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PRIMEROS EN VAGABUNDERÍA

PRIMEROS EN VAGABUNDERÍA

Hace poco un presentador de televisión decía que se necesita verraquera para decir la verdad en Colombia . Tal vez sí. Pero por no decirla, es que estamos como estamos. Boyacá está alarmada por la ola de delincuencia común que tiene asolada sus carreteras. Como una plaga se han extendido una caterva de indeseables que cogieron al departamento solo para robar, atracar, matar y sembrar pánico a su paso, aterrorizando a sus habitantes y poniendo en estampida al turismo que tanta falta nos hace.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Hace poco un presentador de televisión decía que se necesita verraquera para decir la verdad en Colombia . Tal vez sí. Pero por no decirla, es que estamos como estamos.

Boyacá está alarmada por la ola de delincuencia común que tiene asolada sus carreteras. Como una plaga se han extendido una caterva de indeseables que cogieron al departamento solo para robar, atracar, matar y sembrar pánico a su paso, aterrorizando a sus habitantes y poniendo en estampida al turismo que tanta falta nos hace.

Hace pocos días cuatro encapuchados armados de pistolas y escopetas, haciéndose pasar por guerrilleros, a la salida de Toguí asaltaron seis vehículos despojando a los pasajeros de sus pertenencias personales. Por la pobreza de quienes íbamos, más fue el susto que pasamos, que lo que realmente nos quitaron. Cómo lo único que llevaba eran unas copas en la cabeza, me quitaron misveintiúnicosi zapatos, que afortunadamente logré recuperar cuando la Policía en una operación plausible, logró capturar a dos de estos peligrosos ychichipatososi elementos, que por cualquier baratija son capaces de quitarle la vida al que caiga en sus manos.

Y a propósito, aprovecho la ocasión para recordarle a las autoridades municipales, que es hora de colocarleuna zanahoriai a Tunja y controlar tanta proliferación de cantinas y expendios de licores a menores de edad, que nos han colocado en el nada envidiableprimer puesto e la vagabunderíai en el país.

Tunja no es la ciudad pacífica de antaño, y si no miremos las estadísticas. Hoy por todas partes proliferan los burdeles; en el barrio Los Muiscas y sus alrededores, por citar un ejemplo, se asemejan ahora a una peligrosa zona de tolerancia debido a la congestión de establecimientos públicos existentes, que aprovechando la vecindad estudiantil, en lugar de libros proveedores de conocimientos, expenden licores y otras cositas que aturden y violentan al consumidor.

Si a esto no le ponen atención, bien pronto la ciudad se les saldrá de las manos. Hace relativamente poco un coronel de la Policía, afirmaba que dada la creciente población estudiantil y la indiferencia ciudadana para frenar a los oportunistas que indolentes envenenan a las juventudes con insana y perversa diversión, Tunja en pocos años sería una de las ciudades más inseguras de Colombia . Ojo, todavía es tiempo!.

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