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DEPENDENCIA AL PETRÓLEO Y CONFLICTO SOCIAL EN CASANARE

DEPENDENCIA AL PETRÓLEO Y CONFLICTO SOCIAL EN CASANARE

El Casanare es conocido en el país por el tema petrolero. Las bonanzas que la región ha tenido en la explotación de hidrocarburos han significado un factor de cambio importante, lo que ha motivado unade competenciasentre los gobiernos central, departamental y municipal. Esto ha problematizado las relaciones entre los sectores público, privado y la sociedad civil.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

El Casanare es conocido en el país por el tema petrolero. Las bonanzas que la región ha tenido en la explotación de hidrocarburos han significado un factor de cambio importante, lo que ha motivado unade competenciasentre los gobiernos central, departamental y municipal. Esto ha problematizado las relaciones entre los sectores público, privado y la sociedad civil.

La irrupción del petróleo modificó el panorama empresarial de la región antes dominado por las empresas privadas regionales agropecuarias y comerciales. Afectó a unas pocas empresas pequeñas de servicios, artesanales o escasamente industriales. Se creó un dualismo entre esas empresas tradicionales y las empresas vinculadas al petróleo, dominadas por empresas multinacionales. Aunque muchas de las empresas locales sacaron provecho del auge del petróleo, algunas se vieron debilitadas por que desviaron parte de su capital financiero a sobrevivir. Debido a las regalías el Casanare se volviópetrodependientei , ya que sus presupuestos dependían en gran medida del petróleo y no de las empresas autóctonas. La vida cotidiana se vio también afectada por el deterioro de la situación de orden público y por el incremento de actores sediciosos como la guerrilla y las autodefensas.

El aporte petrolero a la economía casanareña es determinante por la inversión de los recursos financieros que representa. Ese aporte directo consiste en:.

Empleo por la explotación de yacimientos.

Gastos diversos de las empresas petroleras.

Regalías petroleras a los municipios petroleros y al departamento.

Gastos de inversión social (entre un 2 y 4 por ciento del total. Representados en un 34 por ciento en servicios, 28 por ciento en educación y capacitación, el 22 por ciento en fortalecimiento institucional, 10 por ciento mejoramiento de ingresos y 6 por ciento en recreación y cultura. No hay ningún aporte para salud, según datos suministrados por el Dane en 1998).

La transferencias financieras del petróleo tienen un impacto radical en las finanzas públicas regionales, las cuales han registrado un incremento formidable durante los últimos años. En el caso del Casanare el nivel de dependencia de las transferencias centrales es bajo (cinco por ciento del total). El petróleo sustituyó al Estado como fuente principal de ingresos. Entre 1993 y 1994, las regalías representaron la mitad del presupuesto. Hoy esta proporción asciende a las dos terceras partes. Esta nueva forma de dependencia petrolera es peligrosa porque:.

El monto anual de las regalías es muy irregular y el presupuesto sufre altibajos.

La fantasiosa garantía que representa el ingreso petrolero llevó a la región a endeudarse excesivamente en el pasado reciente.

Es de señalar la alta capacidad de inversión del departamento que giraba alrededor del 80 por ciento del total de los gastos entre 1993 y 1996 y hoy representa solamente la mitad por causa de la deuda y de las transferencias. Los gastos de funcionamiento, que en muchos departamentos limitan la inversión en salud, educación, infraestructura etc., en el Casanare escasamente superan el 10 por ciento, contra el 63 por ciento de los demás departamentos petroleros. Todos los sectores se vieron beneficiados por la bonanza, pero con sobrerrepresentación de las obras públicas, seguidas en su orden por educación, hacienda y salud. Se mejoró así la calidad de vida de los casanareños. Sin embargo, de acuerdo con informes de la contraloría, existen dos problemas derivados de laexcesivai capacidad de inversión.

Creciente dependencia de los municipios frente al Gobierno departamental.

Tendencia a invertir de manera precipitada, sin estudios suficientes, sin proyecciones a largo plazo y análisis de otras alternativas de inversión.

Además existen amplios contrastes entre los municipios petroleros y los no petroleros de le región, que tiene profundas consecuencias en términos de Planeación Municipal. El presupuesto de los municipios petroleros es 6 veces mayor que el de los municipios no petroleros. El presupuesto por habitante es 2,8 por ciento menor en el caso de los municipios no petroleros. Los municipios no petroleros tienen una capacidad de endeudamiento actual inferior 24,5 veces menor que los municipios petroleros.

Entre los municipios petroleros existen diferencias en cuanto a la regalías que reciben. Algunos reciben regalías muy altas, mientras que otros reciben regalías que pueden ubicarse dentro de un punto intermedio. Sin embargo las diferencias con los municipios no petroleros es abismal. Su dependencia de las transferencias centrales llega a situarse entre 60 y 90 por ciento del presupuesto total y su capacidad de inversión es muy baja.

De todo lo anterior se puede concluir que el petróleo interviene como un fuerte factor discriminante entre los municipios casanareños, que abrió grandes posibilidades de inversión a unos pocos, mientras que una gran mayoría permanecieron en un estado de pobreza característico e histórico.

Hoy el Casanare está gobernado por William Pérez, administrador eficaz y honesto, además de un llanero integral. Bien asesorado por profesionales valiosos como el arquitecto Santiago Franco, la Dra. Jeannette Vélez y otros profesionales de igual valía, tienen en mente como me consta a través de un bien estructurado plan de desarrollo, revertir muchas de estas situaciones negativas y relanzar esta rica región a una nueva era de progreso y bienestar. Gente como ellos, acompañados de la inmensa riqueza espiritual de una cultura y un folclor que son paradigmáticos de nuestros Llanos Orientales, sacan a relucir la cara amable de Colombia, en la hora actual.

Si próximamente tuviéramos paz, en el Casanare, la antigua región llanera de Boyacá, habría futuro para la grandeza de la patria. Podría ser nuestro jardín de las Hespérides.

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