EL SUPERPROFE

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Tal como en las matemáticas, los profesores de Cundinamarca se tienen que sumar, multiplicar y dividir, pues el déficit de maestros en el departamento llega a los 2.500.

22 de diciembre 2001 , 12:00 a.m.

Tal como en las matemáticas, los profesores de Cundinamarca se tienen que sumar, multiplicar y dividir, pues el déficit de maestros en el departamento llega a los 2.500.

Por eso, en muchas escuelas los profesores se han convertido en hombres orquesta . Este es el caso de Orlando mesa, un tolimense que con memofichas, cartillas y uno que otro libro educa a 47 niños de la escuela Pilacá, una vereda de Sasaima, ubicada a una hora del casco urbano de la población.

Allí, en lo alto de una montaña y desde donde se divisa una buena parte de la región, estos pequeños cursan todos los grados y ven todas las materias de la educación básica primaria. Y lo hacen con gusto y disciplina, de 8:00 a.m. a 12:00, en una aula de 30 metros cuadrados donde los chiquillos le ponen el pecho a la pobreza.

De hecho, muchos de ellos tienen como único alimento diario el almuerzo que entrega Bienestar Familiar, mientras que otros recogen las sobras de los platos de sus compañeros para llevar a casa.

Esto, precisamente, motivó hace un año y medio a Mesa a asumir el reto de `multiplicarse para enseñar; hoy, los logros se ven, pues algunos de los alumnos ya leen, suman, escriben y hasta hablan inglés.

La metodología de estudio, aunque para muchos sería difícil, para Mesa es sencilla.

"Los reúno en grupos de acuerdo con su grado escolar y les reparto el material de estudio como las memofichas y las cartillas. Les asigno tareas que posteriormente reviso para conocer el avance", comenta.

De esta manera dicta -al mismo tiempo-, matemáticas, español, sociales, ciencias, religión, música, inglés, artística, educación física y agropecuarias. Está última, para que ellos aprendan a trabajar la tierra.

Para reforzar lo aprendido, él destina las horas de la tarde a las clases particulares que dicta a los pequeños que fallan en algunas materias. "Todo esto lo hago por amor al arte y además por la escasez de maestros en el departamento", dijo Mesa, quien agregó que las condiciones de trabajo han sido difíciles, pues los pequeños, aparte de convivir con la pobreza, también tienen que soportar la violencia intrafamiliar.

Sin embargo, los estudiantes no son los únicos que se esfuerzan por aprender. l "además de ejercer su oficio como profesor" dedica tiempo para estudiar español y literatura en la Universidad Santo Tomás.

"Esto lo hago con el único objetivo de transferirles mis conocimientos y para que ellos sean en el futuro gente de bien".

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