HECTOR ALARCON

Su vida privada fue absorbida por el personaje que lo hizo famoso: El Profesor Yarumo . A veces, ni él mismo sabe quién es Héctor Alarcón. Parte de esa fama la tiene almacenada en una bodega de su residencia, donde guarda todos los regalos que le hacen en pueblos y veredas. En una repisa, en cambio, tiene muñecos de Ráquira, figuras de Nariño y piedras de San Agustín.

12 de agosto 1990 , 12:00 a. m.

La popularidad es su principal problema. No precisamente porque ella lo haya obligado dejarse el bigote. O porque reciba unas 500 cartas semanales pidiéndole asesoría agraria. O porque le tenga miedo a esos perros que también salen a su encuentro cada vez que llega a una vereda.

Claro que cuando se quita el sombrero, alcanza a pasar desapercibido. Y esos son los únicos ratos que le quedan libres para compartir con familiares y amigos. Pero ahora los está dedicando a escribir las aventuras de Héctor Alarcón.

Su casa paterna fue el Centro de Investigaciones, Cenicafé, en Chinchiná (Caldas). Allí, entre el café de ese centro, nació hace 47 años. Allí, se crió y cursó la primaria.

Su padre, un ingeniero agrónomo de la Federación de Cafeteros, lo inclinó por esa profesión. Por eso se fue a Medellín, donde terminó la carrera en la Universidad Nacional. Allá se enamoró de una antioqueña, María Helena Ospina, quien hoy es su esposa y con quien tiene una pareja de hijos.

Pese a ser agrónomo de nacimiento, su cuento ha sido el de la comunicación rural. En la escuela de Cenicafé hizo los primeros ensayos con un periódico escolar. Luego hizo varios cursos sobre información. Uno de ellos en Estados Unidos. Fundó la revista agropecuaria Agrotemas.

En los altos mandos también se ensayó como comunicador. Fue jefe de prensa del Inderena y el ministerio de Agricultura. Sinembargo, en la Federación de Cafeteros, donde trabaja desde hace 17 años, ha alcanzado su máximo prestigio como informador rural.

Al cumplirse este mes los primeros cinco años de El Profesor Yarumo , Héctor Alarcón contabiliza 70.000 kilómetros recorridos en carro, a pie, a caballo, en lancha o en canoa, representando a este personaje de la televisión.

Sus mensajes van siempre dirigidos hacia la protección ambiental. No en vano, en Bogotá vive en el barrio Bosque Calderón.

El papel como Profesor Yarumo es en buena parte un reflejo de su personalidad; tímido, serio, sencillo y de buen genio. Amigo del sancocho de gallina y de la bandeja paisa, y de buscar en las tiendas aguadepanela o cerveza.

Sinembargo, en otras cosas no coinciden. Héctor Alarcón es corto de apetito, prefiere el coctel de camarones, fuma y bebe de vez en cuando.

Los ratos libres los dedica a dormir, ver televisión, escribir poemas y cuentos, y a leer revistas y periódicos. También escucha música de carrilera, y de Silva y Villalba y Jorge Villamil.

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