DE CÓMO VENCER LAS FOBIAS

DE CÓMO VENCER LAS FOBIAS

Casi nadie puede asegurar que no ha sentido o siente temores. Antes de que le alteren su vida, trate de dominarlos. Una propuesta.No se deje acomplejar por sus fobias. Como usted, son incontables las personas que también las sufren.

17 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Es más: haga usted mismo la prueba y pregunte, al azar, a su alrededor, a compañeros, amigos, empleados o jefes. Y verá que, si la respuesta es sincera, muy pocos -casi ninguno- se escapa de sentir fobia por algo.

Es más: se podría decir que hay tantos motivos de fobia como seres humanos. A veces, se escuchan las cosas más inverosímiles, y en este campo, cualquier cosa puede ocurrir. Sin embargo, algunas fobias son más frecuentes que otras: animales (ratones, arañas y serpientes, sobre todo), la altura, el encierro o el espacio abierto, el ascensor, el avión, la multitud y los estadios, o la soledad...

En términos generales, las fobias pueden manejarse y cada cual encuentra su propia forma de distraerlas. Pero cuando comienzan a alterar el normal desarrollo de la vida, que limitan sus actividades o que indisponen a la persona y la obligan a desistir de programas específicos, llega el momento de consultar con un sicólogo o un siquiatra y de someterse a un tratamiento.

Para evitar llegar a ese estado mucho más serio, existen técnicas de auto-ayuda que son aconsejadas. Una de ellas, que se expone a continuación, busca que la persona tome conciencia de sus temores y rechazos, que los racionalice y así, aprenda a manejarlos mejor hasta llegar a superarlos.

Muchas veces, no son tanto las fobias en sí las que causan la angustia, sino más bien el miedo al miedo. Para decirlo de otra manera: la especulación que se hace en torno a la fobia. Voy a asistir al concierto en el estadio, pero qué tal si en pleno espectáculo me agarra el pánico y me pongo a gritar o a correr ...

1) Exteriorizar.- Los temores y fobias son reales. No son producto de una desviación, ni usted es una excepción, ni está rozando la locura. Recuerde que, cuando viaja en un avión, casi la mitad de los pasajeros vive situaciones similares a la suya. Y a ellos también les sudan y les tiemblan las manos...

Entonces, el primer paso es exteriorizar. No tema que se burlen de usted ni crea que está haciendo el ridículo. Es normal. No lo asuma como una debilidad, y si así fuera, convénzase de que nadie es infalible. Todos tenemos derecho a fallar en algún momento de nuestras vidas.

En este sentido, hable de sus fobias. Es una forma de exteriorizarlos y de mejor comprenderlos. Muchas veces, cuando se mantienen en silencio, los temores parecen enquistarse y la persona, llevada por su imaginación, especula en torno a ellos y, a un enano, lo convierte en un gigante.

Un detalle: no busque que quien lo escucha le manifieste compasión. De nada le serviría. Más bien que lo comprenda y lo haga aterrizar .

2) Observar.- Sí. Este es el segundo paso: observe a su alrededor y obsérvese a usted mismo. Cuando vea que muchos están en su misma situación, se sentirá algo reconfortado. Además, al mirar a su alrededor, se distraerá y dejará de pensar un poco en usted mismo, y de consentir y cebar sus temores.

Luego, obsérvese. Tome un papel y un lapiz y comience a escribir todo lo que siente antes de vivir o de hacerle frente al objeto o circunstancia de su fobia. Anote por qué esta situación le inspira tanto temor, qué cree que va a suceder. Le sudan las manos, todo le tiembla, siente palpitaciones, presión en el pecho, se toma el pulso para saber si su corazón todavía funciona, siente frío, va al baño varias veces, hasta diarrea le da... Cree que se va a enloquecer, que le va a dar un infarto, que va a salir corriendo, o va a gritar... No escatime detalles.

3) Concientizar.- Cuando haya terminado su confesión, léala nuevamente y tome conciencia de todo cuanto escribió. De hecho, usted se dará cuenta que está tan nervioso que su misma letra cambia. O si consigna todas las sensaciones en su computador portátil, habrá cometido decenas de errores tecleando, confundiendo letras, omitiendo palabras.

4) Analizar.- Una vez que haya repasado lo que escribió, de pronto ya comenzará a sentir algo de alivio. Es, en cierta forma, como un enfrentamiento con el objeto o circunstancia que lo atemoriza. Y mientras más se enfrente, menos sensible se sentirá. Es lo que los sicólogos llaman la técnica de desensibilización.

Y comience a analizar lo que le está sucediendo o lo que acaba de vivir. Digamos, por ejemplo, que el avión ya ha emprendido el vuelo. Reflexione: cómo se siente? Al hacerse conciente de su temor, cree poderlo dominar mejor? O definitivamente, de nada le sirvió y está igual o peor...

5) Hacer un balance.- Por hoy, es suficiente. Guarde sus apuntes y trate de dormir o distraerse o buscar compañía. Haga algo para escaparse de sí mismo.

Pero cuando regrese a casa, o que la situación esté superada, que el ascensor haya abierto sus puertas o que ya no esté en un piso 15, mareado por tanta altura, repase sus apuntes, y haga un balance.

Sí, todo lo que vivió fue real. Pero, existe alguna manera de controlar esos temores? Y conteste esta pregunta pues es muy importante: valió la pena semejante desgaste de energías? En este momento, usted se da cuenta de que ni enloqueció, ni le dio un infarto, ni quedó petrificado, ni gritó ni hizo ningún papel ridículo. Al aclarar todos estos aspectos, comprobarlos y aceptarlos, usted estará comenzando a perderle miedo al miedo.

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