AL NIÑO DIOS

AL NIÑO DIOS

El espíritu navideño ha invadido a los colombianos de todas las clases y condiciones después de otro año de dificultades, y ya a estas alturas del año nadie quiere saber nada de los problemas futuros de la economía. Es comprensible. Los dirigentes gremiales ya han dicho que la economía colombiana pasó 1997 y muy probablemente el Gobierno, con el Presidente a la cabeza, nos pintará en estos días un panorama color de rosa. La verdad aunque toque cumplir con el papel de aguafiestas es distinta. No sería honesto afirmar que el año que está expirando fue bueno, precisamente porque el Gobierno se encargó de que no lo fuera con la emergencia económica de enero, su caída en mayo, la elevación temporal e infortunada de los aranceles, el engendro de otra reforma tributaria y los múltiples bandazos y cambios en las reglas de juego.

24 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Por fortuna, ha quedado atrás. Y el año que viene, si bien probablemente mejor en términos de crecimiento de la producción tiene simultáneamente el problema y la bendición de ser electoral. Lo primero, porque genera incertidumbre entre los empresarios y tentaciones de gasto y laxitud en un gobierno politiquero y clientelista. Lo segundo, porque abre la expectativa de un cambio, de elegir un gobierno serio y no populista, que restaure la confianza de los inversionistas y nos vuelva a procurar un lugar decente en el escenario internacional.

Quien quiera que sea el presidente que resulte elegido, la realidad de la economía lo avasallará y lo obligará a adoptar, tarde o temprano, acciones drásticas de ajuste fiscal. No es una frase más entre las múltiples que pronuncian los economistas y los observadores de la economía colombiana. La verdad es que en 1997 completaremos cinco años seguidos en los cuales se han registrado déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y en las finanzas del Estado, lo cual nos ha colocado en una posición de dependencia de los ingresos de capital externo para financiarlos, y de vulnerabilidad. De ahí que la pregunta relevante para la política económica futura sea la de si esa situación puede conservarse, sustentarse o prolongarse en los próximos años; si es, como se dice ahora no estoy seguro de que el término sea castizo sostenible .

La respuesta de corto plazo, es decir para el año que se iniciará la semana entrante, es que el asunto es manejable. El Gobierno mantiene cuantiosos recursos invertidos en el exterior, que traerá en el curso del primer semestre para tapar sus huecos, a lo Moreno de Caro . El nuevo gobierno, sin embargo, enfrentará el dilema de si previene por las buenas la crisis que enfrentaría al cerrársele el crédito externo en razón de unos pésimos indicadores fiscales en 1999 o deja, precisamente, que el mercado internacional le ocasione esa crisis y lo obligue a actuar por las malas, en una situación, ahí sí, de emergencia, a la asiática . La respuesta para más allá de 1998, entonces, es que ya se ha incubado una crisis futura, por lo cual lo de hoy, y lo de 1998, no podrá mantenerse a finales del siglo.

No es terrorismo, ni aguafiestismo mío. Qué más se quisiera, en época de festividades, que decir que el porvenir está despejado. Es una opinión que comparte, por ejemplo, el presidente de Anif, Armando Montenegro, quien en el número de esta semana de la revista Semana afirma que 1998 será el último año en que se pueden obtener resultados económicos aceptables sin realizar los ajustes estructurales necesarios y que, si no hay ajustes, a partir de 1999 la economía entrará en crisis .

Ojalá los colombianos tengamos conciencia de que 1998 podría ser otro año pasable, como lo fue 1997 así sea de manera mediocre, pero que 1999 únicamente se salva si elegimos bien en 1998. Por eso, lo mejor que podemos hacer es pedirle al Niño Dios, esta noche, que nos traiga un buen presidente el año que viene. Feliz Navidad.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.