CRÓNICA JUDICIAL DEL AGERO

CRÓNICA JUDICIAL DEL AGERO

Pertenezco a la cofradía de quienes prefieren morir de hambre que sentarse en una mesa de trece y soy capaz de dar un doble salto mortal de regreso a mi cama si por algún descuido me levanto con el pie izquierdo.

29 de diciembre 1997 , 12:00 a. m.

Toco madera, no paso por debajo de las escaleras, me dejo el suéter hasta la mañana siguiente si me lo pongo al revés y correría inmediatamente a comprar lotería si en este instante me empezara a rascar la mano izquierda. Pienso en la luna cada vez que conozco a una mujer bella, no me tomo ningún cuncho, evito los gatos negros, en fin...

No obstante, advierto que por culpa de los extremistas se ha empezado a rondar por unos predios peligrosos que desvirtúan su propia naturaleza y que llegan a poner en peligro hasta la vida misma. Van tres ejemplos de la crónica de la superstición judicial del año pasado. Alerta! Riña en Solocucos Tras una furiosa batalla de arañetazos, pellizcos, mordeduras y patadas voladoras, que se desarrolló en el atiborrado almacén Solocucos, el 31 de diciembre a las 3 p.m., fueron trasladas a la estación permanente de la Policía de la Caracas, dos mujeres de disímiles condiciones que trenzaron su frenética disputa por una diminuta prenda de encendido color rojo carmín.

La investigación sobre el insuceso avanza lentamente pues los familiares de las mujeres insisten en expresar su extrañeza y en desvirtuar los hechos. Aseguran que en el pasado sus parientas no han gustado de prendas tan atrevidas. El marido de una de ellas, respetable profesional, dijo a este diario: Debe ser un error... mi mujer estuvo a punto de convertirse en Carmelita Descalza... además ella es alérgica al satín fosforecente... .

La administradora de la tienda, por su parte, explicó que cuando las dos mujeres se percataron simultáneamente de que el íntimo atavío era el último en las existencias de Solocucos, se abalanzaron como fieras sobre el mostrador en procura de obtenerla como cuestión de vida o muerte pues coincidieron ambas los deplorables resultados de las consabidas prendas amarillo pollito de otros años hacían imperativo el cambio de color.

A la hora del cierre de esta edición el color de las prendas interiores con las que las retenidas recibieron el año en la celda principal de la estación aludida, seguía siendo un misterio.

Prótesis de nalga Satisfactoriamente se recupera en la Unidad de Cuidados Intensivos la distinguidísima dama de la sociedad capitalina que fue sometida al filo de la medianoche a una operación urgente de reimplantación de nalga izquierda con prótesis fija causada por la feroz mordedura de perro Pastor Alemán que responde al nombre de Káiser.

En el curso de los próximos días se hará claridad sobre la responsabilidad que cabe en el incidente a los dueños de Káiser quienes argumentan en su defensa que la dama fue atacada, pues asustó al perro cuando salió de su casa corriendo despavorida como una loca portando en sus manos una maleta, con el propósito de dar una vuelta a la manzana para garantizar su consabido viaje a París en la Primavera.

Ante la magnitud del suculento bocado que engulló el perplejo can, los familiares de la víctima no tuvieron más opción que entrar en inmediato contacto con la subdirección de implantes, siliconas y rellenos del comité departamental de belleza para pedir referencias sobre los mejores magos del bisturí, fogueado en los más exigentes reinados.

A la hora del cierre de esta edición, seguía siendo un misterio el estado de salud... de Káiser.

Traqueotomía casera Por intentar tragarse las doce uvas al tiempo con la primera campanada del reloj el 31 de diciembre, la respetable matrona tuvo que ser sometida a una traqueotomía casera practicada por sus allegados con reluciente cuchillo familiar.

En medio del jolgorio, cuando se confundían las notas del Himno Nacional con las de la rumba televisada de los hogares colombianos, la matrona, morada ya por el atragantamiento severo, dobló sus rodillas y se desplomó a los pies de su suegra, bajo la mesa del comedor.

Su vida se puso en peligro cuando otros miembros de la familia pensaron que se trataba de un agero nuevo y comenzaron a imitarla gateando rítmicamente y repitiendo en voz alta sus más fervorosos deseos. Al momento de la primera convulsión, sin embargo, se percataron de la gravedad de la situación tomaron el cuchillo y procedieron aceleradamente.

A la hora del cierre de esta edición, seguía siendo un misterio la posibilidad de cumplimiento de deseos avalados por uvas tragadas, más no digeridas.

Feliz 1998!

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