BIENVENIDOS AL FUTURO... DE LAS TELECOMUNICACIONES

BIENVENIDOS AL FUTURO... DE LAS TELECOMUNICACIONES

La legislación vigente para el sector de las comunicaciones rige desde 1954, lo que a las claras indica su obsolescencia frente a los avances tecnológicos y tendencias mundiales. De esta forma se ha convertido en uno de los peores obstáculos para aprovechar en forma óptima los beneficios de la apertura económica. A mediados del año pasado el Congreso de la República expidió la Ley 72 que otorga al ejecutivo facultades extraordinarias, que expiran el 20 de agosto, para reestructurar el sector. De no utilizarse, el país perderá una oportunidad histórica que difícilmente se volverá a presentar.

13 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

Dada la evidente importancia que las telecomunicaciones tienen actualmente en el mundo, es importante para Colombia disponer de una legislación amplia y moderna que posibilite desarrollar el potencial que ellas le ofrecen.

A manera de contribución presentaré algunas ideas en torno de lo que pienso debería contener esta legislación para coadyuvar a establecer un marco moderno y futurista para el ordenamiento jurídico y el desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones, que permita poner a tono al sector y que sea flexible a eventuales actualizaciones para hacerla acorde con los nuevos desarrollos tecnológicos.

No se trata aquí lo concerniente al manejo y los contenidos de los medios de difusión, porque son temas que requieren un tratamiento particular.

Basado en el derecho a la comunicación, derivado de la naturaleza misma del hombre, la legislación debe consagrar el libre acceso y uso de las redes y servicios de telecomunicación, contemplando preceptos tales como la inviolabilidad y privacidad de las comunicaciones, el secreto de la información, y los derechos de réplica y rectificación.

Debe reconocer las telecomunicaciones como factor vital de desarrollo social, político y económico, y en ese sentido facilitar el proceso de descentralización, otorgando a las entidades territoriales autonomía para la prestación de los diversos servicios.

Debe contemplar asímismo la elaboración de un plan estratégico que le permita al sector de las telecomunicaciones desarrollarse coherente, dinámica y armónicamente.

El Ministerio de Comunicaciones, como entidad rectora, debe poder disponer de los recursos técnicos, administrativos y financieros adecuados para lograr estos objetivos.

La diversidad de sistemas y tecnologías que se viene presentando en diferentes entidades prestatarias de servicios de telecomunicación, obliga a que se implante un proceso de normalización y homologación que permita que, desde el punto de vista del usuario, la red sea única y transparente.

Debido a las tendencias de liberalización o privatización que están siendo acogidas en otros países, Colombia debe estudiar estas políticas con mucho detenimiento y, a través de debates en los que se propicie la concertación con todas las instancias del sector, adoptar la solución que más se adecue a la realidad nacional, absteniéndose de copiar literalmente los modelos extranjeros.

La legislación, además de contener explícitamente la liberalización de los servicios telemáticos y de valor agregado, debe permitir la implantación del modelo que se adopte.

Es importante que la prestación de esos servicios se acoja al principio de neutralidad, es decir que se garantice la igualdad de condiciones en la utilización de los servicios de soporte tanto para las empresas estatales como para las privadas.

Dado que la legislación que se apruebe vendría a ser la ley marco para el sector de las telecomunicaciones, que por su naturaleza no contempla particularidades, es necesario que se acometa en forma urgente su reglamentación y que se establezca un término perentorio para este proceso.

Es alentador que el presidente César Gaviria en su discurso de posesión haya hecho especial mención al sector de las telecomunicaciones, dándole por fin la importancia que merece.

El desaprovechamiento de esta oportunidad tendrá en el futuro inmediato lamentables consecuencias puesto que permitiría continuar y estimular la anarquía que ha caracterizado al sector.

Tengo plena confianza en que una persona joven como el Presidente Gaviria, que no ha sido ajena al proceso de informatización acelerada de la sociedad, interprete este clamor nacional y convierta en realidad un estatuto de las telecomunicaciones, que contemple y acoja los principios anteriormente mencionados.

Aunque parezca atrevido decirlo, es necesario recordarle al Presidente que solo quedan siete días para partir en dos la historia de nuestras telecomunicaiones y elevar a Colombia a una condición hasta ahora reservada a países muy desarrollados.

Señor Presidente, para acogernos a las frase más sentida de su discurso, esperamos que también seamos bienvenidos al futuro ... de las telecomunicaciones.

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