SE GANA TIEMPO AL IMITAR II

SE GANA TIEMPO AL IMITAR II

En el artículo anterior inicié la presentación de lo que fue la experiencia del doctor Luis Alfredo Ramos, ex alcalde de Medellín, por considerar que él inicio unas prácticas en la administración pública de esa ciudad que deberían servir de referencia obligada para las administraciones que se inician en enero.

24 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Partiendo de la creencia de que el Estado se puede manejar como una empresa, definió un norte claro para la ciudad sobre la base de unos principios rectores y la capacitación intensiva de 1.784 personas que estaban en posiciones claves en la administración municipal.

Para cada área crítica se estableció la matriz de fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades a partir de la cual se definieron 30 planes de acción para la ciudad. Como mecanismos de seguimiento y control, el alcalde se reunía semanalmente con 25 funcionarios y trimestralmente se hacía un seguimiento detallado al cumplimiento del plan de gobierno y a los resultados obtenidos.

El énfasis del doctor Ramos al iniciar su gestión, fue lograr que el común de la gente viera con nuevos ojos la situación de Medellín. Su reto era mostrar que era posible gobernar dejando atrás las viejas ideas y prácticas clientelistas que habían caracterizado a gobiernos anteriores. Para ello promovió el gobierno de corte empresarial siguiendo las ideas que había observado en otras ciudades del mundo.

Un gobierno que asumiera riesgos, que integrara y trabajara con el sector privado, orientado al mercadeo de la ciudad, dispuesto a medir sus acciones y a reconocer los logros individuales y de equipo. Como el mismo doctor Ramos lo definiera: a soñar que era factible hacer una acción comprometida desde el sector público de la ciudad. El tenía claro que si las instituciones públicas no funcionan, a las instituciones privadas les queda cada vez más difícil competir. Las dos deben trabajar unidas para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad.

En la reunión del Foro de Presidentes tuve la oportunidad de preguntarle al doctor Ramos cuáles eran las condiciones personales que debería tener un alcalde de una ciudad como Medellín. Su respuesta: estar preparado para manejar simultáneamente diferentes temas en el campo político, social y económico, tener una capacidad de trabajo muy alta, saber comunicarse con la ciudad y entender que el título no hace al líder. Para liderar a una ciudad se requiere ante todo tener corazón y afecto.

Esta última parte de la respuesta me sirve para hacerle una reflexión al doctor Peñalosa y a su nuevo equipo de gobierno. Es muy fácil iniciar el mandato, con el apoyo de una alta votación, dejándose guiar por el ego. Pero es muy difícil lograr movilizar a la ciudad de esa manera. No es suficiente tomar decisiones difíciles y ser un buen técnico o administrador.

El doctor Jaime Castro tomó decisiones difíciles como fue el Estatuto Orgánico y sentó las bases del saneamiento financiero de la ciudad. El doctor Castro no fue reelegido como premio a su labor. Por qué? El mismo lo reconoce, le faltó comunicar y darle sentido y corón a su labor. Contrasta este hecho con la tremenda popularidad del doctor Ramos en Medellín. No fue elegido gobernador porque él no quiso participar. Pero es indudable que puso a vibrar a su gente durante su mandato, además de que cumplió con lo que se comprometió. Será que vale la pena imitar?

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