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ROJOS HASTA LA CÉDULA

ROJOS HASTA LA CÉDULA

Juan Pablo Vélez estaba feliz. A las 12 del día de ayer mostraba como un tesoro las dos boletas para ingresar el próximo domingo al Atanasio Girardot y ser testigo del que puede ser el primer paso del anhelado campeonato de su Poderoso .

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de diciembre 2001 , 12:00 a. m.

Juan Pablo Vélez estaba feliz. A las 12 del día de ayer mostraba como un tesoro las dos boletas para ingresar el próximo domingo al Atanasio Girardot y ser testigo del que puede ser el primer paso del anhelado campeonato de su Poderoso .

No le importó hacer fila desde minutos después de terminado el partido, en el que Independiente Medellín venció al Cortuluá 3-0. No le importaron el frío ni la lluvia. A sus 22 años lo único que desea es ver campeón al cuadro de sus amores y cumplir un sueño que empezó a los 4 años cuando su tío Nicolás lo llevó por primera vez a la cancha.

Llevamos 44 años esperando para dar la vuelta. Lo merecemos. No somos moda ni nos hicimos hinchas por ganar un campeonato, como los de Nacional , decía Vélez mientras partía hacia su casa para dormir y darles descanso a sus ojos que estaban tan rojos como su camiseta.

Miles de seguidores se han agolpado en el Atanasio para adquirir el tiquete que les dé la posibilidad de ver la final del campeonato y curarse de esa enfermedad que para ellos significa ser hinchas del Medellín.

Una enfermedad que no tiene términos medios. Una pasión que ha sido alimentada durante años de sufrimiento, decepciones, frustraciones y burlas de los hinchas del rival de plaza.

En 1993 fuimos campeones por cinco minutos y al final el Junior nos quitó la dicha. Este domingo le ganamos al América y vamos el miércoles a sacar un resultado a Cali. Donde el Medallo gane terminamos el año en un carnaval , afirmaba Gustavo Adolfo Berrío, un vendedor ambulante que, con tres amigos, despachaba los restos de media de aguardiente en las afueras del estadio.

La hinchada del Medellín es pasión vestida de rojo y de azul. Un amor tan grande que llevó a un puñado de invidentes a conformar la barra Nueva Visión e ir cada domingo a sentir, desde la tribuna oriental, los goles de su equipo. Una pasión que motivó a poner en su cédula las siglas D.I.M. a Caretorta Palacio, uno de los hinchas más emblemáticos del equipo.

Ese fervor es el que hace que hinchas como Ramiro Arboleda, a sus 60 años, vaya al estadio acompañado de Mauricio, su hijo de 22, quien se cansó de escuchar las historias de las tardes épicas del Medellín de José Manuel El Charro Moreno, Omar Oreste Corbatta y de los campeonatos del 55 y el 57.

Mauricio quiere, como miles de hinchas más, dar la vuelta. Que dentro de algunos años él les cuente a sus hijos sobre el equipo de Juan José Peláez. Ese técnico que en dos temporadas cambió la mentalidad de los jugadores y de la hinchada. El próximo domingo Juan Pablo, Gustavo Adolfo, los invidentes, Caretorta , Ramiro, Mauricio, El Charro Moreno y Corbatta esperan que la paciencia no sea eterna.

PODEROSAS CIFRAS.

El Deportivo Independiente Medellín siguió invicto en su plaza y se ratificó como el equipo más taquillero del país. En 25 partidos ha recaudado 3.400 673.000 pesos y han acudido al estadio Atanasio Girardot 627.470 aficionados, para un promedio por partido de 25.098 por partido.

La actual Junta Directiva recibió el equipo con un déficit de 5.900 000.000 de pesos y la deuda fue rebajada este año a 2.800 000.000 de pesos. La venta de Elkin Murillo al Deportivo Cali ayudó a mejorar la situación económica del club, que hoy tiene el equipo con un promedio de edad más bajo (22 años).

AMANECIERON CELEBRANDO.

Una vez terminado el partido del pasado miércoles, las hinchada roja se fundió en una fiesta que se prolongó hasta la madrugada de ayer en los alrededores del Atanasio Girardot. La Administración Municipal instaló un escenario en los parqueaderos de la unidad deportiva, y presentó una orquesta para animar a los 52 mil hinchas que llenaron el estadio.

La alegría de los aficionados llegó a su punto máximo una hora después de terminado el partido, cuando el plantel salió en el bus hacía la concentración en el hotel Poblado Plaza. Los hinchas formaron un tumulto que impidió el avance del automotor e inclusive algunos se subieron en el techo y desde ahí entonaron cánticos de apoyo al cuadro rojo.

Con música, licor y algo de pólvora los hinchas del Medellín celebraron el triunfo de su equipo. Según la Alcaldía de Medellín no se presentaron alteraciones del orden público ni hechos para lamentar.

FOTO.

Padre e hijo: Ramiro, de 66 años, y Mauricio Arbeláez, de 22 años, comparten la pasión por el DIM. Ayer compraron la boleta para el juego del domingo.

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