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VUELE A VER PÁJAROS

VUELE A VER PÁJAROS

Por la ventanilla del avión se ve la selva del Amazonas deslizarse bajo la nave. Los árboles parecen millones de protuberancias verdes pegadas unas con otras, tanto, que ese cerrado tejido solo lo desgarran, de vez en cuando, ríos como el Caquetá y el Putumayo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Por la ventanilla del avión se ve la selva del Amazonas deslizarse bajo la nave. Los árboles parecen millones de protuberancias verdes pegadas unas con otras, tanto, que ese cerrado tejido solo lo desgarran, de vez en cuando, ríos como el Caquetá y el Putumayo.

En ese sitio se han registrado más de 700 especies de aves, es decir el 38 por ciento de las 1.865 que hay en Colombia.

El avión se detiene en Leticia, una ciudad de aproximadamente 30.000 habitantes. Un recorrido por el centro lo llevará al Parque Santander, cuyos árboles se convierten por las noches en dormitorio de los periquitos aliblancos (Brotogeris versicolurus).

Pero este no es el destino final. A doce kilómetros de Leticia, y en medio de la selva, está la comunidad indígena huitoto Monilla Amena, donde podrá alojarse en malocas. Duerma bien, porque la levantada del día siguiente es a las cinco de la madrugada. Hay que alistar botas pantaneras de caucho, binoculares y un libro para reconocer los pájaros, como la Guía de Aves de Colombia, de Hilty y Brown.

No se sorprenda si algo muy parecido a un canto, que no es canto sino reclamo, rompe el silencio. Puede ser un cucarachero-mirlo (Campylorhynchus turdinus) que está buscando insectos entre las ramas.

Ojos atentos.

En un árbol, un carpintero cejón (Melanerpes cruentatus) lo puede estar espiando con sus grandes ojos bordeados de amarillo. Después, revise los árboles gigantes, las lianas, las hojas de todos los tamaños, las cortezas, las raíces y los chamizos y claro, el cielo, para estar pendiente de una titira colinegra (Tytira cayana), con su cuerpo blanco y alas y cola negras; o de unos pájaros con forma de arco y flecha tensados, que son los vencejos.

De cualquier forma, la salida no es solo para ver aves. Las trochas tapizadas de hojarasca también están llenas de mariposas, hormigas, libélulas y termitas que en cualquier momento pueden ser blanco fácil del atrapamoscas coronidorado (Griseotyrannus aurantioatrocristatus), migratorio del sur que acecha sus presas desde lo alto de un tronco seco.

Más adelante, en una rama alta se posa, como perdida, una espectacular tangará siete colores (Tangara chilensis), llamada así por sus varios tonos de verde, negro, azul, rojo y violeta.

Como ya el día está adelantado, es difícil ver más pájaros. Así que es bueno dejar esta actividad para otra madrugada.

En la segunda jornada, y al recorrer otro camino, un árbol desnudo es cubierto por varios pájaros, entre ellos, una mielera azul (Dacnis cayana), un buen síntoma de que en los alrededores hay flores con mucho néctar.

Escapada al paraíso.

No se puede dejar esta región sin ir al Parque Nacional Natural Amacayacu. Y mientras disfruta del hermoso paisaje en el viaje de dos horas en lancha por el río Amazonas, puede observar aves como el águila pescadora (Pandion haliaetus), martines pescadores, gaviotas, un cormorán y varias golondrinas.

Una vez allí, el recreo para los ojos continúa con un carpintero amarillo (Celeus flavus) y una colibrí alimentando a sus pichones.

En el centro del río hay una isla, llamada Mocagua, donde verá un pájaro sombrilla o toropisco amazónico (Cephalopterus ornatus), varias loras y gigantescas guacamayas macao (Ara macao). Así como un arhuco (Anhima cornuta) con su cuerno hecho de plumas.

Un pájaro como la cotinga turquesa (Cotinga maynana), de brillante cuerpo azul cremoso y garganta color ciruela, será el encargado de acompañarlo hasta la salida del Parque. Y su imagen, dominando desde un árbol el majestuoso río Amazonas al atardecer, será inolvidable.

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Los nombres comunes de este artículo fueron tomados de la Lista de Chequeo de las Avesde Colombia, de la Sociedad Antioqueña de Ornitología, año 2001.

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