LAS VACACIONES DE MODA: EN LA CELDA DE UN CONVENTO

LAS VACACIONES DE MODA: EN LA CELDA DE UN CONVENTO

QU LE PARECERIA pasar sus vacaciones en un lugar solitario, durmiendo en una celda de cemento sobre un colchón lleno de bultos? Su menú del día consistiría en sopa de legumbres y lechuga amarga. Y al final de su estancia, tendría que quitar la ropa de la cama, limpiar el inodoro y cargar sus propias maletas.

22 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Se trata de la última tendencia de viajes entre los estadounidenses, para los que la introspección y el examen de conciencia se están convirtiendo en una pasión. Ahora, en lugar de ir de vacaciones a centros turísticos de lujo, los ciudadanos de este país acuden en masa a los monasterios, conventos y abadías del país, con el fin de experimentar _aunque sea por unos días_ una vida más sencilla.

Tom Erickson, fotógrafo y promotor de conciertos de 36 años, de San Francisco, acaba de regresar de sus vacaciones en New Camaldoli Heritage, un monasterio de monjes benedictinos ubicado en la cima de una montaña en Big Sur, California. Erickson pagó un donativo de US$50 por noche por su estancia. El año pasado fui a Hawai, donde me quedé en un hotel por US$400 la noche, bebí los vinos más finos y comí el mejor sushi. Era tan alienante... , dice Erickson. Este año he practicado la pobreza y la castidad con los monjes, algo verdaderamente radical.

Vivimos en una época donde la gente busca desesperadamente un significado a sus vidas , explica Marlee Turner, dueña de Northern Pines, un centro seglar en los bosques de Raymond, Maine, que sigue esa tendencia. El centro, concebido como centro de adelgazamiento, se reinventó hace poco como centro de retiro espiritual, con clases de yoga y meditación. Los huéspedes tienen que hacer frente a temperaturas bajo cero y montañas de nieve para quedarse en cabañas por US$40 la noche.

Estos lugares se han vuelto tan populares que Weston Priory, por ejemplo, un convento de frailes benedictinos en Weston, Vermont, ya está lleno para los próximos seis meses. El convento tiene espacio para 30 huéspedes y cada cuarto tiene su cocina. Los huéspedes deben llevar su propia comida y pagan lo que quieran. En New Camaldoli Heritage, los huéspedes comparten una cocina y el menú, que es vegetariano, consiste en cereales, pan, manteca, mermelada, sopa de legumbres y ensaladas.

Para que su estancia sea una bendición para todos, le pedimos que guarde silencio en los cuartos, la cocina y los alrededores , dice un folleto en la habitación. Si necesita hablar, baje a la colina a dar un paseo . Pero un letrero grande en la cocina advierte que hay gatos monteses en el área, lo que podría hacerle cambiar de parecer.

Parte de la atracción de visitar un monasterio es la oportunidad de pasar tiempo con los monjes. La gente los considera exóticos, o hasta un poco locos, por hacer votos de pobreza, castidad y obediencia.

_ Por Patricia Bellew Gray

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