LOS REGALOS:

28 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Quizá no exista en el mundo una persona que no se sienta satisfecha por recibir un regalo. Eso nos gusta a todos, como demostración de amistad o de especial afecto, y hasta por simple consideración personal, sobre todo en una época como la presente, con la Navidad y el año nuevo, fechas en las cuales los obsequios personales han conformado muy sólida tradición.

Con todo, el ámbito de los regalos tiene también su lado negativo. Hay que pensar, por ejemplo, en todas las dificultades que nos proporciona la simple envoltura de los obsequios, la selección de los colores y de los papeles, y de todos los demás adornos que se acostumbran en estas circunstancias.

Todo ello para no olvidar el costo de los regalos. Este es un aspecto que acaba con todas las posibilidades económicas de las personas comunes y corrientes. Todo lo cual se advierte sin perjuicio de que los vendedores de regalos deriven también un legítimo beneficio.

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