que ceder puntos para que se recupere lo perdido en materia de empleo, así los puntos recuperados en el salario real por efecto de la baja de la inflación tendrían que ser adicionados al salario mínimo por el aumento del desempleo; también, se evitarían en parte, la adopción de políticas masivas de despidos.

Ahora, si el empresario no incrementa su productividad, las ventas decaerían y como consecuencia tendría que despedir personal, lo que se traduciría en un incremento del salario mínimo y por ende mayores costos laborales; el trabajador tendría que empezar a capacitarse, si no quiere que disminuya su nivel de productividad y consecuencialmente su nivel de salarios.

Así la argumentación, se engendraría una medida salarial concomitante y armónica con la necesaria y saludable equidad nacional, con la justicia distributiva o distribución del ingreso, se acallarían las en veces descabelladas pretensiones sindicales y se obraría con ponderación y mesura, sin riesgos colapsadores o desequilibrantes en el desarrollo de la política económica.

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