EL AJUSTE SALVÓ A BRASIL DE LA CRISIS

EL AJUSTE SALVÓ A BRASIL DE LA CRISIS

La crisis bursátil del sudeste asiático provocó un gran susto en Brasil, que llegó a temer el fin de un ciclo de tres años de estabilidad económica, pero la rápida reacción de su Gobierno garantizó la continuidad de un millonario flujo de inversiones extranjeras.

17 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

A la semana de que la crisis de octubre pasado provocara una fuga de 8.300 millones de dólares en inversiones extranjeras -el 13 por ciento de las reservas internacionales que tenía el país-, Brasilia duplicó sus tasas de interés y anunció un programa riguroso de ajuste fiscal.

El ajuste, que le permitirá al Estado ahorrar unos 20.000 millones de reales (18.000 millones de dólares) en 1998, fue bien recibido por el mercado financiero internacional y garantizó la continuidad de un flujo de capitales que ya convirtió a Brasil, entre las economías emergentes, en el segundo destino de los inversores extranjeros después de China.

Por eso, aunque la crisis provocó pérdidas millonarias en las bolsas de valores de Sao Paulo y de Río de Janeiro e hizo tambalear la imagen del país ante el mercado internacional, el ajuste abrió el camino a un año en que las inversiones extranjeras directas y los ingresos por la venta de estatales alcanzarán niveles récord.

Gracias a Dios la crisis se produjo en el momento adecuado , aseguró el vocero del Gobierno en la Cámara Baja, diputado Aecio Neves, al explicar las razones que llevaron al Congreso a aprobar en tiempo récord todas las medidas de ajuste fiscal propuestas por el Ejecutivo para hacer frente a la crisis bursátil.

En realidad, las medidas venían siendo estudiadas desde enero de 1995, cuando asumió el presidente Fernando Henrique Cardoso y su equipo económico alertó sobre la necesidad de ajustes al Plan Real, pero no habían sido propuestas porque el Gobierno no tenía apoyo suficiente en el Congreso para aprobarlas.

La crisis, según Neves, facilitó la aprobación de las medidas que el Gobierno consideraba necesarias desde hacía más de dos años para garantizar la estabilidad económica lograda por el Plan Real, en vigor desde julio de 1994 y que redujo la inflación del 46,12 por ciento mensual en junio de ese año a tasas menores al uno.

El ajuste garantizó el camino para la continuidad del flujo de capitales y permitirá a Brasil cerrar este año con mas de 17.000 millones de dólares de inversiones extranjeras directas.

El volumen de inversiones directas (productivas) en 1997 es muy superior al de 1996, cuando los extranjeros ingresaron al país 9.800 millones de dólares, y cuatro veces mas que en 1995, cuando recibió 3.900 millones de dólares.

Además, el Gobierno aspira a recibir unos 20.000 millones de dólares en 1998, anunció esta semana el director de Política Monetaria del Banco Central (BC, emisor) de Brasil, Francisco López.

Según un informe de la firma Simonsen & Asociados, de 100 empresas consultadas después de la crisis bursátil, 85 revelaron que pretenden confirmar sus inversiones en Brasil para 1998 y que suman 20.000 millones de dólares (entre capitales nacionales y extranjeros).

La mayoría de esas inversiones serán para el sector automotor gracias al programa de incentivos fiscales anunciado en 1996 por el Gobierno, y que ya atrajo, según los anuncios de las montadoras y de las fabricantes de piezas y repuestos, un total de 17.000 millones de dólares entre 1997 y 1999.

Otro importante destino de las inversiones foráneas directas es el programa de privatización de empresas estatales que, en 1997 y pese a la crisis, le rindió a Brasil recursos por más de 18.600 millones de dólares, según un balance hecho esta semana por el ministro de Planificación, Antonio Kandir.

El valor que el Gobierno recibió este año por su programa de privatización de empresas estatales es un 35 por ciento superior al que recaudó con las ventas de estatales en los últimos seis años, entre 1991, cuando se inició el programa, y 1996.

Los 18.600 millones de dólares recibidos en los primeros once meses de 1997, además, superan en más de cuatro veces los 4.100 millones de dólares que el programa de privatizaciones dejó en 1996, y son una cifra récord comparada a los mil millones de dólares de 1995.

Según Kandir, pese a la crisis bursátil global, las privatizaciones podrán rendirle al país unos 32.000 millones de dólares en 1998 y 22.000 millones en 1999.

Los 54.000 millones de dólares que Brasil espera recibir en el próximo bienio por su programa de privatizaciones provendrán de la venta del gigantesco sistema estatal de telecomunicaciones, de las principales generadoras de energía y de la de empresas regionales como el Banco del Estado de Sao Paulo (Banespa).

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