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ESLABÓN PERDIDO DE LA NOVELA EN SANTANDER

ESLABÓN PERDIDO DE LA NOVELA EN SANTANDER

Un tesoro literario que estuvo perdido por más de 100 años, oculto bajo el polvo y el olvido, disfrazado tras índices confusos y cubiertas enmohecidas, ha sido recuperado para el público colombiano gracias al libro Novelas santandereanas del siglo XIX, publicado por la Editorial UNAB.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Un tesoro literario que estuvo perdido por más de 100 años, oculto bajo el polvo y el olvido, disfrazado tras índices confusos y cubiertas enmohecidas, ha sido recuperado para el público colombiano gracias al libro Novelas santandereanas del siglo XIX, publicado por la Editorial UNAB.

Una investigación realizada por la Fundación Arte y Ciencia, de Bucaramanga, concluyó con la publicación de una compilación de 414 páginas que incluye las obras Una tarde de verano y Resignación, de Daniel Mantilla Orbegozo; El gamonal, de Nepomuceno J. Navarro; Paulina o los dos plebeyos, de Nepomuceno Serrano; y Escenas de nuestra vida, de Pomiana Camacho de Figueredo.

El que acaba de salir a la venta es el primero de dos volúmenes que recogerán once de las doce novelas que se sabe fueron escritas por santandereanos entre los años 1800 y 1891, hallazgo que rompe el mito de que en Santander no hubo literatura antes del siglo XX. Falta por encontrar Fragmentos de la Vida de Ester, de Constancio Francio Vargas, publicada en periódicos de la época.

Los investigadores, Gonzalo España y Mario Palencia Silva, acudieron a bibliografías especializadas en las que se mencionaban los títulos de las novelas, que luego buscaron en bibliotecas y bases de datos de la región y, finalmente, en Bogotá.

Once novelas.

España, escritor e historiador, explicó: "Nos gastamos un año encontrando las once novelas. Sólo una fue hallada en Santander; algunas estaban en colecciones particulares, incluso una apareció microfilmada en la Biblioteca Nacional".

Agrega el escritor que las obras corresponden a una forma muy regional de costumbrismo, influenciada por el realismo francés. "Esto demuestra que sí teníamos raíces literarias, que nuestros autores bebieron ya desde esa época en fuentes culturales ajenas a la región. De hecho, el primer novelista santandereano, Daniel Mantilla Orbegozo, escribió y publicó sus obras en París, siete años antes de la María de Isaacs. Sus textos constituyen las primeras novelas epistolares en Colombia, hasta donde conocemos, allí comenzó lo que hoy se conoce como novela psicológica".

Rymel Serrano, coordinador de la Editorial UNAB, dice que esta clase de literatura representa un "valiosísimo hallazgo", debido al considerable aporte que le hizo a la conformación de la cultura regional. "Es importante, porque los novelistas de la época eran pedagogos, pensadores, que marcaron las tendencias de la cultura santandereana, liberal en lo político y conservadora en lo moral".

Dos mil copias de las Novelas Santandereanas del Siglo XIX se están distribuyendo en librerías de Bucaramanga, Bogotá y Medellín, como una muestra de que estas breñas de Santander también han sido fértiles para las letras.

FOTO.

Luego de un trabajo muy serio de investigación, se consiguió rescatar el origen de las letras santandereanas en este libro.

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