BUEN VIAJE Y FELIZ NAVIDAD

BUEN VIAJE Y FELIZ NAVIDAD

La imagen ya se ha vuelto tradicional para quienes se han visto obligados a pasar más de un fin de año en Bogotá: las calles vacías, los andenes desocupados y el sol resplandeciente. La capital del país pierde por un par de semanas su esencia de caos y congestión. Se vuelve una ciudad tranquila, fluida, incluso se puede decir que ordenada.

17 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

A pesar de esa apariencia la ciudad no pierde sus congestiones, éstas continúan sólo que las traslada. Sí, éstas están en sitios como el Terminal de Transportes, en donde se dan cita todos aquellos que quieren salir.

Así viene sucediendo hace trece años cuando se inauguró el Terminal. Es lo mismo cada diciembre: los primeros en irse son los universitarios, ellos viajan de noche y en grupo por que sus recorridos son largos.

A partir del ocho de diciembre, y antes en las épocas de prosperidad económica, al Terminal llegan las familias. Viajes cortos, a tierra caliente. A sitios que sólo se encuentran a una o a dos horas de camino.

Pero esa no es la verdadera Navidad. Esa llega después del 18 de diciembre. Los que parten por esa fecha tienen más afán en llegar; ellos hacen trayectos largos con la ilusión de compartir la Noche Buena con los suyos, no importa si para lograrlo tienen que viajar toda la noche.

Diciembre se agota y en el naciente enero los viajeros tienen otros rumbos, el sur. Una de las rutas más solicitadas a principio de año en Expreso Bolivariano, es Ipiales. Allá quieren ir quienes aspiran a cruzar la frontera y desean pasar los primeros días del año con sus familiares en Ecuador.

Pensar en Bogotá vacía es una falacia. La ciudad no se queda quieta, pues mientras los hijos de provincia la abandonan, no son pocos los que llegan a pasar el fin de año en ella. De acuerdo con el gerente del Terminal, Ramón Alvárez, entre 30.000 y 40.000 personas están entrando diariamente a la ciudad en los últimos días del año.

A diferencia de lo que ocurre en otras épocas como Semana Santa o San Pedro, en diciembre el flujo es constante y en ambos sentidos: la gente llega y se va de Bogotá. Las colas frente a los buses siguen durante los primeros diez días de enero. En esa misma semana en la ciudad se niega a recuperar su ritmo.

No en vano esta es la mejor época para los transportadores, ellos esperan diciembre para el desquite. No sólo porque la ocupación de los buses que salen de la ciudad supera el 80 por ciento, sino porque también hay pasajeros para el retorno.

Sí la ocupación decembrina es del 80 por ciento y en los últimos días del año puede oscila entre el 85 y el 120 por ciento. Esas son cifras de bonanza si se tiene en cuenta que el promedio el resto del año anda por el 30 por ciento. En ese orden de cosas no son tantos los buses adicionales que las empresas requieren para cubrir la demanda de fin de año, lo más importante es tenerlos disponibles en los lugares que más los necesitan.

Los preparativos La estrategia es de rutina, es la preparación de todos los detalles para cumplir con la demanda de diciembre. En compañías como Expreso Bolivariano, el proceso se inicia en noviembre con la revisión y ajuste de los automotores para la temporada.

Dicha estrategia se combina con el refuerzo en las oficinas de ventas en cada ciudad, con el fin brindar un buen servicio a los usuarios, y con estrictos controles sobre el consumo de alcohol.

El Terminal de Transportes también monta su estrategia. No en vano allí los aguinaldos no sólo son para los pequeños, sino para los ladrones que aprovechan las congestiones y el cansancio de los viajeros.

Por ello este año, en el Terminal habrá una dependencia del DAS a fin de coordinar los operativos de inteligencia e intentar disminuir los delitos dentro de sus instalaciones. Junto a ellos, habrá un incremento en el número de policías y de guardianes de seguridad, que normalmente están a cargo de la vigilancia de la estación.

En esta oportunidad, en asocio con la Policía de Carreteras, el Terminal tratará que todos sus usuarios lleguen a celebrar la Navidad con los suyos. Antes en los casos en que un bus se varaba y no había manera de ayudar a los viajeros, pues todos los despachos salían con su capacidad máxima. Gracias a la instalación de equipos de comunicación entre las autoridades de tránsito y las empresas, se intentará corregir esta situación.

Otra de los propósitos que se han hecho las autoridades de tránsito es evitar que las empresas abusen de los usuarios y los obliguen a comprar trayectos más largos. Los casos en los viajeros sean obligados a pagar la tarifa a una ciudad más retirada, pueden ser denunciados en las oficinas del Ministerio de Transporte en el Terminal.

Sí irán Todas estas precauciones son necesarias porque el Terminal estará de nuevo lleno. A pesar de que la reducción de las tarifas aéreas han terminado por golpear a los transportadores terrestres: en trayectos como Bogotá-Barranquilla la diferencia entre viajar por tierra y por avión es únicamente del 20 por ciento. También es cierto que la situación económica del país a quienes más golpea es a los sectores más bajos de la población, que son los principales usuarios de la Terminal, pues los demás prefieren ir de paseo en su carro particular.

Pero a pesar de todas estas circunstancias el Terminal estará lleno porque sus usuarios usuales, aquellos que viven en Soacha o en Usaquén, no cogerán la flota en el camino. Preferirán ir hasta el Terminal para asegurar un cupo que lo lleve a pasar Navidad con los suyos.

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