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LILIANA...UNA HISTORIA DE AMOR CON UN FINAL TRISTE

LILIANA...UNA HISTORIA DE AMOR CON UN FINAL TRISTE

La de Liliana es una historia de esas en las que nadie deja de creer. La triste historia de una barranquillera de estrato popular y apenas 16 años, que conmovió con su dolor a las personas sensibles de Colombia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Ella desarrolló durante meses una trama para mantener a su lado al amor de su vida: Alejandro, un chico del que se enamoró mientras bailaban champeta en una de las fiestas del barrio Nueva Colombia, al suroccidente de Barranquilla. Fingió un embarazo, pues creía que un hijo le daría la oportunidad de lograr que él formalizara con ella el hogar que soñaba.

Pero la personalidad desequilibrada de Liliana Cáceres Herrera y su baja tolerancia a la frustración, de acuerdo con la siquiatra Mónica Avendaño, que la está atendiendo, la condujo a crear la historia macondiana del embarazo múltiple.

Con el pasar de los días, el trastorno conversivo de la joven se manifestaba con más fuerza. En las madrugadas se quejaba de dolores en el vientre y su suegra, con quien convivía en la humilde vivienda, Georgina Altahona, le daba recomendaciones. En las noches decía que no podía dormir en su cama, y su marido, Alejandro Ferrans, la ayudaba a acomodarse en una mecedora.

Todo hacía pensar que Liliana estaba embarazada, e incluso la actitud renuente que asumió cuando su compañero la iba a ver o a tocar el vientre, había sido considerada como normal por la familia, ya que la joven sostenía que eso era perjudicial para la salud de los niños, según lo que le habían dicho algunas comadronas del barrio.

Pero lo que había comenzado como una travesura de una joven por mantener a su lado al hombre a quien amaba, tomó dimensiones mayores cuando su juego fue conocido por la opinión pública nacional e internacional, a través de los medios de comunicación.

Bastaron 30 horas, a partir del momento en que la prensa divulgó su fantasiosa historia, para que quedara al descubierto, pues Liliana no pudo sostener su mentira ante los médicos del Hospital Universitario de Barranquilla, que un día antes, el viernes 28 de noviembre, la habían trasladado hasta el centro asistencial para prestarle la debida atención.

Los hijos amarran Al analizar lo sucedido con Liliana Cáceres, la siquiatra Avendaño dijo que si bien el caso de la joven tiene que ser analizado desde lo sicológico, también hay que tratarlo desde el punto de vista sociológico.

Sobre esto último, la especialista señaló que aún persiste en la sociedad colombiana el patrón cultural de amarrar la pareja con los hijos.

Si la pareja no es capaz de permanecer unida por razones que no son propiedad del amor, un hijo sólo servirá para atar, que es algo distinto a unir. En la unión está implícita la libertad y atar significa esclavitud, tedio y obligación , afirmó.

La siquiatra aseveró que ojalá este caso permita reflexionar sobre la necesidad de destruir una de las creencias más dañinas que hay en la cultura, labor que le corresponde al Estado y los medios de comunicación.

Fue a consulta externa Quizá la historia de Liliana hubiese llegado a otro fin, pero un hecho muy parecido ocurrido en otras latitudes cambió el curso de aquella: el nacimiento de los séxtuples en Iowa (Estados Unidos). En efecto, la suegra de la joven, Georgina Altahona, quería comprobar por sus propios medios que Liliana también iba a parir varias criaturas, pues había quedado muy impresionada con la noticia internacional.

Así que el 21 de noviembre pasado, Liliana solicitó una consulta externa al Hospital Universitario de Barranquilla. El médico Jaime Rodríguez la recibió y cuando se disponía a hacerle el correspondiente chequeo, esta se resistió, por lo que el galeno le dio una orden para realizarse una ecografía.

Seis días después, el pasado viernes 28 de noviembre, un medio local de la ciudad daba la primicia del embarazo múltiple y ese mismo día fue remitida al Hospital Universitario.

La prensa local y nacional asedió a la joven, a la suegra y a su compañero, quienes una y otra vez contaban la historia, y buscaban el respaldo científico del hecho, entrevistando al director del Hospital Universitario, Miguel Patiño Diazgranado, y a los médicos.

Médicos engañados Si bien los especialistas sostenían ante la prensa que aún faltaba por realizar la ecografía para conocer si habían más criaturas en el vientre de la madre y que sólo conocían de la existencia de aquellos por lo que esta afirmaba, resaltaban el buen estado de salud de la embarazada .

En horas de la tarde de ese mismo viernes, el centro asistencial más importante del departamento emitió un comunicado público en el que señala que para salvaguardar la vida y los derechos de la usuaria Liliana Cáceres H. y de los niños por nacer se habían suspendido terminantemente las visitas.

