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LA NARIZ DEL TÍO SAM

LA NARIZ DEL TÍO SAM

Nunca he padecido de comunismo ni tampoco de ceguera para no darme cuenta que el Tío Sam y sus sobrinos, como el perro, andan metiendo sus narices en todas partes. Y es que para darse uno cuenta de las intenciones imperialistas del Tío Sam, no hace falta ser comunista , término que, a propósito, el diccionario de la real academia de la beatitud, define como: enfermedad venérea que le daba en la cabeza a los jóvenes universitarios del siglo pasado .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Nunca he padecido de comunismo ni tampoco de ceguera para no darme cuenta que el Tío Sam y sus sobrinos, como el perro, andan metiendo sus narices en todas partes. Y es que para darse uno cuenta de las intenciones imperialistas del Tío Sam, no hace falta ser comunista , término que, a propósito, el diccionario de la real academia de la beatitud, define como: enfermedad venérea que le daba en la cabeza a los jóvenes universitarios del siglo pasado .

La estrategia del imperialismo yanqui, la de meter sus narices en todas partes, ha seguido un patrón tan trillado, que tampoco hace falta ser experto internacionalista para detectarlo: Primero, se inventa una disculpa que lo presente como la víctima; luego apunta su dedo acusador hacia un supuesto enemigo de la libertad y luego, con la ayuda de sus sobrinos de los medios lo somete al escarnio público.

Acto seguido se disfraza de guardián de la Justicia y lanza sus ángeles exterminadores a desatar el Armagedon, y después se dedica a derrochar las utilidades obtenidas por la venta de millones de bíblias y el cobro de los diezmos de las innumerables religiones que vienen a someter el espíritu de los más pobres que ante la nariz del Tío Sam, sólo saben decir aleluya!.

Pero seriamos ilusos si creyéramos que el Tío Sam anda metiendo sus narices en todas partes sólo para evangelizarnos y vivir de los diezmos. No. Sus verdaderos objetivos, antes que evangélicos: son expansionistas, mercantiles, energéticos y culturales, pues, el Tío Sam y sus sobrinos del Pentágono, a lo que aspiran es a dominar el mundo para imponerle su modelo basado en un solo idioma, una sola moneda, una sola religión, un solo gobierno marca USA.

Para la muestra, ahí les van algunos botones de la camisa: En Afganistán, plataforma estratégica de asalto a la zona petrolera, se inventó un chivo expiatorio , y a continuación emprendió una cruzada de muerte y terror sobre los harapientos habitantes afganos, que nada tuvieron que ver con el atentado del Word Center.

En Libia, otro punto geoestratégico, declaró terrorista a Mohamar Gadafi cuando intentó, como ahora Chávez, revelarse contra el modo como el Tío Sam y sus sobrinos metían las narices en la OPEP. Y después de aplacar a Gadafi, metió sus narices en Irak, satanizó a Sadam Hussein y sembró el terror en la región del Golfo Pérsico.

Cuba, convertida en el burdel más apetecido del Tío Sam y sus sobrinos mafiosos hasta la década del sesenta, logro deshacerse del dictador Batista, pero no del Tío Sam, quien además del cerco que le montó para matarla de hambre, sigue con sus narices metidas en la isla, con una base militar en Guantánamo.

En Chile, el Tío Sam y sus sobrinos de la CIA, apoyaron el asesinato de Allende, y montaron a un criminal en el gobierno para acabar con la democracia, la intelectualidad y el liderazgo chileno, por considerarlos dizque ideológicamente peligrosos .

En Panamá, luego de la muerte accidental del indómito general Torrijos, la devolución del canal, de inmenso valor estratégico por estar en el traspatio gringo, pusieron y depusieron a un administrador de bolsillo, el general Noriega, y luego a nombre de la democracia invadieron el istmo y continuaron con el control.

En Colombia, no fue sino que el Tío Sam y sus sobrinos metiera sus narices entre nosotros para que el conflicto se agudizara y los muertos subieran a la monstruosa cifra de 35 mil en el año que agoniza. Y claro, tiene metidas aquí sus narices no sólo por las toneladas de cocaína que demanda el insaciable vicio del Tío Sam, sino por la obsecuencia vergonzante del actual gobierno que más parece su sobrino, pues a ellos jamás les ponen problema por el pasaporte colombiano, que por obra y gracia del Tío Sam, nos señala en los aeropuertos como sospechosos narcoterrorista , como le ocurrió recientemente a una indefensa anciana en el aeropuerto de Miami.

Colofón: Dicen que el mundo es un pañuelo, será por eso que el Tío Sam y sus sobrinos andan metiendo sus narices en todas partes?.

germanpinzon2000@yahoo.com

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