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MANOS MÁGICAS

MANOS MÁGICAS

Ambalema, patrimonio de los tolimenses esconde tras su belleza histórica manos trabajadoras. Para sorpresa de muchos o para la confirmación de otros tantos, esta población no es solo sofoco pegajoso gracias al paso de su corrientoso vecino el río Magdalena, es tierra de chircales, de artesanos que crecieron con sus manos embarradas producto de su cotidianidad.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Ambalema, patrimonio de los tolimenses esconde tras su belleza histórica manos trabajadoras. Para sorpresa de muchos o para la confirmación de otros tantos, esta población no es solo sofoco pegajoso gracias al paso de su corrientoso vecino el río Magdalena, es tierra de chircales, de artesanos que crecieron con sus manos embarradas producto de su cotidianidad.

Desde pequeños vieron como sus padres se ganaban la vida haciendo ladrillos y tejas que embellecerían más adelante las altas y blancas casas de los más ricos de la región.

Don Luis Eduardo Chica, un hombre curtido del sol y el barro, cuenta que cuando muchacho veía como su papá y su tío preparaban, a punta de pala, el material que más adelante se convertía en perfectos rectángulos y tablones de tejas arqueados milimétricamente. Y esa fue su herencia, como lo dice él lleno de orgullo.

Las Brisas así se llama su finca a unos 10 minutos del casco urbano de Ambalema. Allí lleva anclado 35 años de los 50 que tiene de vida.

Recuerda Chica con nostalgia que el negocio del chircal llegó a su punto máximo de ebullición hace como diez años.Era una época de vacas gordasi , expresa. Y no era para menos. Toda la producción se vendía como pan caliente. Ante tanta demanda diversificó sus productos. Ya no eran tejas y ladrillos, los asiduos compradores tenían el privilegio de escoger adoquines de todos las formas, tablones para pisos perfectos para darle un toque antiguo a las casas. Este sacudón positivo en sus ventas hasta lo obligó a contratar trabajadores para que le dieran una mano.

Pero eso son sólo recuerdos, hoy la situación es crítica hasta el punto que él asegura que del s chircal ya no se puede vivir.

Esta historia calca la vida también de Jorge Rodríguez. Un chircalero de toda la vida a quien su papá le heredó uno de los hornos más bellos de la región. Con orgullo Rodríguez dice que tiene en el patio de su casa una obra de arte. La Minita es su negocio, un poco más grande que Las Brisas don Luis Eduardo, pero la recesión que no respeta tamaños, lo afectó hasta el punto que rebajó notablemente la producción y sus ganancias. Hoy sólo vive de milagro y no gracias a La Minita, sino a sus negocios particulares.

Este grupo lo engrosa Roel López, Dora Ordóñez, Jenny Navia, William Rodríguez, Darwin Rodríguez y Alfredo Lozano, entre otros, trabajadores de diferentes chircales.

El proyecto.

Y raíz de esta situación nacióManos mágicasi , un proyecto del Departamento de Cultura del Tolima que busca pulir y formar a estas personas en verdaderos artesanos. Es un programa piloto, advierte el director del Departamento de Cultura, Julio César Cuitiva, porque de sus frutos depende que se implemente en otros municipios como Valle de San Juan, Lérida y Natagaima.

Cuitiva describe la labor que desde hace dos meses se adelanta en Ambalema como práctica, oportuna y una buena opción para hacerle el quite a la crisis. Según el Director, se quiere que don Luis Eduardo, Jaime, Roel y en fin todos los 15 alumnos que están a cargo del maestro Enrique Saldaña se cualifiquen y sus manos generen una alternativa diferente a la que están acostumbrados.

Como está plantado,Manos mágicasi es un programa a largo plazo, con él no se obtendrá grandes volúmenes de artesanías de la noche a la mañana, ni mucho menos Ambalema entregará a ser una competencia de La Chamba;Manos mágicasi es todo lo contrario, está concebido a dos años y se pretende que cada uno de los chircaleros tengan otra alternativa de trabajo y dos Luis Eduardo Chica ya es un ejemplo pues a esta altura, este alumno ya ha vendido materas y vasijas de barro.

En la medida que pase el tiempo, se perfeccionarán algunas técnicas y ya los alumnos deben pensar en una microempresa semindustrial para pensar a esa altura, en vender y exportar.

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