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SIN BARRERAS... Y SIN FUTURO

SIN BARRERAS... Y SIN FUTURO

El Presidente Clinton, a quien las cosas le van mejor afuera que en casa, tenía sobradas razones este último sábado sobradas razonas este última sábado para estar exultante: la organización Mundial de Comercio, OMC, bajo la batuta de su país, había logrado un acuerdo para liberalizar los servicios financieros, banca y seguros, a partir de 1999.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

desde que asumí la presidencia -declaró- estuve comprometido en derribar las barreras que han impedido la expansión de bienes y servicios . Estados Unidos ha logrado consolidar su economía en estos años convirtiéndose en el líder, de lejos, de este tipo de exportaciones. Lo siguen la Unión Europea y Japón.

El Pacto, calificado de histórico por el director general de la OMC, Renato Ruggiero, coloca a estos multimillonarios sectores -los de más ráído crecimiento mundial- bajolas reglas de esta organización, la más joven de las de Naciones Unidas. Esto significa que los países que en el futuro no cumplan los pactos de mercados abiertos, podrían ser penalizados.

Para la misma OMC, esta liberalización compromete un volumen de 18 mil billones de dólares en valores de seguros, 10 mil billones de dólares en valores bursátiles, 38 mil billones de dólares en préstamos bancarios y 2.5 mil billones de dólares en primas de seguros; algo así como el noventa y cinco por ciento de todos estos mercados.

Según la agencia de noticias, AFP, los objetivos fundamentales de este acuerdo son la apertura de los mercados financieros, la concesión de trato no discriminatorio a las empresas extranjeras, la eliminación de las restricciones para las operaciones internacionales y la posibilidad de obtener participación mayoritaria en empresas, en otros mercados. 102 países se comprometieron a abrir sus mercados, de los cuales once latinoamericanos presentaron desde ya sus ofertas de liberalización: Bolivia, Chile, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Perú, Venezuela y Uruguay.

En este nuevo marco el libre tránsito de capitales será mucho más expedito.Las empresas financieras se multiplicarán y aumentarán operaciones a lo largo y ancho del globo, como ya lo están haciendo en la Unión Europea y en los Estados Unidos. La banca internacional podrá ofrecer sus servicios transfronteras en forma instantánea y simultánea.

Así, un banco hipotecario inglés podrá vender sus programas a los argentinos o a los mexicanos y una compañía brasileña podrá vender sus seguros de vida a los venezolanos o a los guatelmatecos. O viceversa. Habrá, asimismo, un mercado unitario de capitales y las corredurías bursátiles, podrán operar en las capitales mundiales que tengan a bien. Los procesos de capitalización estarán a la orden del día y las empresas de cualquier país podrán vender y comprar acciones, escogiendo a los inversionistas en cualquier lugar del mundo. los procesos financieros se unificarán, tanto para los servicios bancarios, como para las tarjetas de crédito. Se requerirá, entonces, de una mayor audacia y agresividad, par lograr una mejor y más eficiente intermediación, a fin de responder a unas necesidades usuarias que se dispararán en forma exponencial. Y como telón de fondo, para evitar nuevas crisis asiáticas, el mundo deberá aprender definitivamente a administrar los riesgos cambiarios.

A algunos analistas este panorama les produce desazón. Por ello la mayoría de los países en desarrollo estuvieron reticentes por largo tiempo a dar este paso, por el temor de ser arrollados por los industrializados. Colombia batalló hasta última hora para lograr ventajas competitivas y cláusulas de salvaguarda.

Y no era para menos. Desde el punto de vista operacional es claro que nuestros sistemas financiero y bancario tendrán que reestructurarse, por haber sido hasta el presente poco imaginativos e innovadores y claramente ineficientes, sobre todo en términos de productividad y competitividad, no solo en el ámbito interno sino en el foráneo.

Por ello preocupa la falta de preparación colombiana para desenvolvernos en estos nuevos escenarios. La debilidad estructural de su sistema financiero, lo tecnológicamente arcaico de su manejo bancario y sus altas tasas de interés, así como cierta falta de agilidad de la industria aseguradora, obligarán a repensar procesos y rediseñar mecanismos y productos, para que el país encare con éxito este reto planetario. De lo contrario podría no haber bienvenida al futuro...

El Embajador Nestor Osorio presentó algunas reservas, especialmente para casos de emergencia y para protección de mercado de capitales y sistemas de pago, enfatizando la obvia reciprocidad. Siendo pragmáticos -y en estos tópicos hay que serlo- lo único cierto es que la dinámica de todos estos mercados mundiales y la tecnología de punta, en telecomunicaciones financieras, podrán convertir, más temprano que tarde, estas reservas en un simple saludo a la bandera.

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