BABEL COMPUTADORIZADO

BABEL COMPUTADORIZADO

Se imagina lo que pasaría si usted sólo pudiera llamar por teléfono a aquellas personas que tienen un aparato telefónico de la misma marca que el suyo? Pues esta situación, hipotética, es una realidad en el mundo de los computadores.

12 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

En una oficina se puede tener un microcomputador Macintosh, uno portátil Osborne, un supermicrocomputador IBM, y un minicomputador Wang. En todos ellos se puede hacer una carta en forma eficiente y elegante. Pero una vez hecha en uno de ellos, no se puede ver, modificar o imprimir en ninguno de los otros.

Puede suceder que el tamaño del diskette o la forma en que el computador graba la información sean diferentes. También que los programas básicos que hacen funcionar las máquinas (sistema operativo) o los de procesamiento de palabra que emplean sean distintos. Esto lleva a que los computadores casi sólo puedan comunicarse con los de su misma marca, es decir, trabajar en un ambiente cerrado .

En los grandes computadores usados por grandes empresas, la situación es idéntica. Desarrollar el programa de computador para producir los recibos de cobro del teléfono, la luz o el agua en cualquier ciudad y controlar su pago puede tomar años completos y costar un par de centenares de millones de pesos.

Esos programas han sido desarrollados para funcionar en computadores de la misma marca de aquel en el que se hicieron. Así, cuando la empresa de servicios públicos quiere comprar un nuevo computador, porque cree que el que tiene es obsoleto, debe comprárselo al mismo fabricante, o volver a desarrollar los programas sobre el computador de la nueva marca. Pero a veces ninguna de las dos alternativas es conveniente ni económica.

El movimiento hacia la estandarización en los computadores es conocido con el nombre de Sistemas Abiertos. Un sistema abierto es aquel que tiene una especificación disponible para la industria. Así cualquier compañía puede construir productos basados en ella con la garantía de que van ser compatibles con los de otros fabricantes.

El hecho de que un sistema sea cerrado o abierto dice Carlos Ardila, director del X Salón de Informática, certamen académico de Compuexpo que discute estos problemas obedece más a factores comerciales y políticos que técnicos. Los sistemas cerrados pertenecen a un solo proveedor que ha hecho grandes inversiones en ellos y, en general, no está dispuesto a permitir que otros fabricantes saquen provecho de sus desarrollos y le compitan .

Pero en todo el mundo, los sistemas abiertos han tomado fuerza y grandes fabricantes se han acogido a ellos. En Colombia se están utilizando masivamente. Posiblemente la mejor prueba es la creación de la red pública de transmisión de datos (Coldapaq). Esta consiste en una infraestructura similar a la red telefónica, pero especializada en transmisión de datos. A través de ella se pueden comunicar computadores de distintos fabricantes.

Si se quisiera cuantificar la importancia de los sistemas abiertos en Colombia, Ardila dice: Desde el punto de vista del número de terminales (pantallas) existentes, ellos corresponden al cuarenta por ciento, mientras que los cerrados son el sesenta. Es posible que esas cifras se inviertan en los próximos cinco años .

Pero el cambio hacia los sistemas abiertos tiene muchas implicaciones. La inversión en equipos y programas con sistemas cerrados es enorme. Los computadores y programas existentes no pueden ser sacados de operación súbitamente .

La transición puede ser gradual, a través de nuevas formas de comunicación entre computadores que permitan obtener sistemas combinados.

A pesar de que una máquina tenga su sistema interno cerrado dice Ardila puede utilizar un sistema de comunicaciones abierto, que permita interoperar con otros sistemas cerrados, intercambiando información y cooperando entre sí en la ejecución de una tarea .

En la medida en que los programas de computador puedan ser utilizados sobre máquinas de múltiples fabricantes, las posibilidades de elección para el usuario aumentan y, por consiguiente, la competencia entre ellos, con la baja de precios correspondiente.

Pero también hay defensores de los sistemas cerrados. Algunos afirman que existen campos en los que los sistemas abiertos no han sido totalmente probados. Por ejemplo, los sistemas bancarios en línea, en los que hay un volumen elevado de transacciones, o en los sistemas de reservas para aerolíneas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.