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EL PLAZO ES DE 100 DÍAS

EL PLAZO ES DE 100 DÍAS

Después de un año negativo en todos los aspectos, los seguidores del Deportivo Independiente Medellín recibieron la noticia de la venta de su equipo y todos pensaron que era una inocentada.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
28 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Era difícil creer que Jorge Castillo, que llevó el club a una de sus peores crisis de todos los tiempos, hubiera decidido negociar sus acciones y entregarle la institución a un grupo de seguidores. Y estos, en tiempo relámpago, encontraron la respuesta positiva de varios ejecutivos que decidieron sacar el equipo adelante.

El plazo para salir de la difícil situación es de cien días , dijo Mario de J. Valderrama, nuevo presidente del Club y actual presidente de la Confederación General de Trabajadores Democráticos de Colombia (CGDT).

Y lo de democráticos parece que será la nueva política que reinará en el Medellín. Valderrama indicó que las acciones serán vendidas a los hinchas y que se dialogará con todos los jugadores para atender sus problemas y no atropellarlos como sucedió en la pasada administración.

En principio, en enero operarán mil nuevas acciones: la Tipo A, de 800 mil pesos y la B y C, que en su oportunidad se conocerá su valor.

En marzo, cuando se haga la Asamblea Ordinaria, esperamos mostrar las verdaderas cifras del Club. Buena parte de las acciones saldrán a la venta para que las adquieran los aficionados y no se venderán más de dos a cada uno. Buscando en pocos años que todos sean dueños del Medellín y el club tenga garantizada la entrada al estadio de todos sus seguidores , dijo Valderrama.

El dirigente señaló que los nuevos dueños del Poderoso tienen el propósito de cubrir las deudas, volver la paz al equipo y reconquistar la afición que se había alejado del estadio Atanasio Girardot.

En el nuevo DIM no se habla de fracasos. La nueva administración solo busca que las personas que los rodean tengan energía positiva y que todos vuelvan a recobrar la fe en el equipo y sus directivos. Por eso, los jugadores volverán a lucir el uniforme tradicional y el escudo que los identificó siempre en los estadios de Colombia , dijo el nuevo presidente.

Aquí las cosas serán claras, como el agua de un vaso. Por eso en la Asamblea de Socios estuvieron presentes los nuevos miembros del Comité Ejecutivo y los accionistas del equipo. Para que todos supieran quiénes eran los nuevos dueños del equipo , indicó Valderrama.

Las decisiones En las primeras decisiones que tomó la nueva administración está la contratación del técnico Fernando Pecoso Castro, que será pagado por uno de los accionistas mientras en el club se arregla la parte económica.

En otra decisión, se acordó que todos los jugadores de propiedad del club deberán presentarse el 5 de enero para iniciar trabajos y los que por algún inconveniente no deseen trabajar al lado del nuevo estratega, se les buscará equipo.

Medellín tiene 38 jugadores, nómina que podrá ser reducida de acuerdo con lo que decida el técnico Castro. Igualmente se trabajará en la consecución de seis jugadores nuevos.

Hemos encontrado mucha solidaridad de todo el mundo. Puedo indicarle que los directivos del Atlético Nacional y el Envigado Fútbol Club fueron los primeros en brindarnos su ayuda. En el caso de Nacional, Carlos Alberto Beltrán, presidente de la Organización Ardila Llle, expresó que seguirá ayudando el equipo a través del patrocinio de la camiseta , dijo el Presidente.

El directivo anotó que también se recibieron llamadas de apoyo del Deportivo Cali, Junior, Millonarios y América.

El Independiente Medellín es un proyecto social y no de tipo económico así lo saben los nuevos dueños porque de lo contrario no podríamos sacar el equipo adelante. Tenemos que volver a llenar los estadios del país y seguir siendo el fenómeno social que vuelva a llenar el Atanasio Girardot, tal como ocurrió en los años 82 a 87 donde las estadísticas hablaban que era el equipo más taquillero de Colombia , dijo Valderrama..

Finalmente, el directivo dijo que el volante Giovanny Hernández seguirá con el club el año entrante. Ojalá que dentro de 100 días, cuando termine el plazo, los seguidores del Medellín puedan volver a sonreír. Hace rato no lo hacen.

En archivo tiene que haber foto de Mario de J. Valderrama.

SIETE MINUTOS PARA SOÑAR La imagen todavía está fresca en la memoria de los hinchas del Poderoso . Carlos La Gambeta Estrada, emocionado como el que más, hablaba por la televisión y señalaba lo importante que había sido para el Medellín conseguir esa estrella y acabar, en ese momento, con 36 años de sequía.

Pero el volante Oswaldo MacKenzie, en el estadio Metropolitano de Barranquilla, pensaba una cosa muy distinta. Un gol suyo, en el minuto 44 del segundo tiempo, le daba el título a su Junior y dejaba al Independiente Medellín como subcampeón. Fueron siete minutos los que el equipo de Luis Augusto García alcanzó a soñar con el título. 420 segundos que parecieron una eternidad, pero que al final se esfumaron como si nunca hubieran existido! Era el 19 de diciembre de 1993 y la última fecha del cuadrangular final del fútbol colombiano se presentaba en un verdadero cabeza-cabeza. Los protagonistas América, Nacional, Junior y Medellín, cualquiera de ellos, podían quedarse con el triunfo final.

Para que el equipo rojo de la montaña fuera el ganador no se necesitaba de mucho. Simplemente ganarle a su eterno rival y esperar que América venciera o empatara en la ciudad de Barranquilla.

El Medellín cumplió con su parte. Un gol de Carlos Castro (hoy con Atlético Nacional) venció a José Fernando Castañeda y llevó el delirio hasta las repletas tribunas del Atanasio Girardot. Ese día 52.372 espectadores llegaron hasta el máximo coliseo de los antioqueños.

Por esas cosas del destino y tal vez por falta de malicia de los rojos (el segundo tiempo en Barranquilla empezó más tarde), los antioqueños quedaron supeditados a que el árbitro Fernando Panesso (que ese día tuvo una calificación de nueve) decretara en Curramba que el torneo del 93 ya era parte de la historia.

En el Atanasio muchos no se atrevían a celebrar, a pesar de que Junior y América empataban a dos goles. Otros, sin embargo, dieron rienda suelta a una emoción guardada por tantos y tantos años: los jugadores tiraron sus camisetas a las tribunas, las barras cantaban y cantaban, apareció el tradicional collar de arepas en los cuellos de los futbolistas, en fin, esos siete minutos difícilmente serán borrados de sus mentes por los miles y miles de seguidores del Poderoso .

Oscar Eduardo Juárez, el inolvidable Pájaro y uno de los más veteranos del grupo, reunió a sus compañeros frente al camerino: escuchaban los minutos finales del juego en Barranquilla. La celebración esperaba.

Pero apareció el gol de MacKenzie, ese maldito gol, tras una excelente habilitación del Pibe Valderrama. Todo se derrumbó. Las lágrimas se escurrieron por los rostros de Henry Zambrano, Carlos Castro, John Wilmer Pérez, Oscar Pareja, por solo mencionar algunos..

Al final, cuando el subtítulo era una realidad y la tercera estrella, un bello recuerdo de algo que pudo ser y no fue, se escuchaba una estrofa en la tribuna que lo resumía todo: Oca... Oca... Medellín tiene Copa . La Vuelta Olímpica tendría que esperar.

propuesta de foto: En archivo tiene que haber fotos de ese momento tan histórico. En caso contrario se puede meter una de la celebración del Junior (pa que les arda más).

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