Además, el director del Hospital, le dijo a la prensa que la unidad de neonatología con todo su cuerpo de pediatra, las incubadoras, los respiradores, y todos los equipos que se requieren tanto en quirófano como en la sala de neonato se encuentran listos desde esta mañana y estamos simplemente esperando. La conducta aquí es esperar que el embarazo siga progresando para que los niños tomen más pesos y se puedan desarrollar mucho mejor... .

Por su parte, el médico Rodríguez afirmó que la salud de ella es muy bueno, pero sobre la de las criaturas, aún no podemos hablar hasta cuando se hagan los estudios completos .

Al ser interrogado sobre qué tratamiento se le estaba adelantando a Liliana, el médico indicó que se le está haciendo el tratamiento de acuerdo al caso para la maduración pulmonar de los niños y mantenerla estable .

Hay que resaltar que los especialistas en ningún momento reconocieron oficialmente la posibilidad de un engaño y argumentaban que si la joven se resistía a los exámenes, ello era normal por la situación novedosa y difícil en que se encontraba.

Al día siguiente Con el transcurrir de las horas y con base en la observación clínica de la joven , las dudas de un embarazo ficticio se afianzaban en el equipo interdisciplinario, más cuando Liliana no presentaba suficientes argumentos para negarse a los exámenes ecográficos.

En la noche y con carácter urgente, el gerente del Hospital, Miguel Patiño, convocó a un consejo médico, que tomó la determinación de llevar a la paciente a un centro radiológico privado.

En la mañana del sábado, Liliana Cáceres fue trasladada al centro acordado. Ante la actitud renuente de la joven, pese a cuatro horas de insistencia, y tras un breve forcejeo, la menor se vio obligada a levantar su bata.

Nadie daba crédito a lo que veía: Liliana tenía sobre su abdomen y debidamente sostenido con faja, varias sábanas y ropa de la suegra y de ella, que los familiares habían dado por perdidas.

La decepción de todos fue inmensa, especialmente para la suegra de Liliana, quien añoraba el momento de ver a sus seis pequeños nietos correr y jugar por la casa, un sueño que no se hará realidad.

Liliana llora hoy más que todos. En un mismo instante se derrumbaron sus sueños de vivir con Alejandro y darle todos los hijos que creía haber concebido. Esa es la vida. Dura... Incomprensible...

La perdono: Alejandro Alejandro Ferrans, el chico a quien se le atribuía la paternidad de los supuestos sixtillizos de Liliana Cáceres, dijo ayer que la perdona porque está mal de la cabeza .

El joven que apenas se está recuperando del engaño en el que lo mantuvo Blancanieves durante seis meses, reconoció que la quería muy poco y que se vio obligado a recibirla en su casa porque los familiares de esta, así se lo solicitaron.

Al relatar cómo Liliana sostenía la farsa, dijo que su mujer afirmaba con naturalidad que iba al hospital, y luego se presentaba a la casa con recetas médicas y una tarjeta de control con la fecha de la próxima consulta.

Sobre el comportamiento de Liliana, el supuesto padre indicó que este era normal , aunque reconoció que no se dejaba tocar ni ver la barriga de nadie. Aquí llegamos a la conclusión que ella no se quitaba los trapos para bañarse, sino que se lavaba sus genitales y el cabello .

Y agregó: Ella hacía los oficios de la casa sin ningún problema, pero después los suspendió porque la barriga estaba muy grande y cuando yo la iba a tocar no se dejaba porque decía que le dolía, que no era bueno .

Al preguntarle cómo continuarán las relaciones con la menor de 16 años, Macho man como era apodado en el barrio, dijo que esto ya se terminó. Ahora, los familiares que busquen que van a hacer con ella y vean para dónde la trasladarán .

El chico que en un comienzo dijo estar desempleado, pero que después se supo que trabaja de manera ocasional en una empresa embotelladora de la ciudad, dijo que sólo se hará presente en el Centro de Atención y Rehabilitación Integral (CARI)-antes Hospital Mental- donde Liliana se encuentra recluidas, si así se lo piden los siquiatras que la atienden.

Al hablar sobre cómo era Liliana en la intimidad, Alejandro sostuvo que él nunca la forzó a nada porque aceptaba lo que ella le pedía. La verdad es que no sentía curiosidad de tocarla, yo solamente dejaba que el tiempo pasara .

Alejandro enfatizó que tratará de olvidar lo que le pasó con la joven. la vida sigue , dijo y agradeció los gestos de solidaridad que recibió del gobernador del Atlántico, Nelson Polo Hernández, quien le ofreció empleo, y de los medios de comunicación, que iniciaron una campaña para ayudarlo económicamente.

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